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┬┐Tengo un pensamiento de cera o de acero?


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Imagine una masa de cera en manos de un niño...
Juega con ella,
la moldea en distintos moldes.
De pronto hace un cubo,
no le gusta y lo transforma en una pelota.

¿En la vida humana no pocas veces ocurre lo mismo?

Tenemos un pobre y vulnerable pensamiento de cera,
moldeable por las mayorías,
manipulable, utilizable, de pobre fundamento.

Al primer rayo de sol o conflicto se derrite,
a la primera bravuconada cambia asustadizamente.

Se adapta a nuevas formas que otros le sugieren.
Su estructura y sus bases no están sobre buenos cimientos,
no tiene roca, ideas trabajadas, fundamentos valóricos,
juicio, discernimiento, decisión propia, acción responsable.




¿MUJERES Y HOMBRES DE CERA O DE ACERO?

Pareciera que la vida cotidiana
nos muestra dos tipos de personas o de pensamiento:
unos de cera y otros de acero.

Una persona o pensamiento de cera
es fácilmente moldeable,
se talla con rapidez,
se graba en ella el sello que se desea
sobre esa blanda y pasiva superficie...
¿Recuerda cuando niño jugaba con una vela encendida creando y moldeando figuras a su arbitrio?

El pensamiento de acero,
cuesta darle forma, requiere de trabajo, paciencia.
Es necesario el ardor y la pasión del educador,
que como el fuego,
va derritiendo el mineral
para sacar la escoria
y dejar un mayor grado de pureza
y de fortaleza en el metal que se espera lograr.

El pensamiento de cera,
al primer rayo de sol se derrite,
cambia con facilidad
su estructura y sus bases de acción.
Se adapta a nuevas formas que otros le sugieren.
Lo que antes era cuadrado,
ahora rápidamente se hace una bola.

Una persona o pensamiento de acero
es capaz de soportar las peores condiciones ambientales
y se mantiene firme, sustentable,
no se oxida ni pierde calidad.

El pensamiento de acero,
se hace resistente a las inclemencias,
no se doblega con facilidad
a las fuerzas que buscan manipularlo.
Tampoco es inflexible ni caprichoso,
ya que da razones de su actuación.

Un pensamiento de cera,
se desplaza a posiciones de conveniencia,
permuta, negocia, renuncia a sus valores esenciales.

El pensamiento de cera no tiene convicciones,
proclama que no existen verdades absolutas,
que todo es cambiable, adaptable,
que la verdad es personal,
por tanto relativa.
Todo es provisional ...
sale el sol y nos derrite,
creando nuevas formas y opciones...
cree que todo depende de preferencias,
opiniones que cambian de acuerdo al que las dice.

El pensamiento de acero,
cree en verdades no impuestas,
sino asumidas como valores que surgen por si mismos,
por las evidencias, no solamente de la ciencia,
sino de la filosofía, de la teología,
de las leyes naturales y trascendentes
que la vida nos entrega.

El pensamiento de cera
es esclavo de las estadísticas
(¿qué opina la mayoría?),
no logra formar sus propias conclusiones.

El pensamiento de acero,
se alimenta de convicciones
descubiertas y nacidas en la libertad.



   



 


Autor: Winston H. Elphick D.
Preparado para www.discipulomisionero.com

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