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Menos Asistencial, más promocional... Fichas de Reflexión y crecimiento comunitario Nº 3


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Nueva Provincia, nuevos desafíos misioneros

Fichas de Reflexión y crecimiento comunitario Nº 3

“Con la inquietud constante

por la promoción integral de la persona,

la Compañía no separa el servicio corporal

del servicio espiritual,

la obra de humanización de la evangelización.

Une servicio y presencia, recordando al Señor

que revelaba el Amor del Padre

y daba como signos de su misión:

 

   “Los ciegos ven,

los cojos andan. . . y se anuncia

el Evangelio a los pobres” 

Const. 14




En la Conferencia de San Vicente del 9 de febrero de 1653, sobre “El espíritu de la Compañía”, nuestro Santo Fundador nos habla con claridad del amor afectivo y efectivo,  en el servicio a los pobres, que según las Const. 24 , constituye para la Hija de la Caridad,  la trama de toda su vida y que es la expresión por excelencia del “estado de caridad”. Ver a Cristo en el Pobre. . .y a los Pobres en Cristo. . . dar vuelta la medalla. . . hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra. . nuestros Amos y Señores, son frases que como Hijas de la Caridad hemos leído, orado y reflexionado desde el inicio de nuestra vida entregada a Dios, en la Compañía, al “servicio de los más pobres”.

Qué bueno es detenernos, “en el silencio de la oración” y luego en reflexiones comunitarias, para analizarnos sobre el sentido, el valor, la vivencia en nuestra vida, de estas frases, en esta etapa vital que estamos viviendo, de la reorganización de las Provincias de Argentina, Bolivia, Chile y Paraguay, y que todas comprobamos que ya es una realidad, en respuesta al llamado que nos hizo la Compañía a través de la Madre General y su Consejo.

Asistencia, promoción. . .humanización, evangelización, no son simplemente conceptos, sino realidades, procesos que vivimos día a día en nuestros servicios a los “necesitados, marginados, abandonados, excluidos” a todo aquel que necesita, que carece de algo, de alguien, y al que una Hija de la Caridad, en cualquier lugar del mundo, se acerca para brindarle “eso que necesita”, pero que sabe ver en él, más que una necesidad, a “un hermano”, una persona que sufre, que carece, que necesita   y   que   ella,   Hija   de   la   Caridad,  atiende y se esfuerza por  humanizar la técnica, haciendo de ella el vehículo de la ternura de Cristo”.

 

 ¡Qué consolada

se sentirá usted a la hora de la muerte,

por haber consumido su vida

por el mismo motivo

por el que Jesucristo dio la suya!

San Vicente a Sor Ana Hardemont, 24 noviembre 1658.

Siempre que una Hija de la Caridad, sirve, hace una asistenciaasiste, da algo, soluciona algo, y así inicia su acercamiento, su servicio a ese ser humano carente, que sufre, que está enfermo. . . no queda allí, porque vivencia que todo su ser, como persona humana y su entorno, necesita, y al servirle, le proporciona, los elementos que requiere para que la asistencia sea integral, a todo su ser y su entorno. . . pero más aún, trata de que ese “maravilloso proceso de servicio entablado con esa persona”,  se convierta, se transforme = de carente, en sujeto, participante activo en la solución de su carencia, necesidad, sufrimiento, y sea capaz de elevarse, levantarse de su situación de “necesitado”, a la situación de artífice de su propio desarrollo y crecimiento humano.

Eso es promoción, eso es actuar con ese doble proceso que nos enseñó San Vicente:  amor afectivo-amor efectivo. . .humanización-evangelización. . asistencia-promoción, dos aspectos vitales que no se pueden separar, que no se deben separar. Como ya indica el antiguo refrán chino, muy conocido: “ no dar pescado, sino enseñar a pescar”.

“Iluminados por Cristo, el sufrimiento, la injusticia y la cruz nos interpelan a vivir como Iglesia samaritana (Lc.10,25-37), recordando que  “la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana” ( Doc. Aparecida No. 26) .

Cuando se compara este Documento de la Iglesia en América Latina, con la Doctrina en los escritos de San Vicente, podemos comprobar la actualidad de nuestro Santo Fundador. . . que de nuevo nos dicen estos Documentos, que ya San Vicente no nos dijo en 1.600.

¿Cómo recordamos en el Jubileo de los 350º. Aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa?:somos herederas de un gran legado. . . hijas de dos grandes profetas de la caridad” y al recordarlos debemos estar agradecidas por el Carisma que Dios les dio, un Carisma que como fundadores transmitieron a la Compañía, a la Congregación Misión, a la  Familia Vicentina, como un don a la Iglesia y al mundo. Estamos viviendo un tiempo muy especial: tiempo para renovar nuestra adhesión al Espíritu  Vicentino,  cuyo  centro  es  seguir  a Jesucristo evangelizador y siervo de los pobres; tiempo para intensificar nuestro compromiso con los más necesitados; tiempo para hacernos más sensibles a las pobrezas que, desafortunadamente, crecen y se profundizan en nuestro Continente Latinoamericano; tiempo para seguir buscando y proponiendo respuestas viables, sustentables, de cambio real, a tantas situaciones de pobreza, marginación, soledad, enfermedad e injusticia.

