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¿Era Israel un pueblo del desierto?


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Con este artículo nuestro y vuestro sitio discípulomisionero.com inicia una serie de textos referidos al complejo tema de la historicidad atribuíble y rescatable de los textos bíblicos, que finalmente nos colocan ante la pregunta ¿Cuánto nos queda aún por descubrir de la Biblia?

Su autor es Javier F. A.  Vega Ramírez, un conocido docente y miembro de la Red de DiscipuloMisionero -REDIMIS-




Los pueblos del desierto

              Una de las formas de explicarse el origen de Israel está en plantear que eran un pueblo trashumante que "bajó a Egipto" en busca de mejores pastos para su ganado. Esta visión,Swiss Franck Muller Replica Watches que tiene su origen en la visión tradicional de los patriarcas, en particular por el ciclo de Abrahám narrado en Génesis, parece respaldada por la verosimilitud entre la forma de vida plasmada acerca de ellos en la Biblia y la forma de vida de los actuales pueblos nómades beduinos. Perfectamente aparece así como probable la forma de vida de Abrahám, Isaac y Jacob como pastores/patriarcas de su propia tribu.

               De hecho, cuando uno lee la Biblia el denominado "Credo Antiguo" (Dt. 26, 5-11), encuentra que la profesión de fe israelita, dada en un contexto cultual (ver contexto relacionado con las fiestas, con mayor seguridad la fiesta de las primicias, ya que según indica el libro del Levìtico 23, 10-11, que se debía celebrar el sábado siguiente a la fiesta de los panes ázimos (el Hag HaMatzah), tenía un peso no solo religioso simbólico, sino también teológico-histórico. La narración es dada en el centro de las festividades judías, en el momento que tradicionalmente caía hacia el 15 de Nissan (Pesaj). Un relato que tienen un peso fundamental dada la centralidad que toma en la celebración del Seder Pesaj (en la proclamación posterior a la pregunta del menor asistente a la fiesta) en la recitación de la Hagadá.

               «Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa. 6 . Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. 7 . Nosotros clamanos a Yahveh Dios de nuestros padres, y Yahveh escuchó nuestra voz; vio nuestra miseria, nuestras penalidades y nuestra opresión, 8 . y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte y tenso brazo en medio de gran terror, señales y prodigios. 9 . Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel 10 . Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Yahveh, me has dado. » [1]

                Un relato que daría sustento a la historicidad del origen de Israel como un pueblo errante (v. 5 "Arami Oved Abi"[2]), hijo de un arameo errante. De hecho tradicionalmente se ha identificado a este "arameo errante" con Jacob, que huye, errante, de la presencia de su suegro Labán, indignado con los múltiples engaños de su yerno (Gn. 31, 24)[3].

                El mismo nombre de “Arameo” tiene una referencia clara,  era el nombre que se le asignaba a los antiguos habitantes de Mesopotamia (Aram Naharamim:  Aram de los dos ríos), siendo Aram un nombre toponímico registrado en la Biblia en la genealogía de los pueblos después del diluvio, en Gn. 10, 10-26 (Aram, nieto de Noé).  Si nos damos cuenta, tenemos entonces una sólida construcción que respalda la fijación del hecho.

                Pero esto obligaría necesariamente a considerar al pueblo de Israel como un pueblo extranjero, que llega a vivir a Canaán entrando en conflicto con la población indígena local, distanciándose de ellos a través de un conjunto de normas y ritos,  con una religiosidad clara y establecida.  La visión es interesante, y durante años fue defendida como real,  aún por los mayores biblistas dedicados al estudio de los orígenes de Israel[4],  pero en los últimos años se ha ido cuestionando cada vez más esta posibilidad.

El problema no es menor.  Ante las nuevas evidencias arqueológicas podemos pensar en dos posturas  (que podemos denominar “maximalistas” y “minimalistas”[5]),  la armonización de todo vestigio arqueológico (que compruebe lo que ya tenemos establecido acerca de la historia de Israel,  en concordancia con el relato bíblico)  o la aceptación de un mínimo histórico,  considerando a la Biblia como un estado de creación mayor que lo que el respaldo histórico puede aceptar.  En realidad el debate está abierto,  dándose los últimos aportes en el libro “La Biblia desenterrada” (Ediciones S. XXI)[6], en donde se plantea que Israel fue un pueblo de pastores,  seminómades,  que vivían en períodos de sedentarismo y períodos de trashumancia similares a lo que hoy en día se puede encontrar en la zona de Lonquimay y otros durante las “veranadas”.   Visión que en ningún caso requeriría recurrir a la teoría de la población extranjera.  Un problema si confrontamos esto con la Biblia.

