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La libertad encadenada


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Ofrecemos este segundo artículo del libro ¿ERES REALMENTE LIBRE? cuyo autor es P. ÁNGEL PEÑA O.A.R. Es una obra pastoral y pedagógicamente de calidad para trabajarlo en escuelas, liceos y parroquias.

Temas que trata este primer capítulo.

 

SEGUNDA PARTE: LIBERTAD ENCADENADA
La libertad encadenada. a) Videojuegos.
b) Internet. c) Discotecas. d) Dibujos animados.
e) Televisión y videos. f) Juegos de azar. g) Dinero.
h) Música rock. i) Pornografía. j) Odio.
Esclavos liberados. Vidas ejemplares.

 




SEGUNDA PARTE:   LIBERTAD ENCADENADA

En esta segunda parte, analizaremos por qué muchos hombres tienen su libertad encadenada y cuales son las principales cadenas a las que está amarrada su libertad. Y después veremos testimonios auténticos, especialmente, de jóvenes que han podido liberarse de los barrotes, que encarcelaban su libertad, y han podido descubrir su libertad y su felicidad en el amor sincero a Dios y a los demás.

LA LIBERTAD ENCADENADA

Muchos jóvenes hablan de libertad y se sienten orgullosos de decir que ellos son libres y que no están sometidos a ninguna norma moral. Para ellos ser libres es poder hacer lo que les agrada o conviene. A lo máximo, podrían aceptar la condición de no hacer daño a nadie. Pero con ese principio de hacer lo que se quiera, van cayendo en la trampa de hacer siempre lo más fácil, lo más cómodo, evitando todo lo que suponga esfuerzo y sacrificio. Y así nunca podrán realizarse plenamente como personas ni ser verdaderamente felices. Al final, en vez de ser libres serán esclavos de sus propias pasiones. Por eso, Vitaliano Mattioli ha escrito un libro titulado La libertad encarcelada. Sí, muchos hombres, creyendo ser libres, han encarcelado su libertad, pues no son dueños de sí mismos y se dejan llevar por la fuerza incontenible de sus pasiones.

Dice Mattioli: Cuando el hombre está encarcelado por las cadenas del sexo, es capaz de cometer cualquier delito, por el simple motivo de que la razón humana está ofuscada y todo el ser está guiado por los caprichos de las pasiones. ¿Qué sucedería a un avión guiado por un piloto completamente ebrio? ¿Qué sería de la vida de los pasajeros? Cuando el hombre está sometido a sus pasiones, sucede lo peor; es como un ciego que conduce el coche, puede suceder de todo .

Con las ideas del sexo libre, se ha llegado a hacer legal en muchos países el aborto, el divorcio, el matrimonio de homosexuales... Y para evitar embarazos indeseados, se promueven por todas partes los preservativos y anticonceptivos, queriendo así prevenir también el sida, que, sin embargo, sigue aumentando en todo el mundo, porque el único camino seguro es la castidad.

En Francia, la píldora del día siguiente fue distribuida gratuitamente en todas las escuelas, con la explicación de que muchos miles de jóvenes de 15 años recurren al aborto; como si la misma píldora no fuese ya abortiva. Después de 25 años de campañas a favor de los anticonceptivos para combatir el sida en todo el mundo, se ha debido reconocer que estas campañas han sido ineficaces y que hay soluciones más eficaces: una educación integral, el uso responsable de la sexualidad, ofrecer a los jóvenes intereses culturales o sociales a que dedicarse; y, sobre todo, hacerles sentir la necesidad de la castidad y de la fidelidad antes y después del matrimonio.

En el periódico italiano Avvenire, del 29 de febrero del 2000, en la página 11, salía un artículo sobre el sida, donde se dice que en África el contagio del sida es menor entre los cristianos, que llevan una vida más ordenada y fiel, que en el resto de la población. Por esto, es imprescindible enseñarles, sobre todo a los jóvenes, a no dejarse esclavizar por su propia sexualidad y a no caer en el desenfreno sexual.

Aclaremos esto con un ejemplo. Supongamos que un río se pusiera a razonar y se dijera: Estoy cansado de tanto correr hacia el mar por caminos establecidos, limitados por las orillas de siempre. Yo quiero ser libre y que nadie ponga límites a mi libertad para ser feliz. Quiero ir por otros caminos y conocer nuevas tierras. No quiero que nadie establezca mis orillas. Yo quiero poner mis orillas donde yo quiera...

Un buen día nuestro hermoso río decide poner en práctica su plan y, de pronto, cuando menos lo esperan los campesinos, se sale de su cauce normal y empieza a anegar otras tierras. Seguramente, los campesinos estarán desconsolados, porque les ha arruinado sus cosechas al no tener ahora agua para regar y, además, por haber anegado sus campos sin previo aviso. Ellos llorarán y el río, ¿reirá? ¿Hasta cuándo? Probablemente, la alegría y el placer de su supuesta libertad le va a durar muy poco tiempo. Pronto se dará cuenta de que así nunca podrá llegar al mar y tocar las riberas de otros continentes y realizarse plenamente como río, sino que su supuesta libertad lo lleva directamente al suicidio. Pronto quedará empantanado en algún lugar y, en vez de ser fructífero para los campos por donde pasaba, se convertirá en un pantano malsano que dará lugar a muchas enfermedades. ¿Eso es lo que quería? ¿Hacer daño a los demás? ¿Suicidarse como río y terminar siendo un pantano malsano? ¿Dónde queda ahora su libertad? ¿Quién lo va a querer así? ¿Se querrá a sí mismo? ¿No será mejor que reflexione y vuelva a su camino de siempre para fertilizar las tierras, dar alegría a los campesinos y llegar al mar, para besar las riberas de todos los continentes?

