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Jesús está cansado que lo estudien...


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El título es una ficción nuestra... no lo podemos confirmar, solamente es una imaginación del editor del sitio...

A lo mejor es así... tanto hemos estudiado a Jesús, lo hemos vestido y desvestido, cada uno de sus huesos, su sudor, su sangre, sus palabras, sus gestos, sus parábolas, sus furias, sus llantos, sus angustias, sus temores... parece que ya lo SABEMOS todo de EL... ¿Pero eso será suficiente? desde allí surge nuestra reflexión.

Jesús no quiere que lo estudien, ya está bueno... quiere que le amen, que le conversemos, que le acompañemos en sus deseos de transformar estar tierra de injusticia, este "valle de lágrimas"... Jesús quiere hermanos que celebren la vida con él la vida resucitada y resucitadora de todas nuestras muertes... ya está bueno... 




¿ESTUDIAR O AMAR A DIOS?

Los teólogos buscan a Dios mediante complejos estudios.
Esfuerzo, sin duda, legítimo, nacido del amor y el deseo de Dios.
Jesús ofrece otro camino: nos invita a mirar a Dios como Padre,
a seguir fielmente sus pasos de Hijo de Dios encarnado,
y a dejarnos guiar y alentar por el Espíritu Santo.
Nos enseña así a abrirnos al misterio santo de Dios.

Jesús invita a sus seguidores a vivir como hijos e hijas de un Dios cercano,
bueno y entrañable, al que todos podemos invocar como Padre querido.
Lo que caracteriza a este Padre no es su poder y su fuerza,
sino su bondad y su compasión infinita.

Todos tenemos un Dios Padre que nos comprende,
nos quiere y nos perdona como nadie. Nadie está solo.
Jesús nos muestra que este Padre tiene un proyecto nacido de su corazón:
construir con todos sus hijos e hijas un mundo más humano y fraterno,
más justo y solidario. Jesús lo llama "reino de Dios"
e invita a todos a entrar en ese proyecto del Padre
buscando una vida más justa y digna para todos
empezando por sus hijos más pobres, indefensos y necesitados.

Jesús invita a sus seguidores a que confíen también en él:
"No se turbe tu corazón. Crees en Dios; cree también en mí".
Él es el Hijo de Dios, imagen viva de su Padre.
Sus palabras y sus gestos nos descubren cómo nos quiere el Padre de todos.
Por eso, invita a todos a seguirlo.
El nos enseñará a vivir con confianza y docilidad al servicio del proyecto del Padre.

Con su grupo de seguidores, Jesús quiere formar una familia nueva
donde todos busquen "cumplir la voluntad del Padre".
Ésta es la herencia que quiere dejar en la tierra:
un movimiento de hermanos y hermanas al servicio de los más pequeños y desvalidos.
Esa familia será símbolo y germen del nuevo mundo querido por el Padre.

Para esto necesitan acoger al Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús:
"Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá
sobre ustedes y así serán mis testigos".
Éste Espíritu es el amor de Dios, el aliento que comparten el Padre y su Hijo Jesús,
la fuerza, el impulso y la energía vital que hará de los seguidores de Jesús
sus testigos y colaboradores al servicio del gran proyecto de la Trinidad Santa.

 



   



 


Autor: JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Teólogo católico español

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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