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¿Cómo orar en tiempos de complejidad?


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10 IDS PARA ORAR EN FORMA CRECEDORA.

Sabemos que no es lo mismo que ORAR que REZAR. Rezar es repetir un texto que otro ha dicho o escrito. Orar es hacer oración, crear un diálogo único con Dios, a partir de mis pensamientos o sentimientos. Orar es vivir una experiencia personal.

¿Se puede hacer "oración" de un "rezo". Por cierto y eso es lo que deseamos proponerle en estos IDS sobre la oración crecedora, más que repetidora.

Usted lo puede hacer sobre la base de un texto de un rezo conocido, que le agrade, como el Padre Nuestro, el Ave María, Dios te Salve, en fin hay tantas. Un modo de orar a partir de un texto o rezo, consiste en contemplar la significación de cada palabra del rezo elegido... pero esto requiere de un TEXTO y de un CONTEXTO... vamos a ver si podemos ayudarle en estos dos aspectos de la oración.

Te ofrecemos estos 10 IDS -IDEAS- para orar en los tiempos duros que vivimos como Iglesia...




1. PREPARATE PARA ORAR.
No necesitas un acto específico, sino tener el deseo, la predisposición para orar.
¿Siempre tiene que ser algo fluido, fácil de lograr? No siempre estamos "encendidos" o con el deseo espontáneo de orar. Por lo tanto debo partir de una verdad: orar "con ganas o sin ganas", llamar a mi voluntad, mi disciplina, mi voluntad...hacer un acto mental de "ver" lo bueno que es rezar (aunque no "sienta" el deseo de hacerlo). Luego verás como te animas y se va uniendo el consuelo, la alegría, el afecto, el sentimiento de vivir un momento junto Alamor de Dios.


2. BAJA LA VELOCIDAD, MIRA, REPOSA.
Cuando vamos a orar es bueno detenerse, silenciarse ... bajar las revoluciones, olvidarse de las compras, de la oficina, de las tareas ... luego las retomaremos con más decisión y energía.
Te puede ayudar en esto: caminar lentamente, mover los brazos con un suave balanceo al caminar, sentarte y mirar, sin pensar nada .... siente tu respirar, mira y contempla las reacciones de tu cuerpo (agitación, temblor, cansancio, pensamientos dispersos).

3. ADOPTA UNA POSICION.
Busca una postura cómoda, pero no tanto como "apoltronarse" y quedarse dormido. Puede ser de rodillas o sentado, con los ojos cerrados o fijos, con las manos al lado o juntas... pero que te ayude a orar con más atención y devoción.
Luego mira a tu alrededor, contempla algo hermoso, un recuerdo, un paisaje.


4. PASA DE LA MECANICA A LA MEDITACION.
San Ignacio pone una condición: Ora el Padre Nuestro en forma vivida, sentida, no mecánicamente sino en espíritu y en verdad. Esto significa rezarlo con mayor lentitud, dando tiempo para meditarlo. A lo mejor te puedes quedar con UNA palabra o una frase... la repites, la "masticas" como una comida rica.

5. VUELVETE UN ADICTO.
Un adicto necesita la droga o el estimulante a cada momento... no puede vivir de otra forma. Con la oración, vuélvete un adicto.
Imagina que estás bañando y allí pides al Señor, que te limpie por dentro, que sea como un "hisopo" que te deje blanco como la nieve; al encender la cocina, pedir que Dios te encienda el amor hacia El; al conectarte a Internet, pedir que Dios sea ese WI FI que llena todos los espacios; al llenar la taza de té, pedir que nos llene de su amor; al servir una sopa, rezar para que nosotros mismos seamos una "sopita caliente" agradable para el necesitado cercano; al tomar café cuando deseamos no quedarnos dormidos, pedir para que nos enseña a velar, a estar despiertos frente a la vida, a no dejar caer los párpados, a no distraernos, a no renunciar a los "sueños" por el "sueño", la apatía... usted puede ir creando sus propios caminos de amistad y de confianza con el Señor.


6. VINCULE LA VIDA CON LA ORACION.
El dejar los problemas o ansiedades que tienes, por un momento fuera de tus preocupaciones, no significa no hablar de ellos. Sino simplemente verlos desde otro ángulo. No con la ansiedad de querer resolverlos, ahora, YA...
Ponlos en las manos de Dios, pon tu vida en su vida, no pienses en las soluciones mientras rezas...

7. ERES UNA SOLA UNIDAD.
No somos un "alma" que reza, somos "personas" (un espíritu encarnado y un cuerpo espiritualizado) por tanto rezamos con el alma, con la mente, con los afectos, con el cuerpo. Puedes iniciar con algún signo físico, como cuando vas a ver a un amigo: un abrazo, un beso, un palmoteo de espaldas... claro, con Dios puede resultar algo más complejo: un silencio, una reverencia, una inclinación o genuflexión profunda. Una postura de querer ser una alfombra para Dios, una postración de adoración ante el amor de Dios.

8. IMAGINA.
Los evangelios nos dan algunas pistas cuando Jesús rezaba... aparte de ello, imagina a Jesús rezando ¿Qué posición corporal tomaría? ¿Hacia dónde dirigiría su mirada? ¿tendría algo en sus manos? Lo imagino, y voy pidiéndole que me haga crecer en mi forma de orar.
Poco a poco voy integrando mis manos que se pueden elevar, recoger junto al pecho, mendigar como un pobre, puedo inclinar la cabeza, levantar la mirada.

9. DE TODO EL PLATO, SELECCIONA.
La oración del Padre Nuestro, es un plato lleno de mucha comida rica para meditar, tienes que seleccionar, una frase, una palabra.
Imagina que te quedas en la palabra "Padre" .... Uf ... tienes mucho para meditar, valorar, sentir, pedir... Padre, Papá, Dios que es MI Padre.
Mastica, gusta la palabra, el enorme significado.
Si puedes, continúa con otra palabra o frase de la oración, no necesitas rezarla completa... una palabra, te podría llevar todo el tiempo. No te apures, orar es dialogar, hablar, pensar y esperar la respuesta, escuchar la voz de Dios... silencio, escucha, meditación... no te apures, Dios no tiene problema de agenda...
Si ha terminado mi tiempo, puedo retomar un gesto corporal de adoración para culminar con el Padre Nuestro completo.

10. CONTRA LA SEQUEDAD.
Cuando no hay "ganas", tampoco hay ideas para rezar. Te puedes ayudar de algún texto, que no necesariamente tiene que ser religioso ¿has probado rezar a partir de la lectura del diario? Si, del diario, de sus noticias, de los peores males que el ser humano hizo el día de ayer y de los mayores actos de heroísmo publicados hoy.
Una canción de la radio, si, una canción, una frase la puedes convertir en oración, una canción romántica te puede dar material para cantarle tu amor a Dios.
Bueno y por supuesto un libro religioso, la biblia, los salmos son por excelencia textos que nos animarán a rezar en tiempos de sequedad espiritual.



   



 


Autor: Winston H. Elphick D.
Foto: Jornada cst 2010 W. Elphick D. Con derechos libre de uso, mencionando al autor

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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