Pues bien, esto es lo que les pasa a muchos jóvenes. Quieren ser libres y no estar limitados por normas represivas, ni siquiera de sus padres. Quieren ir por su propio camino sin que nadie les diga lo que tienen que hacer; quieren ser felices sin llegar al mar de Dios, que es donde debe terminar toda vida humana. Al final, se sentirán defraudados y encadenados y serán como pantanos malsanos, que harán sufrir a todo el mundo y que darán pena, como seres inútiles, incapaces de ganarse honradamente la vida. Quizás algunos se suiciden. Otros seguirán caminos de violencia. No faltan quienes les inducen a ella, como Nietzsche, que decía: La compasión es la virtud de los débiles... Ver sufrir a los otros hace bien, hacerles sufrir es mucho mejor. Parecerá algo duro, pero hay un principio antiguo, poderoso y humano que, hasta los monos podrían suscribir: Sin crueldad no hay fiesta .

Otros seguirán otros caminos de esclavitud. Veamos algunas cadenas que los atan.

a) LOS VIDEOJUEGOS

Muchos niños, jóvenes y aún mayores, pasan muchas horas jugando y jugando en el ordenador. ¡Cuántas horas pierden, que podrían aprovechar para otras cosas más útiles! Pero lo peor es que muchos videojuegos son sanguinarios y violentos, modelando su personalidad hacia la violencia. Con la excusa de que es un juego, parece que todo vale. Uno se involucra en el juego y no se da cuenta de que lo que hace virtualmente en el ordenador, de alguna manera forja su personalidad. Hay videojuegos en los que se trata de matar personas o tirar piedras desde un puente peatonal a los coches que pasan por debajo. Algo que algunos jóvenes ya han llevado a la práctica, ocasionando accidentes y hasta muertes.

En la revista The games machine, en el número 87, de junio de 1996, se anuncian juegos llenos de magia y esoterismo (un mundo peligroso que nos aleja de Dios). En el número 93, de enero de 1997, se pone una horrible cara de demonio para anunciar el videojuego El diablo. En agosto del 2000, hay otra portada parecida para anunciar El diablo II. En otras portadas, aparecen monstruos, calaveras o esqueletos.

Uno de los videojuegos más sangrientos es Riana Rouge. La protagonista es una chica guapa y rubia, a la que se da muerte de diferentes maneras. En menos de cinco minutos de juego, se pueden ver, al menos, media docena de muertes de la protagonista, a cuál más cruenta. Pero lo peor de todo es que en muchos videojuegos se confunde el bien con el mal. No hay reglas morales. El héroe bueno es tan cruel y sanguinario como sus adversarios. Incluso, hay videojuegos en los que el jugador debe hacer el papel de malvado. Por ejemplo, en Dungeon Keeper, en la página publicitaria que aparecía en la revista italiana K, decía: En una concepción absolutamente original, serás tú quien se divierta haciendo de cruel carcelero, que manda un ejército de monstruos totalmente subyugados a tu voluntad... Destruye a todos los héroes que quieran cazarte, instalando trampas y torturas, donde menos lo esperan, y somete a los habitantes de los reinos de amor y de paz a tu imperio del terror. Al final, se dice: Nunca ser malo había sido tan apasionante.

¿Es esto educativo para los niños y jóvenes? Por eso, los padres de familia deben cuidar lo que ven sus hijos, incluso en internet y televisión, para que no se contagien y se vuelvan crueles y sanguinarios como los protagonistas de estos videojuegos.

La filosofía de muchos videojuegos es que hay que triunfar a toda costa, que el triunfo es de los más fuertes y que, para ganar, no hay reglas. De este modo, se educa en la violencia y en someter a los débiles. Es el triunfo del egoísmo y del poder sobre la humildad y el amor.

En el videojuego Grand Theft Auto, el jugador hace de pirata malvado de la carretera, que roba coches y conduce a altas velocidades para atropellar a los peatones. Y ¿qué decir del juego que había hasta hace unos meses sobre quién tenía mayor creatividad para decir las blasfemias más horribles contra Dios, la Virgen, el Papa, la Madre Teresa de Calcuta y otros santos?

Por eso, hay que educar a los niños y jóvenes para que no sean esclavos ni dependientes de videojuegos violentos, sino que sean hombres libres. Que no pierdan tanto tiempo en juegos y que dediquen más tiempo a estudiar y hacer cosas útiles para sí mismos y para los demás.

b) INTERNET

El internet es como una varita mágica, que te permite comunicarte, en un momento, con cualquier persona de cualquier parte del mundo. Es emocionante hacer amistades con personas de distintos países. Pero hay que cuidar no emplear demasiado tiempo, que se debe emplear para cosas más útiles y no ser esclavos del chat o de ciertas amistades virtuales, que uno no puede garantizar, pues pueden aprovecharse para sacar dinero o llevarte por mal camino. Además, es peligroso que los jóvenes lo usen sin control, pues la curiosidad puede llevarlos a páginas de satanismo, de magia, de pornografía, pedofilia y de toda clase de perversiones. Imaginemos un chico, a quien le gusta la música de Marilyn Manson, conocido satanista. En la web puede encontrar su vida y toda la filosofía de su vida, que es anticristiana. Y así, por conocerlo a él, se puede uno involucrar en páginas satánicas y querer conocer ese mundo, que podría ser un camino de ida sin vuelta.

Por otra parte, la posibilidad de acceder desde la casa a los casinos virtuales o a los sitios de apuestas, facilita el vicio compulsivo de apostar, que produce efectos dañinos sobre la vida afectiva y económica. Sin embargo, hay cosas más graves.

En julio del 2004 cinco jóvenes franceses, entre 14 y 18 años, han encontrado en internet instrucciones de cómo construir una bomba, la han querido hacer, pero explotó antes de tiempo; uno de los jóvenes quedó con dos brazos amputados y otro herido gravemente a los ojos. El 2003, en Francia, dos jóvenes de 13 años habían fabricado dos bombas en su casa y una explotó también. En enero del 2001, seis jóvenes entre 16 y 18 años fabricaron otra bomba, siguiendo instrucciones de internet; felizmente intervino la policía a tiempo .

Otras páginas alientan al suicidio y dan instrucciones sobre cómo hacerlo de la mejor manera. En Arizona (USA), en febrero del 2003, un joven se suicidó frente al ordenador, después de haber tomado una droga que le habían sugerido en un chat de internet un grupo de amigos. Por eso, a veces, sucede que hasta se dan suicidios colectivos.