Para ello tenemos  la vida y doctrina de San Vicente y Santa Luisa, tenemos las respuestas que ellos dieron a los pobres, su dedicación, su genio organizador, su capacidad de involucrar a tantos en la causas de los pobres.

Tenemos todo ello como un apoyo y como un reto. San Vicente y  Santa Luisa estuvieron a la altura de su fe y de las circunstancias y nos retan a nosotras a saber estar, también, a la altura de los desafíos actuales.

Somos privilegiadas porque Dios no llamó a una HERMOSA VOCACION: hacer los que el Hijo de Dios hizo en la tierra y en las Constituciones, en los Escritos de Nuestros Santos Fundadores, en la Historia de la Compañía, en la Historia de nuestras Primeras Hermanas, podemos encontrar las luces, los métodos, los medios, para cumplir fielmente con nuestra Vocación, con el compromiso que hemos asumido libre y conscientemente al consagrarnos a Dios, con los VOTOS en la Compañía de las Hijas de la Caridad.

Siempre hemos servido. . .pero analizando ese servicio, podemos afirmar que además de asistencia, hemos hecho promoción? Hemos hecho siempre lo mismo, año tras año. . .? En qué hemos cambiado la vida de los pobres?

¿Qué señales podemos dar para comprobar esos cambios? Nos piden audacia, valor, ser creativas, proponer cosas nuevas. . . ! Tenemos el valor de reconocer que en nuestro servicio entró la rutina. . .? que el fervor en nuestro servicio se ha enfriado. . .?  que no corremos a “apagar un fuego” como quería San Vicente para atender a los pobres.

El pasado ya no nos pertenece, el futuro es incierto, solo contamos con el presente, y ese presente es una “oportunidad” que nos da el Señor para actualizar, mejorar, hacer nuevo nuestro servicio, y está en nuestras manos. Pidamos al Señor la valentía y las fuerzas de su espíritu para ser “audaces” y recordemos que contamos con la protección y el cariño privilegiado de la Virgen de la Medalla Milagrosa, que nos expresó su amor a la Compañía y nos legó la Medalla, el regalo más preciado que podemos dar a los “hombres de hoy” tan necesitados de DIOS Y SU AMOR!

“Es seguro que cuando la caridad mora en un alma, toma posesión de todas sus potencias;  no le da descanso;  es un fuego que está constantemente activo;  una vez que la persona está inflamada por ella, le tiene hechizada”  . San Vicente, Repetición de oración, 4 de agosto de 1655.

“Por favor, continúen sirviendo a nuestros queridos maestros con gran delicadeza, respeto y cordialidad, viendo siempre en ellos a Dios”.   Santa Luisa de Marillac, Carta 361, junio 1653. 

PREGUNTAS PARA UNA REFLEXION COMUNITARIA.

  • ¿Qué nos indican nuestras Constituciones para el SERVICIO CORPORAL Y ESPIRITUAL de los Pobres?   
  • Nuestro CARISMA, la DOCTRINA VICENCIANA, ¿me ayuda a realizar un servicio de calidad a los pobres? 
  •  ¿Conozco los Documentos de la Iglesia en América Latina, que   ilustran sobre qué clase de servicio debemos dar como respuestas a las llamadas de las NUEVAS FORMAS DE POBREZA en nuestro Continente 
  • Mi servicio personal y comunitario, ¿queda en la asistencia, o busco también la promoción? 
  • ¿Qué compromisos puedo asumir, individualmente y en Comunidad, para el servicio a los Pobres, en la Nueva Provincia? 
  • ¿Conozco la realidad de las NUEVAS FORMAS DE POBREZA, en el mundo actual?  Me interpelan? 
  • ¿Qué respuestas podemos dar como Nueva Provincia a esos DESAFIOS que nos interpelan? Qué sugerencias puedo dar?

Que María, Madre de Jesús, que supo estar siempre atenta a las necesidades de los demás, como en su Visita a Isabel, en las Bodas de Caná, y supo interceder, nos ayude a estar atentas e inquietas a tantas carencias y llamadas de los “ pobres hoy”.

 

AUTOR:

COMISIÓN REORGANIZACIÓN DE LA NUEVA PROVINCIA NUESTRA SEÑORA DE LA MISIÓN AMÉRICA-SUR



   



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Autor: AUTOR: COMISIÓN REORGANIZACIÓN DE LA NUEVA PROVINCIA NUESTRA SEÑORA DE LA MISIÓN AMÉRICA-SUR
Asunción Paraguay año 2013

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