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Diez aspectos que podrĂ­amos mejorar como Iglesia


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Hablando de renovaciones en la Iglesia, juntamos diez.

Intentando responder algunos énfasis reconstructores o reparadores, presento estos, pero a partir del propio esfuerzo que demanda reparar esos sectores en donde cada uno tiene una deuda como Iglesia, no es tarea de la jerarquía solamente, es trabajo de todos.




1. Personas nuevas, nuevas actitudes

No basta con cambiar a personas en el sillón papal o parroquial, es necesario el rediseño de la función y la forma de vivirlo. Se requieren nuevas actitudes. ¿Por qué la prensa se admira de que el Papa Francisco usaba el metro para desplazarse en Buenos Aires? Simple, porque un obispo no usa el metro… Esto se aplica en todos los ámbitos, en la vida de hombres públicos pasa lo mismo, ¿Acaso la prensa no se admira de la humildad del Presidente de Uruguay que viaja en aviones como un pasajero en clase turista? simple, porque los políticos y autoridades hacen uso a tope de los bienes del país viajando en vuelos especiales y con delegaciones enormes.

El Papa nuevo ya lo está haciendo: luego de su saludo en este bendito 13 de marzo, lo esperaba la limosina para llevar al lugar de su alojamiento … el quiso viajar en el bus con todos los cardenales... nuevas actitudes…

 

2. Rescatar el Concilio Vaticano II

La iglesia vivió la primavera del siglo XX con el Vaticano II y sus propuestas, la Iglesia se acercó al mundo, pero muchas de sus enseñanzas tras cincuenta años, aún permanecen como un conjunto de “tareas por hacer”. Rescatar estas enseñanzas Incentivará la dignidad y corresponsabilidad de los laicos en la misión de la Iglesia, no solamente en documentos y orientaciones, sino en estrategias de inserción en las estructuras y decisiones eclesiales. ¿Un laico formado y comprometido no podría asumir una Vicaría ambiental como educación, social, salud, etc.?

 

3. Conservar renovando

 En la Iglesia se han extremado dos posiciones: ¿O conservamos o renovamos? Pareciera que existe un punto de encuentro: Conservar la esencia de la vida de la Iglesia, velar por las opciones que Jesucristo ha enfatizado, pero renovar en lo necesario para darle vida a la Iglesia. Renovar aquellas viejas prácticas que son un corset  para una iglesia que requiere algo más cómodo para recorrer las rutas del mundo. 

Renovar, de “re-nuevo”, de sacar lo valioso que tenemos para “desde-dentro” hacer reverdecer nuevos brotes en esta antigua higuera.  Renovar, más que "innovar", es decir hacer brotar la riqueza evangélica de la Iglesia. El renuevo, salva la planta vieja y enferma, pero es la misma esencia que se expresa en forma novedosa y brotadora, como es el Evangelio... Verdad siempre nueva.

¿Sería un paso renovar los encuentros de obispos, con presencia de laicos que representen a comunidades de católicos de regiones y del mundo?  ¿No sería la Iglesia dialogando entre cardenales, obispos, laicos y laicas? Sínodos y conferencias nacionales plurales, con una real comunión y participación.

 

4. Proyectar la Iglesia maternalmente evangelizadora

En la historia de la Iglesia, se ha insistido tanto con la Iglesia “maestra” que define pautas, que desde la cátedra y el dogma ordena … que ha faltado el rostro amable de ella, el de “Madre” que acoge, que comprende y acompaña.

Hoy que en países y continentes se quiere relegar la fe al ámbito privado y el culto encerrado en los templos, por eso se hace necesaria una iglesia dialogante con el mundo, maestra en lo que enseña, pero madre para quienes educa. Asumir la nueva dictadura del relativismo y el laicismo, no desde el ataque, sino desde el diálogo sobre los dolores, gozos y esperanzas de la gente de hoy… la Iglesia es madre primero, maestra luego…

Una Iglesia-Madre, permite avanzar en la nueva evangelización, así como América Latina lo ha pedido, mediante una segunda y Nueva Evangelización, el mundo también. Si la Iglesia no evangeliza con puertas abiertas, acogiendo maternalmente a los diferentes y alejados, construyendo puentes con las culturas, el arte, la ciencia, los jóvenes, perderemos la fuerza de la misión y del discipulado… la evangelización grita por estar en la calle y plazas, más que en nuestros hermosos y cuidados templos.