Es por todo esto que los padres deben vigilar mucho lo que ven sus hijos por internet. No pueden suponer que son inocentes y no ven nada malo. ¿Y si les demostraran que, en este momento, están visitando páginas de magos, consultando adivinos o a punto de convertirse en miembros de una secta satánica? ¿O que están aprendiendo 47 formas efectivas de cómo quitarse la vida? ¿O viendo programas pornográficos?

c) DISCOTECAS

Hablar de discotecas es hablar de grupos de jóvenes que se reúnen en un lugar determinado, cerrado o al aire libre, para moverse al ritmo frenético de una música ensordecedora que no permite hablar, con músicas y letras frecuentemente excitantes, que fomentan los bajos instintos, sobre todo, por el consumo de alcohol o estupefacientes. Al respecto, dice el siquiatra Jean Paul Regimbal en su libro Rock´n roll: Aislados unos de otros por una música ensordecedora, expuestos a haces de luz cegadores, los que bailan hacen todo lo que se les pasa por la cabeza sin mirarse nunca ni dirigirse la palabra, como si cada uno se moviera delante de un espejo, gritando sin parar: Yo, Yo, Yo.

El periodista e investigador Carlo Climati afirma: El ritmo de la música es tan fuerte que la droga se convierte casi en una medicina indispensable para poder seguirla, una poción mágica que permite dar rienda suelta a los propios instintos... La música de la discoteca hay que gritarla forzosamente; si no, no existiría... Pero hay cosas peores aún. En ciertas fiestas llamadas rave , los elementos típicos de la discoteca se extreman. Con esta palabra rave, que significa "delirio", se definen grandes aglomeraciones en las que se baila hasta veinticuatro horas seguidas, consumiendo droga y alcohol .

Incluso, el nombre de la droga más popular, que se vende en las discotecas, se llama éxtasis, como si quisieran liberarse del mundo por medio de esa música, para llegar cuanto antes al más allá. Pero esa droga reduce a los jóvenes a un estado de esclavitud de los instintos, pues los desinhibe totalmente y pueden hacer lo que quieran.

En 1996 en Rimini (Italia), en una fiesta dedicada al mundo de las discotecas, se podía palpar el ambiente de degradación moral. Los participantes podían meter los brazos a través de los orificios de una cabina especial en la que se encontraba una muchacha. Utilizando unos guantes de goma, podían palpar a la pobre chica, reducida esencialmente a un objeto.

No todas las discotecas son iguales ni en todas hay droga y desenfreno moral, pero en muchas sí lo hay. Y, pensando en general, podemos decir que las discotecas no son el lugar propicio para encontrar a Dios, con tanto baile indecente, con tanto ruido que no deja pensar, con esas luces sicodélicas y con tanta gente que toma licor más de la cuenta, degradando su propia dignidad humana.

En muchos lugares, las invitaciones a discotecas y raves se hacen con imágenes de contenido violento y brutal. Dice Carlo Climati: He visto una invitación que presenta la foto de dos niños, deformados con la computadora, con un letrero en inglés: "Padre, quiero matarte". Una invitación a un rave, llevaba la imagen de un cráneo con los ojos en llamas y los dientes de vampiro..., y al fondo encapuchados, quemando cruces. Otra invitación, presenta a un condenado a muerte sobre la silla eléctrica y tiene un letrero: "Electroshock para sus mentes". En otras invitaciones, aparece el tema del suicidio: Presentan una cabeza, atravesada por un disparo de pistola a la altura de la sien. Otra tiene la imagen de un tren guiado por la muerte .

Lo más triste es que, en determinados locales, playas y locales de vacaciones, se está difundiendo la moda de discotecas para niños. Naturalmente, en este caso, no hay consumo de drogas o alcohol, pero se les está educando con una música a todo volumen en la que falta la comunicación y se les despierta el deseo de ir un día a las discotecas para grandes.

¿No podrán las discotecas ser lugares de sano entretenimiento? Carlo Climati, en su libro Los hijos de la noche, propone diez puntos para que las discotecas sean más sanas y respetuosas de la dignidad humana:

- Eliminar las bebidas alcohólicas.
- Verificar que no circulen drogas.
- Bajar el volumen.
- Utilizar luces menos insistentes e hipnóticas.
- Proponer una música menos banal y repetitiva; y bailes menos excitantes o eróticos.
- De ser posible, que la música sea en vivo.
- Anticipar el cierre a un horario que permita el sano descanso.
- Eliminar elementos de mal gusto.
- Introducir juegos simpáticos y proponer bailes en grupo para socializar.
- Establecer momentos de pausa para que se pueda dialogar y descansar.

d) DIBUJOS ANIMADOS

Los dibujos animados japoneses, que se presentan en todo el mundo, han sido objeto desde su aparición en televisión, en los años 70, de grandes polémicas. Muchos de estos dibujos animados tal como se presentan, aunque les hayan hecho algunos recortes, no son muy apropiados para los niños, que son los que más los ven. La serie de Pokemon ha sido muy popular. Pokemon viene de pocket (bolsillo) y monster (monstruo). Los pokemon son pequeños monstruos de bolsillo, que pueblan el mundo de esta serie animada, donde la gente los busca para capturarlos, coleccionarlos y hacer que luchen entre sí. Hay más de 150 pokemon con nombre, aspecto y poderes especiales. Y los niños se sienten atraídos hacia este mundo de monstruos; siendo educados, desde su más tierna edad, en la violencia y el mal gusto.

