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¿Cómo era Palestina en el Siglo I?


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PALESTINA EN EL SIGLO I

En el año 60 antes de Cristo el general Pompeyo incorporó Judea al imperio romano. Los romanos llamaban a todo el país "Filistea", alusión a los filisteos que antiguamente vivían en el litoral, y humillación para los israelitas, que no podían más hablar de Israel como Reino de Dios.
El año 4 a.C. falleció Herodes el Grande. Era idumeo que, a costa de corrupción y traiciones, obtuvo de los romanos el título de rey. Fue un buen administrador y estratega. Cuando murió, el Roma tuvo que sofocar varias revueltas populares. Judea, Idumea y Samaría pasaron a ser una sola provincia, administrada por un procurador romano. Galilea y Perea durante algunos años siguieron siendo consideradas como reino de Herodes Antipas. Fueron años de inestabilidad política y de muchas revueltas. Estas divisiones administrativas que hicieron los romanos provocaron disputas entre las diversas regiones y muchas luchas por el poder entre las familias de la aristocracia local.

Los romanos reprimían cruelmente estas revueltas. El resultado de aquellos años fue la suma de 2.000 crucificados, además de los muertos en combate, de los prisioneros y de los vendidos como esclavos.
En cuanto se establecía militarmente el orden, los romanos procuraban garantizar el control militar del país y recibir todos los tributos de los dominados, pero respetaban en la medida de lo posible la religión y una cierta autonomía de la administración política local de los pueblos dominados. Por ello en Palestina mantenían el liderazgo del Sumo Sacerdote y del gobierno religioso de Jerusalén.

Geográficamente Palestina tenía dos regiones bien distintas en sus características productivas y culturales.

Al norte, Galilea, era región rural y pobre. Desde el tiempo del cautiverio de Babilonia su población estaba compuesta por antiguos israelitas y por los descendientes de los extranjeros que dominaron el país. El suelo era fértil, pero estaba bastante concentrado en latifundios, cuyos dueños vivían en el sur o en Roma.
Judea, en el sur, era un región montañosa, poco apta para la agricultura y, por consiguiente, menos rural. Todas sus actividades se concentraban en Jerusalén, alrededor del templo y del comercio.
El Estado cobraba pesados impuestos al pueblo de Palestina, y ofrecía algunos servicios, como caminos y canales de riego. Este sistema generaba intermediarios y aprovechadores. Cada hombre pagaba impuestos a partir de los 14 años.

Existía el tributo al Emperador, pagado por todos los habitantes del Imperio, y existía también otro impuesto que sustentaba al ejército romano de ocupación. Así los oprimidos financiaban al ejército que los oprimía. Además de esto, estaba el tributo para el templo y aun el diezmo para los sacerdotes. El conjunto de estos impuestos era muy alto.

El jornal diario de una campesino era un dracma o un denario romano, que equivalía de 3 a 4 gramos de plata. Se necesitaban 4 dracmas para tener un shekel (o siclo), la moneda judaica del templo. Cien dracmas valían una mina y 6.000 dracmas equivalían a un talento. Judea debía pagar anualmente a Roma la suma de 600 talentos. Además, estaban los impuestos que quedaban en la propia provincia.
La mayoría del pueblo vivía hundido en una terrible pobreza. En las aldeas de Galilea existían aún antiguos pequeños propietarios campesinos, que intentaban resistir en régimen de autosubsistencia. Pero tenían que pagar los impuesto. Había muchos trabajadores rurales empleados como jornaleros en los grandes latifundios. Existían además los artesanos del campo, que generalmente trabajaban en cosas sin importancia. Hoy diríamos subempleados. En el idioma arameo se les decía simplemente "carpinteros".
Roma fue poco a poco concentrando tierras, y los campesinos convirtiéndose en "pueblo de la tierra" (am'ahares ), sin derecho a nada y además considerados impuros por la religión oficial.
En Galilea había pescadores organizados en cooperativas, que utilizaban varias canoas. No consta que entre los discípulos de Jesús hubiese algún armador o propietario de barca que la dirigiese con empleados.
Además de estas clases sociales, se debe mencionar al esclavo propiamente dicho; esclavo doméstico o esclavo de la gleba.