Si Israel no es , originalmente, un pueblo del desierto…  ¿qué sentido tiene presentarlo así en la Biblia?  ¿Por qué montar una épica,  y respaldar con ella toda una espiritualidad,  en base a un registro inexistente?.  El problema no es menor.  Hay que atreverse y dar paso a las teorías…



[1]  Traducción tomada de la Biblia Clerus,  para la versión en español utiliza la Biblia de Jerusalén.

[2] Ofrecemos una versión del texto transliterado de los versículos desde la Biblia Hebrea,  basado en la propuesta del Grupo de Estudio de la Comunidad Israelita de Santiago.  Puede consultarse en http://www.cis.cl/ 

26:5 

Y hablarás en voz alta y dirás en presencia del Eterno, tu Dios: Un arameo errante era mi padre, el cual bajó a Egipto y moró allí con poca gente, y allí vino a ser una nación grande, fuerte y numerosa.

Ve'anita ve'amarta lifney Adonay Eloheycha Arami oved avi vayered Mitsraymah vayagor sham bimtey me'at vayehi-sham legoy gadol atsum varav.

26:6

Y nos trataron mal los egipcios, y nos oprimieron, y nos impusieron dura servidumbre.

Vayare'u otanu haMitsrim vaye'anunu vayitnu aleynu avodah kashah.

26:7

Y clamamos al Eterno, el Dios de nuestros padres, y el Eterno cayó nuestra voz, y miró nuestra aflicción y nuestra fatiga y nuestra opresión;

Vanits'ak el-Adonay Elohey avoteynu vayishma Adonay et-kolenu vayar et-onyenu ve'et-amalenu ve'et-lachatsenu.

26:8

y nos sacó el Eterno de Egipto con poder fuerte y con brazo extendido, y con terror grande, y con señales, y con maravillas,

Vayotsi'enu Adonay miMitsrayim beyad chazakah uvizroa netuyah uvemorah gadol uve'otot uvemoftim.

26:9

y nos ha traído a este lugar, y nos ha dado esta tierra, tierra que mana leche y miel.

Vayevi'enu el-hamakom hazeh vayiten-lanu et-ha'arets hazot erets zavat chalav udvash.

26:10

Y ahora, he aquí que traigo las primicias de los frutos del suelo que Tú me has dado, oh Eterno. Y colocarás (el canasto) delante del Eterno, tu Dios, y te postrarás delante del Eterno, tu Dios;

Ve'atah hineh heveti et-reshit pri ha'adamah asher natatah li Adonay vehinachto lifney Adonay Eloheycha vehishtachavita lifney Adonay Eloheycha.

 

[3]El "arameo errante" es Jacob, que efectivamente era arameo por parte de su madre Rebeca (Gn 25, 20) y estaba emparentado con "Labán, el arameo" (Gn 31, 42). Los israelitas, de origen arameo, aprendieron el hebreo en Canaán, donde esta lengua era la dominante (cf Is 19, 18). Pero lo que importa en este contexto es el calificativo de "errante". Nada más deseado por un pueblo nómada que una tierra, que una patria que "mana leche y miel" “,  Revista Eucaristía,  1989, página 8.

[4] Una excelente recopilación de posturas la encontramos en SICRE, J.L (1988). Los orígenes de Israel, cinco respuestas a un enigma histórico,  Cuadernos Bíblicos 46,  Asociación Bíblica Española-Facultad San Dámaso.

[5] Seguimos una expresión introducida por P.R. DAVIES (1992), In Search of Ancient Israel . Sheffield.

[6] El libro es sencillo, directo y se presenta interesante, lamentablemente, estando bien fundamentado en los descubrimientos arqueológicos, no ha dejado de ser utilizado como argumentos para posturas contrarias a la fe.



   



 


Autor: Javier F. A. Vega Ramírez
Profesor de Religión y Moral (PUC)

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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