Alrededor de Pokemon se mueve un negocio de millones de dólares, desde videojuegos, muñecos, llaveros, cuadernos, camisetas... Lo peor es que, en el lenguaje de estos dibujos animados, se manifiestan muchas expresiones anticristianas, que los niños van absorbiendo sin darse cuenta como un veneno virtual; como si, por ejemplo, los demonios fueran buenos tal como dice la Nueva Era. En algunos de estos dibujos animados de Pokemon o Digimon, aparecen elementos esotéricos y la necesidad de que estos monstruitos usen talismanes y amuletos para tener energía para derrotar a sus adversarios. El tema de la magia aparece bajo distintas formas en los dibujos animados japoneses. Por supuesto que no todos los dibujos animados son así, hay otros que son buenos y respetables; pero hay que cuidar y vigilar para no permitir que los niños se contaminen con ideas oscuras y negativas.

e) TELEVISIÓN Y VIDEOS

En la actualidad, en muchísimas familias, los jóvenes tienen televisión en su misma habitación. Y pueden disfrutar de las películas que desean, alquilando videos o DVD. Esa libertad puede ser una trampa, pues, si no tienen control de sí mismos y no tienen la suficiente madurez personal, se dejarán llevar del gusto por el placer y buscarán películas pornográficas o de terror, que les pueden hacer mucho daño. Uno de los inventos mas horribles de los últimos tiempos ha sido realizar videos de tortura real. Y en muchos videos musicales y películas aparecen imágenes de tortura, como si fuese un espectáculo agradable. Pero se ha llegado al extremo del snuff, que en inglés significa matar. Este estilo de videos consiste en grabar escenas de violencia y tortura reales, en las que las personas sufren de verdad y mueren realmente. Las víctimas suelen ser niños o jóvenes, que suelen ser raptados y sometidos a tratamientos inhumanos, para ser grabados y después vender esos videos.

Por otra parte, se multiplican cada día más las transmisiones televisivas en las que los protagonistas son magos y adivinos. Es un negocio que mueve muchos millones de dólares, porque son muchos los millones de personas que, al haberse alejado de Dios y de toda religión establecida, necesitan alguna seguridad en su vida y la buscan en estos magos o adivinos. Es muy fácil contactar con ellos. Se presentan con palabras afectuosas para dar confianza y hablan de quitar la negatividad y traer energías positivas. Muchos de ellos han inventado los amuletos recargables mensualmente, para conseguir más dinero. Cuando responden por televisión, suelen hacerlo con palabras vagas como todo se solucionará, pero ten paciencia, espera unos meses, dentro de un año todo estará arreglado... Cuando dan soluciones por teléfono o televisión, suelen decir: No tengo mucho tiempo por televisión para aclararte algunas cosas, veo algo que no puedo decirte por televisión, ven a mi oficina. Y así, sin darse cuenta, mucha gente cae en sus garras y se hacen sus clientes fijos. Hay muchos testimonios de personas que han debido pagar miles y miles de dólares para solucionar sus problemas y que, al final, se han sentido defraudados.

Además, estos programas de los magos o adivinos son profundamente deseducativos, pues llevan a la gente hacia el mundo del ocultismo, que es anticristiano. Es un mundo en el que parece que todo puede resolverse con ayuda de ritos mágicos, amuletos o talismanes, en vez de solucionar los problemas con el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio personal .

Pero no solamente se trata de programas de magos y adivinos. También en la televisión hay muchos programas de violencia, de erotismo y de terror, que hacen mucho daño a jóvenes y adultos. Por supuesto que no todos los programas de televisión son malos, pero los padres deben regular la televisión de sus hijos y hacer que sepan discernir y juzgar por sí mismos para que no acepten todo lo que se dice, como si fuera necesariamente cierto, porque lo dijo el protagonista o el presentador de un programa famoso de televisión.

Al respecto, decía el Papa Juan Pablo II: Los padres, que de forma regular y prolongada usan la televisión como una especie de niñera electrónica, abdican de su papel de educadores primarios de sus hijos... La televisión puede perjudicar la vida familiar: difundir valores y modelos de comportamientos falseados y degradantes, emitir pornografía e imágenes de violencia brutal; inculcar el relativismo moral y el escepticismo religioso; dar a conocer relaciones deformadas, informes de cuestiones actuales y acontecimientos manipuladamente; transmitir publicidad, que explota y reclama los bajos instintos, pero que tienen un influjo negativo en la familia, contribuyendo al aislamiento de los miembros de la familia en su propio mundo, impidiendo las relaciones interpersonales; puede hasta dividir a la familia, alejando a los padres de los hijos y a los hijos de los padres .

La televisión puede ser un gran medio de educación y diversión o puede ser un gran medio de perversión y deseducación, depende de nosotros mismos.

f) JUEGOS DE AZAR

Otras de las esclavitudes de muchos hombres actuales son los juegos de azar. Hay quienes tienen verdadera obsesión por estos juegos, y juegan y juegan sin parar, y todos los días van a las casas de juego, soñando con que un día tengan un golpe de suerte y puedan ser felices para siempre. Para muchos de ellos, el trabajar con bajo sueldo es algo indigno y, por eso, quieren ser ricos con los juegos de azar en casinos, lugares de apuestas, tragamonedas... No han aprendido la grandeza y dignidad del trabajo, aunque sea humilde. Y se hacen verdaderamente esclavos del vicio del juego. Otros van buscando en ellos un escape a los problemas reales de la vida diaria y dicen que van a relajarse, quedando atrapados en el vicio. He conocido muchas madres de familia que todos los días van al tragamonedas o al casino para gastarse lo que tienen y lo que no tienen, y se pasan horas y horas, relajándose. Como si esos juegos fueran pasatiempos saludables y no una trampa, donde pierden casi siempre y van gastándose el poco dinero de la familia.

Lo triste es que, con la excusa de la libertad, las mismas autoridades, no sólo no prohíben estos juegos, sino que los aceptan; porque dan buenos impuestos al Estado, aunque sea a costa de la salud mental y de la ruina económica de muchas familias, con la consecuente división y hasta separación familiar.

g) DINERO

Es otra de las esclavitudes de muchos hombres. Tienen tanto deseo de tener y tener cosas materiales, que para ellos el dinero es la principal obsesión de su vida. Muchos no tienen reparos en mentir y engañar para conseguir más dinero. No faltan quienes tratan de robar lo que pueden en su centros de trabajo, con la excusa de que les pagan poco. Otros se dedican a estafar a los incautos y hay quienes se dedican abiertamente a robar, porque es una manera fácil de conseguir dinero y llevar una vida de lujo, pues lo que roban lo emplean en vicios y placeres. Otros llegan hasta matar por dinero.

