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Abortando el nacimiento de Jesús...


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¿Recuerda cuando le contaba que buscaba en el mall incansablemente una figura Jesús bebé, una simple figura del "Niño Dios"? fue imposible, el Viejo Pascuero o Papá Noel llenaba todas las estanterías...
Si, quería comprar un Jesús chiquitito, con cara rosadita, de manos limpias y aún sin decir una palabra...



Sin embargo al salir me encontré con el niño que lustra zapatos, el otro que ofrece lavar el parabrisas, la niñita que vende rosas y la otra niñita-mujer, que finalmente se vende ella misma...

¿Y yo preocupado de "celebrar la Navidad", buscando una figurita dorada, rosadita, sanita de Jesús Niño?

Si, me he contentado con vivir una Navidad centrada en el regalo, la cena, la fiesta, la coronita de adviento, un pesebre bonito e iluminado.

Es la ironía de una fe que celebra con riqueza, colorido, mesas repletas, el nacimiento de un niño pobre, miserable, exiliado, discriminado, excluido de nuestra acartonada sociedad cristiana...

¡Ah, se me olvidaba! No todo es tan oscuro... cada navidad entregamos la cajita solidaria en la parroquia ... mejor eso a estar solamente preocupado de la guitarra de mi hija y del LCD nuevo para la casa...

Me he contentado con vivir una "Navidad producida", celebrando con riqueza el nacimiento de un niño pobre, frágil, rodeado de pobres, servido por pobres.

Vivimos una decorada Navidad, recordando que Jesús nace en esta noche, para luego abortarlo en los meses que vienen.

Si, lo abortamos en todos esos niños que trabajan en actividades miserables, como los cerca de dos millones que cada año prostituimos, los trescientos mil que son obligados a reclutarse como militares o guerrilleros, los cerca de seis millones de niños que trabajan por un pan miserable, los violados y castigados, los que limpian mi parabrisas, los que lustran mis zapatos y recogen las migajas de mi mesa, los que reciben mi cajita de navidad y que ayudan a dar tranquilidad a mi conciencia.

Por esos niños quisiera Señor, trabajar durante el año y reconocer que nuestras mayores liturgias y hermosos pesebres, no logran detener UN aborto tuyo en nuestros niños que sufren.

Las cajitas solidarias, nos hacen bien a nosotros, nos quitan un peso de encima ... pero necesitamos cambios sociales, culturales, mejorías laborales, leyes justas, políticos preocupado de la política del bien común, religiosos que proyectan el nacimiento de Jesús en lo cotidiano, en la vida.

¿Hasta cuándo nuestros legisladores seguirán pensando que un niño en el vientre, vale nada? ¿Hasta cuándo tendremos niños excluidos en nuestra sociedad? ¿Hasta cuándo aceptaremos que esa niña sea expulsada de un colegio católico, por no alcanzar la nota mínima de 5,5 para seguir perteneciendo a esa raza académica que deseamos formar? ¿Seguiremos callando frente a nuestro párroco que no deja que las niñas sean Acolitas? ¿Seguiremos callando ante un gobierno que no despierta ante las injustas "razones" que regulan en mercado salvaje?

¡Esto es abortar el nacimiento de Jesús! ¡Esto es silenciar el aborto de Jesús con nuestros hermosos discursos y prédicas, con cantos y liturgias!

Tenemos 364 días para que este Jesús pueda nacer en mejores condiciones de vida, para dignificar la vida de nuestros niños, para cambiar las injustas normas excluyentes en nuestros colegios, para dar un trabajo justo a los mineros, espacios a los encarcelados, compañía a las madres jefas de hogar.

Tenemos 364 días para pedirle al Señor Horts Paulmann y sus amigos empresarios que ayuden a repartir mejor la riqueza y dar trabajos humanos, con horarios humanos a sus trabajadores ... tenemos tanto nacimiento pendiente ... Jesús está ad portas, está que nace ... o está que muere en nuestras piadosas manos...



   



 


Autor: winston H. Elphick D.
www.winstonelphick.net

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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