La familia era muy patriarcal. Un hombre podía tener en casa varias mujeres, con tal de que pudiese alimentarlas, pero no era frecuente el caso. Las mujeres y los niños no tenían libertad o seguridad en este tipo de sociedad.
En Judea comenzaba a funcionar un modo de producción esclavista, que se manifestaba en el comercio y en la ciudad. En los Evangelios varias veces percibimos señales de oposición entre el pueblo de la ciudad y el del campo.

El templo era la sede del gobierno (Sanedrín). Era una especie de banco central, además del lugar sagrado del culto. El gobierno estaba constituído así: Roma era la autoridad suprema. Intervenía cuando lo juzgaba necesario. Pero generalmente dejaba a las provincias una cierta autonomía. El delegado de Siria mandaba en Judea a través de un procurador que fiscalizaba la recolección de impuestos y velaba por el orden público.

Localmente quien de hecho gobernaba al servicio de Roma era el Sanedrín, un tribunal de 71 miembros elegidos entre los sacerdotes de las principales familias y otros nobles. El Sanedrín se ocupaba de la justicia y del culto. Era coordinado por el Sumo Sacerdote, nombrado anualmente por los romanos.
Muchos de los miembros del Sanedrín venían del partido de los saduceos. Eran aristócratas, y muchas veces latifundistas. Colaboraban con los romanos. En el plano religioso eran conservadores. Sólo aceptaban de la Biblia el Pentateuco y no creían en la resurrección de los muertos.

La aristocracia sacerdotal (saduceos) estaba constituida por el Sumo Sacerdote en funciones en aquel año y por otros que ya antes habían sido sumos sacerdotes. Participaban también de esta categoría, el comandante, los siete vigilantes y los tres tesoreros del templo. Además, sin pertenecer estrictamente al Sanedrín, pertenecían a la misma aristocracia sacerdotal los 24 jefes de las secciones semanales de los sacerdotes y los 158 jefes de las secciones diarias. El sacerdocio era hereditario; el hijo heredaba del padre la función sacerdotal con la condición de ser hombre, de no estar lisiado y de no tener madre extranjera.
Toda esta aristocracia ligada al templo legitimaba con el poder religioso la concentración en sus manos de las tierras de los pequeños.

Existía además una aristocracia laica, constituida por latifundistas, comerciantes y cobradores de impuestos. En el Nuevo Testamento se les llama "ancianos" o "príncipes del pueblo".
Algunos sacerdotes o seglares unían la función de propietarios de tierra y la de comerciantes. Cuentan, por ejemplo, que Anás mantenía la exclusiva de la venta de los animales que eran usados para los 329 sacrificios diarios del templo.

Los fariseos constituían el segundo partido político importante. Fariseo significa separado. Había varias clases de ellos, algunas más populares, otras más elitistas. Generalmente eran doctores de la ley, hombres religiosos y más abiertos que los saduceos.
Los esenios eran una especie de monjes que vivían en el desierto del mar Muerto en comunidades ascéticas regidas por una regla monástica. Profesaban un cierto mesianismo político y se preparaban para la guerra santa.

El grupo de los zelotas vivía en estado de guerra. Representan el ala más radical de los fariseos. Querían liberar al país del yugo romano y realizar la llegada del Reino de Dios a través de una acción violenta. Así movilizaron al pueblo con promesas de liberación y se organizaron clandestinamente en las zonas montañosas para la lucha armada contra los romanos.

En el plano religioso el judaísmo del siglo I se caracterizaba por dos tendencias bien diferentes:

El judaísmo de las comunidades de Palestina era por varios motivos más ortodoxo y conservador. La escuela rabínica más conocida era la de Shammai, que interpretaba la ley de modo rigorista y era muy seguida en los círculos de los fariseos, pero la adoptaban también los saduceos.
En aquella época había más judíos viviendo en el extranjero, en la diáspora, que en el propio país. En la diáspora la escuela rabínica más importante era la de Himmel, que usaba un método más abierto y una interpretación más libre de la ley y de la Palabra de Dios. De hecho, el propio contexto geográfico y social obligaba al judaísmo a adaptarse más a la cultura greco-romana. Esta escuela tenía también muchos adeptos en círculos fariseos. Uno de éstos, llamado Gamaliel, tuvo discípulo a un fariseo llamado Saulo, hoy Pablo de Tarso.



   



 


Autor: Libro: Teología de la Tierra LOS PROBLEMAS DE LA TIERRA VISTOS DESDE LA FE José L. Caravias y Marcelo de Barros
Centro de Estudios Paraguayos "Antonio Guasch" Asunción - Paraguay CEPAG 1990

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