 

5. Desde el servicio y no desde el principado

 

Jesús nos hizo ver que el mayor don que tiene nuestra fe, es el servicio, humilde, una acción de acompañar y de estar presente junto a las personas … pero nuestras instituciones eclesiales van  creando estructuras, puestos, organismos, protocolos , hasta llegar a una pirámide eclesial, que repite las estructuras de poder de los reinados de la tierra.

Jesús aplanó las pirámides organizacionales y les enseñó a los discípulos que el que desea cargos y poder, debe ser primero un simple empleado de sus hermanos, una nana que lave los platos, sirva la mesa, limpie los pies heridos, escuche sin pausa, servidor de todos.

 

6. Horizontalizar las relaciones

Creando estructuras menos clericales y verticales, evitando que el pastor se transforme en patrón. Formar un laicado con una conciencia nueva en que se valore la voz y las opiniones de laicos (en especial de las mujeres) en consejos parroquiales y territoriales, no como “ayudantes” de párrocos y obispos, sino como iguales que ejercen ministerios distintos.

Reducir el poder y enfatizar más el servicio con estructuras más pastorales que ejerzan la colegialidad y la cercanía entre religiosos y laicos.

Quitar verticalidad en la relación laico-jerarquía se aplica desde la parroquia hasta la curia romana. Estructuras más pastorales y de menor de poder,  más cercanas a las iglesias locales y de mayor colegialidad, pueden aporta hasta en temas prácticos de mayor racionalidad y manejo de los recursos y con una gestión más servidora, ágil y transparente.

 

7. Integración de la afectividad

Nuestras vida eclesial, en general, es tan estructurada, ordenada, racional, que deja poco espacio para que en nuestras liturgias y reuniones se pueda integrar la efectividad y expresión de las disonancias sin terminar en crisis.

Escuelas, parroquias y especialmente centros formadores de sacerdotes y religiosos requieren de mayor formación de la sexualidad, la integración de lo femenino y los afectos… ¿Cuántos daños afectivos se evitarían con esto?

 

8. Rescatar la credibilidad de la jerarquía

 

Transparentar las relaciones y el poder al interior de la Iglesia, permitiendo a la jerarquía un tiempo para sanar sus responsabilidades en graves ofensas al respeto de las personas, recuperando la confianza en la gente que se ha sentido defraudada con su Iglesia.

Junto con ello retomar la ruta de filtros en la selección de seminaristas y personal a cargo de niños y jóvenes, manteniendo la intolerancia absoluta con implicados en casos de abusos sexuales, de poder, manipulación de conciencias, etc. 

 

9. Discurso y acción por la justicia

Reflexionando temas sociales de equidad y justicia, animando la inserción  de católicos que como hombres de fe se  comprometen en la lucha por un mundo justo y fraterno.

Algunos piensan que esta es tarea de la iglesia “por defecto o subsidio”, de lo que hacen mal los gobiernos… otros creen que es necesario involucrarse más en el mundo de los pobres, de los excluidos de los derechos sociales, no pocas veces en medio de este “capitalismo salvaje”, como dijo Juan Pablo II.

 

10. Dar cuenta publica por los talentos comunitarios

En la Iglesia formamos un pueblo que recibe talentos enormes en cada uno de sus miembros, es tarea de los responsables de ella, aunar estos bienes personales y orientarlos hacia el bien común. Cada uno en los diversos cargos y responsabilidades, debe rendir cuentas de los talentos organizacionales, que se logran a partir de la integración y potenciación de los talentos personales.

Se hace necesario un efectivo y afectivo proceso de modernización en la comunicación institucional, en que nuestros pastores y autoridades den cuenta al pueblo de Dios, evitando las cuentas entre los mismos que idearon y coordinaron las tareas, evitando  los ambientes de sospecha y ocultismo que no pocas veces proyectamos.



   



 


Autor: Libro Francisco Repara mi Iglesia
Decamino Editores. Winston H. Elphick D.

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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