
Salvador del mundo (Salvator mundi) es un cuadro que Leonardo da Vinci pintó por el año 1500. Estuvo perdido hasta que recién el año 2011 se encontró y se confirmó que Leonardo era el autor.
Es una obra de valor artístico incalculable, pero mayor valor tiene el mensaje que nos trae… este mundo revuelto, competitivo y en manos de unos pocos que dominan a muchos, se tiene que acabar, terminar de una vez, o la vida humana desaparecerá.
¿Cómo se acabará este mundo? Trabajando por una sociedad más humana, matando el egoísmo y la pasividad, confiando en un Salvador, el que estamos “re-descubriendo” en este cuadro. Es Jesucristo con sus millones de seguidores que buscan hacer de este mundo, otro, más justo, solidario y fraterno.
¿Será casualidad que en estos momentos se descubra este cuadro de Jesucristo Salvador del Mundo? ¿Podremos volver a valorar la fuerza de sus Palabras para mejorar nuestra vida y cambiar el mundo?
Mire el cuadro, muestra a un Jesús de rostro serio, de ojos cansados de mirar un mundo que es un paraíso, convertido en una cancha de peleas. Detrás de Jesús está la oscuridad, desde el, la luz y la tranquilidad. Su mano nos bendice.
En su otra mano un mundo… transparente, que nos dice que siempre ha estado con nosotros, que conoce todos nuestros dolores, que nada es oculto para su mirada. El nos tiene en sus manos, nos acompaña y tiene presente nuestras angustias y esperanzas.
Jesucristo Salvador del mundo
Jesús Señor y Salvador del mundo
que iluminas las sombras del dolor y la angustia
como el sol al que la aurora ya le canta
sanando lo que nosotros hemos desviado.
Recibe la oración que te presentamos
en el altar de nuestra vida que ofrecemos
y haz que durante el día te cantemos
en las horas en que amamos y trabajamos.
Recibe nuestra oración y peticiones
que presentamos ante el amor y poder de tu Nombre
para cambiar este mundo nuestro como corresponde
y recrear el mundo con tu justicia, verdad y alegría.
Sálvanos Señor nuestro y danos lo que anhelamos:
(Diga aquí su petición o acción de gracias)
A ti Señor sea la gloria desde ahora y para siempre
Padre Santo creador del Universo,
al Hijo Jesús salvador del mundo
y al Espíritu que siempre se hace presente.
Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
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