¡A cuántos hombres ha perdido el afán desmedido del dinero! Dice Dios en la Biblia: La raíz de todos los males está en la avaricia (1 Tim 6.10).

Recordemos la fábula del rey Midas. Era un rey muy poderoso, cuya única obsesión era tener y tener más oro cada día. Por tener más oro hubiera hecho cualquier cosa. Su mayor alegría era contar el oro que guardaba en sus cofres. El ruido del oro era para él la música más hermosa del mundo.

Un día se le presentó un dios desconocido y le dijo que él podía cumplir sus deseos. Midas, sin pensarlo dos veces, le pidió que pudiera convertir en oro todo lo que tocara. El dios le dijo que podía concedérselo, pero que lo pensara bien para no arrepentirse después. Midas le aseguró que ése era su mejor deseo y que, de esa manera, sería el hombre más feliz de la tierra. El dios se lo concedió. Y Midas, feliz y contento, empezó a convertir en oro todo lo que tocaba, desde las mantas de su cama hasta las flores de su jardín.

Su hija, al verlo tan feliz, se acercó a felicitarlo, pero ella también se convirtió en oro. Y lo peor de todo fue que, al ir a comer, se dio cuenta de que tendría que morir de hambre, porque los alimentos que tocaba también se convertían en oro. Entonces, reconoció su grave error y se sintió el hombre más desgraciado del mundo. Y llorando, llamó a gritos al dios desconocido para que viniera a quitarle aquella maldición, pues ya no la consideraba una bendición.

El dios se presentó de nuevo y le dijo que para revertir la gracia recibida, debía bañarse en el río y echar agua del río a las cosas convertidas en oro. Así lo hizo y, entonces, volvió a ser como antes. Comenzó a devolver la vida a su hija, que se había convertido en una estatua de oro, y lo mismo hizo con las flores del jardín y con los alimentos y con todo lo que antes había convertido en oro. A partir de ese día, dice la leyenda que Midas cambió su modo de vivir. Ya no le interesaba el oro y lo único que deseaba era disfrutar de las alegrías de su familia, de sus amigos, de las flores y de las cosas bellas de la naturaleza. No le importó ser pobre, porque comprendió que la felicidad no estaba en el oro, sino en la alegría y el amor que uno lleva en su corazón.

Por eso, Jesús nos advierte: ¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? (Mt 16, 26). No podéis servir a Dios y al dinero (Mt 6, 24). No seamos como el rico tonto del Evangelio, que se decía a sí mismo: Tienes bienes para muchos años, descansa, come, bebe y date buena vida. Y Dios le dijo: Tonto, esta misma noche te pediré cuenta de tu alma y todo lo que has acumulado ¿para quién será? Así será el que atesora bienes para sí y no es rico ante Dios (Lc 12, 19-21).

h) MÚSICA ROCK

Muchos jóvenes se sienten, especialmente, atraídos por esta clase de música. Los cantantes de rock son para ellos sus ídolos preferidos y copian las letras de sus canciones, para asimilar así sus contenidos. Pero no hay que olvidar que mucha de esta música rock, especialmente del rock duro o del heavy metal (metal pesado), es música que invita a la violencia, a las perversiones sexuales y al culto satánico. No toda música rock es mala, pero hay muchos grupos rockeros, que promueven la adoración a Satanás y toda clase de desenfreno moral.

El grupo Led Zeppelín fue uno de los primeros grupos que usó símbolos satánicos en la portada de sus discos. Son muchos los discos de rockeros, que proponen en sus portadas imágenes blasfemas y anticristianas, incluso con símbolos satánicos como la cruz al revés, el pentáculo (una estrella de cinco puntas encerrada en un círculo), el seis seis seis (número bíblico del Anticristo) o el hexagrama (una estrella de seis puntas dentro de un círculo).

Los beatles marcaron una clara opción por el ocultismo y el satanismo. El grupo KISS (Kings in Satan service, reyes al servicio de Satán), lo mismo. El grupo AC-CD exalta en sus canciones la adoración de Satanás... Hay otros grupos que invitan a la violencia y crueldad como el grupo Slayer. El grupo Iron Maiden, en su álbum Killers, tiene la canción Kill for pleasure (Asesina por placer). Otras canciones invitan al suicidio o las perversiones sexuales, incluso a la necrofilia como Alice Cooper en su canción Amo los cuerpos muertos.

Uno de los más famosos rockeros actuales es Marilyn Manson, que públicamente ha declarado su vinculación a Satanás y cuyas enseñanzas son una clara invitación a la crueldad y a la inmoralidad. Por eso, muchos sicólogos y siquiatras han lanzado la voz de alarma para decir que esta clase de música violenta, crea graves perturbaciones en la personalidad.

Sin embargo, muchos jóvenes, que se sienten vacíos y buscan encontrar un sentido a su vida, ven en estos ídolos de la canción sus héroes y los imitan en todo. Decoran las habitaciones con sus fotos y escuchan sus canciones durante horas, adquiriendo así una personalidad violenta y libertina contra todo orden establecido. Siguen así la mentalidad difundida entre estos rockeros de Haz lo que quieras, pues no hay nada malo ni bueno. Es la teoría del caos y del desenfreno total y así van cayendo en las garras de Satanás a través de esta música que los esclaviza para llevar una vida desenfrenada y sin moral.

i) PORNOGRAFÍA

Una de las esclavitudes más poderosas de muchos jóvenes y adultos de la actualidad es la pornografía. Por todas partes, se pueden conseguir afiches, revistas, videos, DVD o películas pornográficas, que se pueden ver tranquilamente en casa. Y, una vez que uno entra en este mundo, cada vez se buscan nuevas y más fuertes emociones, incluidas las perversiones sexuales de toda clase.

Hay casas de videos, dedicadas a realizar videos a gusto del cliente. Y pueden realizar pornografía a la carta según las directrices del cliente que, después, comprará el video hecho para él. Otra perversión a la que se ha llegado es que algunas personas, por dinero, son capaces de permitir que haya cámaras de televisión en su casa para grabar todos sus movimientos, incluso relaciones íntimas durante dos o tres días que estén cerrados. El caso más llamativo es el de El gran hermano, el programa en el que diez jóvenes son encerrados en una casa y filmados durante algunos meses por una serie de cámaras. Millones de telespectadores transcurrieron noches sin dormir, observando las aventuras de estos anónimos protagonistas de la televisión mirona, completamente ocupados en mostrar un amplio repertorio de vulgaridad.

El cuerpo humano se presenta como si fuera un objeto de uso para el placer o para la exposición en una vitrina. En muchos ambientes, ha desaparecido el sentido del pudor y se exhibe el cuerpo como un trofeo en playas nudistas y no nudistas. Muchos jóvenes hasta se hacen tatuajes para poder mostrar un cuerpo más ¿presentable?

Pero el tatuaje está prohibido en la Biblia. Dice la palabra de Dios: No se harán cortes en su cuerpo por los muertos; no lleven inscripciones o tatuajes en su cuerpo (Lev 19, 28). La razón es que en los pueblos primitivos se hacían cortes e inscripciones en su cuerpo para poder defenderse de los malos espíritus y poder tener la benevolencia de los buenos espíritus, como si fueran cosas mágicas. Por eso, Carlo Climati dice: El tatuaje no es sólo un dibujo en la piel, sino que encierra significados esotéricos profundos. Tatuajes y piercing no son más que las banderas de la no-cultura pagana, tribal y anticristiana. El hecho desconcertante es que estas banderas son enarboladas precisamente, por los jóvenes a sabiendas o no .

Muchos de los tatuajes presentados en los catálogos son de monstruos, mujeres desnudas, calaveras, símbolos satánicos y algunos pocos de cosas más decentes como flores, animales o imágenes religiosas. Y no es casualidad que en el libro Modern primitives, que promueve los tatuajes y los piercing, se resalte su significado esotérico e, incluso, aparezca la dirección de la iglesia de Satanás de Anton La Vey, del Templo de la juventud síquica de Londres y de otros grupos anticristianos.

Pero no solamente el culto al cuerpo se promueve con tatuajes o viendo el cuerpo de las mujeres como objeto de placer. La sed de placer, sin compromiso, lleva a muchas personas a buscar páginas y páginas en internet sobre el sexo. Allí aprenden todas las prácticas posibles y todas las perversiones posibles, degradándose como personas. No olvidemos que la pornografía es como una droga, que cada vez pide más. Y así muchos hombres ven el sexo solamente como una diversión con quien quieren y cuando quieren. Prefieren no comprometerse en matrimonio y estar más libres de solteros, o acudir fácilmente al divorcio si están casados, o a la infidelidad. En vez de ser fieles se convierten en conquistadores y ven a las mujeres como ejemplares de su colección. Las ven como cuerpos sin alma, pues han perdido la sensibilidad humana para poder verlas como personas. El problema es que ellos o ellas están enfermos del alma.

En resumidas cuentas, muchos hombres y mujeres quedan como seres humanos esclavizados por sus pasiones, que han perdido el sentido del pudor, de la castidad, de la fidelidad y del amor auténtico.

Hay una película de los años cincuenta: Los usurpadores de cuerpos. Se trata de una ciudad norteamericana a la que llegan desde el espacio unos extraterrestres, capaces de reproducir perfectamente los semblantes de los seres humanos. Pero con una diferencia, estos nuevos seres parece que no tienen alma, no tienen emociones. Actúan con total frialdad y sin compasión alguna, pero físicamente son exactamente iguales a las personas que reproducen. Son como robots, incapaces de tener sentimientos de amor, amistad, alegría, tristeza o esperanza. Los extraterrestres quieren copiar a todos los seres humanos y hacer sus gemelos para que, al final, cuando hayan muerto los verdaderos hombres, se queden las copias y se forme así una nueva humanidad fría y sin compasión.

Esto es sólo una película de ciencia ficción; pero, si aumentaran más y más las personas frías y calculadoras, que sólo ven a los demás como objetos de consumo o de utilidad personal... Si aumentara en el mundo el egoísmo, la soberbia, los vicios y las pasiones, llegaríamos a tener millones de seres humanos, sin sentimientos, incapaces de compadecerse de los ancianos, de los enfermos, de los niños débiles, de los pobres..., buscando solamente el poder, el dinero, la gloria y el placer a toda costa. En resumen, tendríamos un mundo cada vez menos humano y más anticristiano.

¿Te gustaría a ti que te clonaran y te hicieran un doble sin sentimientos humanos? ¿Te gustaría hacerte a ti mismo un hombre frío, incapaz de amar? Pues lo vas a lograr, si sólo buscas el placer por el placer, sin importarte los demás. Lo serás si vas a ciertas fiestas, donde se fomentan los bajos instintos o perteneces a grupos que incitan a desobedecer a tus padres y a rechazar toda autoridad y toda ley. El egoísmo, en que caerás, será una forma total de esclavitud, ya no serás libre para decidir tu futuro, pues te lo dictará el deseo del placer o los líderes de tu grupo.

Decía Gandhi: Un cuerpo enfermo se puede soportar, pero un alma enferma, no. Procura sanarte de tus enfermedades del alma: egoísmo, soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza... Piensa en los demás y no quieras ser feliz tú solo. Sé feliz, haciendo felices a los demás, y Dios te bendecirá y te dará la paz que sólo Él te puede dar.

j) ODIO

Una de las esclavitudes más fuertes es la del odio. Hay muchas personas en el mundo que no quieren perdonar a quienes les han ofendido y el odio, que llevan por dentro, los lleva a ser violentos y a vengarse en los que les han hecho daño o en otras personas que encuentran en su camino. Y lo peor de todo es que la falta de perdón produce en muchos casos serias enfermedades, que aumenta su infelicidad. El odio los esclaviza, los enferma y les impide ser felices. Pero muchos prefieren vivir con esa cadena a sentirse tontos o débiles por perdonar. La cultura pagana del ambiente en que vivimos nos invita a la venganza a través de tontas películas, donde se confunde el amor con el sexo, la fortaleza con la venganza y el perdón con la debilidad. Y muchos jóvenes se contagian de este sida espiritual que nos rodea. Les faltan defensas ante tantos ataques al amor y al perdón. Están desprotegidos por la falta de Dios en su vida y caen en las redes de cualquier líder sectario o mago, que les pide venganza y les enseña cómo realizarlas. ¡Cuántos acuden a brujos para que hagan daño a otras personas!
Felizmente, también hay buenos ejemplos que imitar. Hay una bella película titulada Rockey. Rockey es un joven púgil que vive en un barrio pobre en una pequeña casa. Quiere entrenar, pero el entrenador, un ex-púgil muy anciano, no lo valora y no le da la oportunidad de hacerlo. Un día le proponen enfrentar al campeón de los pesos pesados en pelea muy importante. Acepta, a pesar de que se da cuenta de que resultará difícil vencerlo. Una tarde, Rockey ve venir a su casa al anciano entrenador, que, ante tan importante pelea, le propone ser su entrenador. Pero Rockey no lo escucha y, orgullosamente, le dice que no tiene necesidad de él; y lo despide con desprecio, como vengándose de las veces que el anciano no lo ha aceptado ni valorado. El anciano sale triste de la casa; entonces, Rockey reacciona, se arrepiente, lo perdona y lo acepta. Se abrazan y comienza el entrenamiento bajo su vigilancia para ganar la pelea. En esta película, aparece que el perdón de Rockey no es debilidad, sino fuerza. Es una película que ensalza el perdón, en vez de la venganza o el rencor.

ESCLAVOS LIBERADOS

Hay muchos que un día cayeron víctimas de su propia ignorancia o inmadurez en lo más bajo en que puede caer un ser humano. Se hicieron esclavos de sus vicios, pero pudieron romper las cadenas y encontrar el camino de la verdadera libertad; y ahora pueden dar testimonio de lo que eran y de lo que son, de la prisión tan espantosa en que vivían y de la libertad reconquistada. Veamos algunos ejemplos.

- Me llamo Giovanna. Yo era una chica feliz y llena de esperanza. Leía siempre una revista de música llena de fotos y artículos sobre mis cantantes favoritos. Esta revista, aparentemente inocua, iba a ejercer un papel importante en mi acercamiento al mundo del esoterismo. Yo llevaba seis meses con un chico espléndido, amigo de mi hermano. Nuestra historia de amor parecía un sueño sin fin. Hasta que llegó Margarita, una chica mayor que yo, muy bonita y simpática. Desde el primer momento, me di cuenta que Margarita le había echado el ojo a mi Marco y se lo enamoraba.

Un día encontré a Marco y Margarita en la calle, abrazados y besándose. Rompí con Marco, pero no tenía la intención de dejar a Margarita con mi chico. Quería pelear, pero no sabía cómo. Por la noche hojeé mi revista de música y encontré un anuncio con el teléfono de una maga que leía el tarot y prometía la solución a cualquier problema. La llamé y me dijo que esperara unas semanas y que Marco volvería conmigo. Pasaron más de dos meses y las cosas no cambiaban.

Un día, viendo televisión, vi un programa de un mago que leía las cartas y decidí llamarlo. Me confortó y me dijo que la situación iba evolucionando favorablemente y que Marco iba a volver pronto conmigo. Me dijo que, si quería saber más detalles, podía ir a su estudio privado... Fui al estudio del mago, y se mostró una vez más muy amable, diciendo que tuviera un poco de paciencia para conseguir el amor de Marco. Y luego me tendió una trampa. Me confió que él podía acelerar este proceso de acercamiento mediante una serie de ritos mágicos. Las palabras del mago me parecieron una mano tendida a la cual asirme. Creí ciegamente que aquellos ritos esotéricos podían devolverme a Marco.

Empecé a pagar al mago. Cada semana le llevaba dinero y él se encargaba de hacer supuestos ritos mágicos de acercamiento. Pero no parecían dar resultado. Cada vez que iba a su estudio, salía tranquila y relajada; pero después caía en la depresión, al ver que no sucedía nada. Después de cuatro meses del alejamiento de Marco, me sentía muy triste y sentía odio y deseo de venganza contra Margarita, quería hacerle daño. Estaba a punto de llamar al mago, cuando, de pronto, miré la televisión y vi un documental sobre la Madre Teresa de Calcuta. Vi ante mis ojos las imágenes de personas hambrientas y enfermas que tocaron profundamente mi corazón. Quedé impresionada y me dije a mí misma: "En el mundo hay mucha gente pobre, que muere de hambre y yo le estoy dando mi dinero a un mago. Soy realmente estúpida". Así fue cómo decidí romper completamente con aquel cartomante. Empecé a trabajar como voluntaria y, poco a poco, me olvidé de Marco y de Margarita.

Esta experiencia me ha enseñado que, para cambiar la vida, no hace falta acudir a los magos, pues uno se hace esclavo del esoterismo y acaba en un túnel sin salida; y se gasta mucho dinero sin hacer nada constructivo. Además, nos acostumbramos a creer que la solución de nuestros problemas depende de otro, cuando debemos ser nosotros los que cambiemos nuestra existencia...

Hoy me considero una persona feliz. Durante las actividades de voluntariado, conocí a Sergio, un joven con el que estoy saliendo. Somos realmente felices. Sobre todo, porque compartimos valores e ideales importantes. Si Marco no me hubiera dejado, a estas horas sería una persona superficial, que sólo pensaba en la diversión del sábado por la noche. En cambio, hoy tengo motivaciones e ideales muy fuertes sin necesidad de magos .

- Me llamo Antonio. Desde muy joven empecé a leer libros sobre ocultismo, a consultar adivinos y llevar talismanes. Un día quise experimentar una sesión espiritista. Como no sabía cómo hacerlo, busqué un mago, que me pidió un millón y medio de liras italianas. El día fijado fui a la casa del medium. Había una sala grande, donde no se filtraba la luz del sol, porque estaban cerradas las ventanas. Sólo había algunas velas negras y rojas encendidas. Sobre una mesa redonda había un cartón circular con las letras del alfabeto, donde estaban algunos símbolos mágicos como una estrella de cinco puntas o una cruz al revés (símbolo satánico). En el centro del cartón había un vaso. El mago tenía puesto un manto, por dentro rojo y por fuera negro. El hermano del mago dio unas vueltas alrededor de las cinco personas, que estábamos en la sala, y cambió totalmente de aspecto. Después de algunos minutos, comenzó a expulsar espuma por la boca y a convulsionar de manera impresionante. Cuando recobró la normalidad, le dijo a su hermano que se había sentido muy mal y que nunca quería volver a repetirlo.

A mí me impresionó mucho todo aquello y me empezaron unos malestares que nunca antes había tenido: estaba muy nervioso, no podía comer ni dormir. Fui al médico, pero me dijo que no tenía nada. Y, después de algunos meses de estar soportando aquellos malestares, como si estuviera en una oscuridad total, fui a ver a un sacerdote. Hacía varios años que no iba a misa ni me confesaba. Él me ayudó a descubrir a Dios en mi vida y empecé a recobrar la fe. Ahora me siento como una persona nueva y comprendo que Dios, cuando sus hijos se alejan de Él y se meten en el mundo de las tinieblas, Él los busca continuamente, porque los ama .

- Soy la doctora A.M.V. Mientras estudiaba medicina y hacía prácticas en el hospital siquiátrico de Imola con tóxicodependientes, pude conocer los casos más difíciles de sufrimiento y marginación. Desde el drogadicto recogido en la calle por sobredosis hasta el intento de suicidio de prostitutas bañadas en sangre. Veía tantos casos de problemas humanos que me preguntaba dónde estaba la verdad sobre la vida.

Tenía un sentimiento de impotencia ante tantos casos de pérdida de todo sentido moral y de toda esperanza. Habiendo perdido la fe, comencé a interesarme por la parapsicología y de ahí entré en el ocultismo, buscando la verdad y el sentido de la vida. Trabé conocimiento con una joven, que practicaba la escritura automática y hacía espiritismo. Era una medium, que en trance hablaba como Stella, y que me decía cosas personales que no podía conocer de mí. Me prometía explicaciones sobre los problemas que yo le planteaba sobre las enfermedades mentales, y me prometía poderes especiales para poder curarlas. Yo estaba contenta y creía haber encontrado una fuente extraordinaria de saber. Pero yo no buscaba poder, sino buscaba, sobre todo, la verdad. Por eso, pronto me di cuenta de que algo andaba mal.

Me prometía fuerza y yo, poco a poco, perdía energía física. Me prometía una nueva capacidad de pensamiento y mi mente experimentaba una opresión extraña. Se me hablaba de amor y yo cada día era más irascible y menos amorosa con todos. Me analicé y sentí miedo y pánico. Stella, ¿me estaba ayudando o destruyendo? Tuve el valor de suspender todo contacto con Stella y me alejé de todas las personas de ese mundo del espiritismo, destruyendo todos los libros que tenía sobre ello. Entonces, se desencadenó en mí una tremenda guerra espiritual, que agravó mis malestares. Estaba mal física, sicológica y espiritualmente. Sentía un peso en el pecho que me daba angustia... Pero el Señor puso en mi camino a un hermano, que me presentó a Jesús como el Salvador del mundo y comencé a leer la Biblia para conocer la verdad, que andaba buscando tanto tiempo. Y empecé a mejorar. No me salvó la ciencia ni la medicina. Me salvó Jesús. Comencé a recuperar mi fe católica y he comenzado un ministerio de sicoterapia cristiana. A las personas que vienen en busca de ayuda, les presento a Jesús y les hago orar para que consigan el perdón y la paz interior. Ahora pertenezco al grupo de oración de mi parroquia y les hago sentir a todos que, para curarse totalmente, necesitan de una Comunidad que los ayude a amar a Jesús .

- Me llamo Franco. Cuando tenía 21 años, mi novia me dejó y se enamoró de otro, que tenía mucho dinero y un gran automóvil. Entonces, empecé a encerrarme en mí mismo. Ya no frecuentaba a mis amigos. Me sentía avergonzado de que mi enamorada me hubiera dejado... Los domingos me iba solo al mar o iba a otro lugar, pero siempre estaba solo con mi moto. Esto duró unos meses. Después empecé a conocer gente nueva. Un amigo me invitó a bailar en una discoteca fuera de la ciudad. Me sentí bien y empecé a frecuentar ese lugar. Allí conocí a Roberto, un muchacho que tenía la misma pasión que yo por las motos. Y él me introdujo en el mundo de las carreras clandestinas nocturnas. Estas carreras eran verdaderas competencias. Nos gustaba medir la potencia de nuestras motos y nuestra capacidad para manejarlas.

Cuando corría, me sentía vivo, fuerte, libre y poderoso. Eso era lo que estaba buscando... Era tan hermoso correr en el corazón de la noche en lugares silenciosos... El único ruido que se oía era el zumbido de nuestras motos. Para mí no era un ruido, era una música celestial... Así estuve algunas semanas. Una noche ocurrió algo que me afectó profundamente. Durante una de las muchas carreras, sin quererlo, hice un movimiento brusco, que descontroló a uno de mis amigos. Él estaba muy cerca de mí y, de pronto, perdió el control de su moto. Salió volando. En ese momento, sentí que se me helaba la sangre en las venas. Todo ocurrió en pocos segundos. Pero fueron unos segundos larguísimos, interminables. Vi a mi amigo volar y caer al piso, pensé que era el fin. Y todo por mi culpa. Pero sucedió una especie de milagro. Mi amigo sólo tuvo unos cuantos raspones. Cuando lo vi levantarse, sentí en mi interior una especie de sacudida. Hasta ese momento, había estado siempre encerrado en mí mismo, concentrado en la potencia de mi moto. No me daba cuenta de la existencia de los demás, era un egoísta. Ese accidente me regresó a la realidad. Sentí en mi interior una voz que me gritaba: ