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Hay que re orientar la vida, ya!


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Agradecemos a Rogelio Cano, Sacerdote y teólogo dominico su artículo en que presenta el llamado de Mateo sobre la urgencia de la palabra “convertíos”. Ella significa “cambio de rumbo”, “cambio de mentalidad”; implica un reorientar la propia vida, en este caso, de cara a la propuesta de Jesús.

La conversión no es un “sentimiento” religioso, un gesto vibrante de capilla, es exigencia primordial para ser cristiano. Muchas veces con la boca rezamos y con las manos apaleamos ¿Cuántos torturadores se han declarado profundamente cristianos? ¿Cuántos religiosos luego de celebrar la Eucaristía violaron la fe de un niño? ¿Cuántos hoy esclana posiciones en la propia Iglesia, disfrazados de lobos? Conversión, exigencia primordial para ser cristiano…

Todos estamos necesitados de conversión, evitando seguridades y excusas vanas. Ya no valen los privilegios religiosos, sociales o raciales… no valen las excusas ni el autoengaño. 




3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielosDaniel 2. 44 se ha acercado.Mateo 4. 17Marcos 1. 15

3:3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto:Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.Isaias Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos;2 Reyes 1. 8 y su comida era langostas y miel silvestre.

3:5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.  Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras!Mateo 12 34Mateo 23. 33 ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,  y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre;Juan 8. 33 porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

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Mateo siguiendo a Marcos en su evangelio emplea como introducción a su catequesis de manera teológica y pedagógica la figura de Juan el bautizador. Este personaje interesó a la comunidad primitiva, no por sí mismo (más bien fue un obstáculo para ella), ni como simple recuerdo histórico, sino porque el contenido de su acción precursora sigue siendo necesaria para los hombres de todos los tiempos: a través de los profetas, Israel comprendió la esperanza en un Dios fiel a sus promesas y por ende la necesidad de la conversión.

Mediante la figura de Juan la comunidad de Mateo, cristianos provenientes del judaísmo, confiesa la fidelidad de Dios, en quien siempre se puede y debe esperar. Juan vive austeramente y desde esa austeridad hace su llamado urgente a la conversión para recibir al Mesías, cuya llegada para él tiene carácter de juicio. Ahora entendemos entonces lo que Mateo como cristiano pretende decirnos: en la medida en que un hombre tiene capacidad de esperanza y se convierte, puede recibir a Jesús; el autosuficiente y el satisfecho no puede entrar en el mundo de Jesús: por eso Juan sigue siendo actual.

Juan es un profeta original e independiente que surge en Palestina en los años 27-28 al que apodan bautizador por su método tan particular. Rompe con el templo y con todo el sistema de ritos de purificación y perdón vinculados a él. No cita explícitamente las Escrituras sagradas. No invoca autoridad alguna para legitimar su actuación. Abandona la tierra santa, Israel para irse al desierto y desde ahí gritar su mensaje. Para él la raíz de la crisis profunda de su pueblo es el pecado y la rebeldía de Israel. El templo está corrompido; ya no es un lugar santo por lo tanto no sirve para eliminar la maldad. Por lo tanto se requiere un rito nuevo de purificación radical: el bautismo. 

Mateo ofrece estos datos con dos características propias: usa mucho el presente (“aparece”, “predicando”, “convertíos”), y pone en labios de Juan las mismas palabras que más adelante pondrá en los de Jesús (4, 17) y en los de los apóstoles (10, 7): “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”, convirtiendo así a Juan en un predicador cristiano y actual: Juan no es un recuerdo del pasado sino que se dirige ahora a la comunidad cristiana y la invita a la conversión.

La palabra “convertíos” significa “cambio de rumbo”, “cambio de mentalidad”; implica un reorientar la propia vida, en este caso, de cara a la propuesta de Jesús. La conversión es exigencia primordial para ser cristiano. En el Evangelio según San Marcos es el propio Jesús el que pide nuestra conversión (cf Mc 1, 15), aquí es Juan el Bautista que la pide de manera directa a los fariseos y saduceos. Al mencionar estos dos grupos religiosos, Mateo quiere subrayar el carácter antifarisaico y anticonformista de su invitación a la “reorientación” que debe hacer todo hombre que se hace cristiano. Todos se tienen que convertir, evitando seguridades y excusas vanas. Ya no valen los privilegios religiosos, sociales o raciales.

Aplicación para la vida.

Mateo escribe su catequesis a creyentes y en este texto en particular le recuerda a sus lectores que se entra en el mundo de Jesús en la medida en que se cumplen determinadas condiciones que siguen siendo necesarias para el hombre de hoy: esperanza, cambio de mentalidad (conversión), aceptar la radicalidad de Jesús que quema toda seguridad y conformismo.

Vale la pena entonces que nos preguntemos que tan de acuerdo estamos entre nosotros según Jesucristo.

-       ¿Puede el autosuficiente creer en Jesús?

-       ¿Quién está en mejores condiciones para entrar en el mundo de Jesús, el inconformista que cree en la utopía o el “realista” conformista, que sólo aspira a reformar algunos aspectos de la sociedad? ¿Qué esperamos en concreto personal y comunitariamente?

-       ¿Qué relación hay entre conversión y fe en Jesús?

-       La imagen que tenemos de Jesús ¿responde a la que nos revela el Padre o nuestros deseos y conveniencias?

-       Aceptamos a Jesús como el que salva (el servidor) hablando y actuando en la debilidad y solidaridad?

-       ¿Cuál es la imagen de Jesús que tenemos en la comunidad?

-       ¿vamos al “desierto” para conocernos y optar de acuerdo con el camino y los valores de Jesús?

-       ¿Cuáles con las formas concretas de ir al “desierto” hoy?

-       ¿servimos a Dios en las personas o nos servimos de ellas?



   



 


Autor: AUTOR: Rogelio Cano op
Sacerdote Dominico con residencia en la Parroquia Los Domínicos, Las Condes, Chile. CONVENTO SAN VICENTE FERRER DE APOQUINDO

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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