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Un nuevo circo romano: la tolerancia sin lógica


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No piense que el título de este artículo está mal puesto,
ha sido pensado así.
Vivimos tiempos de nuevos circos romanos
aquellos en que los cristianos eran llevados a la arena
y frente a millones debían luchar con otros gladiadores
o con animales feroces.

El circo romano del siglo XXI nos ofrece bravos atacantes,
uno de ellos es la cultura de la relatividad,
en donde la tolerancia es el valor más preciado.

Hemos transformado la libertad de expresión,
en una dictadura contra las mayorías,
sin aplicar ningún discernimiento ni análisis que nos permita concluir
si estamos atentando o ayudando a la vida humana,
o si estamos abandonando
los valores o las verdades absolutas...

Los dueños del circo romano global
han definido que las verdades globales
no existen y si existieran
serían prácticas manipuladoras de nuestra libertad.
Estas deben desaperecer de la faz de la tierra,
así lo demanda la tolerancia,
esta nueva tolerancia sin lógica
y sin respeto por la verdadera comunión y diversidad.




Los cristianos en los nuevos circos romanos.

Los cristianos estamos viviendo
tiempos de cuestionamientos,
en la prensa se ridiculiza
a las instituciones religiosas.

Se vive un profundo ataque a todo lo religioso
producto de los graves actos de algunos religiosos.

En Europa se prohíben las diversas formas
de exteriorización de la fe.

Estamos creando un milenio
que amordaza lo trascendente,
se busca la diversidad y tolerancia sin regulaciones,
la libertad personal absoluta sin responsabilidades,
la tolerancia sin aplicar
ningún esfuerzo analítico o juicio crítico.

La comunicación del mensaje cristiano
se ve impedida por leyes y normas
que restringen la fe al ámbito privado,

Ante estos nuevos escenarios,
los cristianos debemos situarnos para lograr,
por convencimiento, no por el dogma o el temor,
que tenemos un hermoso tesoro de fe que debemos compartir,
con iniciativas, con pasión, con creatividad.

El valor de la tolerancia y diversidad,
lo hemos transformado en una dictadura
de las minorías no creyentes,
sobre las mayorías de creyentes.

La libertad de expresión,
la hemos transformado
en un desordenado mercado de opciones,
anárquico, ciego e incapaz
de aplicar técnicas de discernimiento y análisis,
que nos permita concluir
si estamos atentando o ayudando a la vida humana,
abandonando los valores o las verdades absolutas.

Aquella revolución cultural,
la del mayo francés de los años sesenta,
también tenía algunas frases
que se buscaba convertirlas en normativas sociales:
"prohibido prohibir",
"hagamos el amor y no la guerra"...

Los revolucionarios de las flores,
también acuñaron una frase famosa:
"Por favor no pisen las flores",
hoy tendríamos que repetirla en nuevos tonos:

"Por favor no pisen los valores,
no destruyan las instituciones sociales,
no pisen nuestras raíces culturales".

La tolerancia llevada a lo absoluto,
se convierte en un samurai,
cortando cabezas,
destronando los hitos que orientaban
nuestros caminos y nuestras organizaciones.

Así la tolerancia, se vuelve intolerable;
así la apertura al cambio,
se convierte en la adopción de patrones externos
que se hacen propios,
sin ningún juicio crítico ni discernimiento.

Sobre esto pueden surgir algunas interrogantes:

• ¿Será que la tolerancia (entendida de esta forma)
nos está convirtiendo en los "nuevos malinches"?
(aquellos que venden a los nuevos conquistadores
sus valores de mayor identidad?

• ¿Será que la tolerancia a la que nos invitan
estos modernos samurais,
nos ha llevado a una cobardía,
disfrazada de inteligencia global,
de persona madura y abierta a los cambios?

• ¿Estamos dispuestos a denunciar
aquellas propuestas de estos samurais
que nos quitan dignidad y autonomía?

• ¿Qué podemos hacer para trabajar
por nuestra insustituible realización humana?

• ¿Qué haremos para que la fe en Jesucristo
no pierda su proyección social
y el enorme aporte que puede hacer al desarrollo humano,
al verse reducida (por estos modernos samurais)
a un acto privado,
al encuentro con un "amigo imaginario",
a una actitud tribal superada
por las culturas "mas evolucionadas"?



   



 


Autor: Winston H. Elphick D.
Preparado para www.discipulomisionero.com

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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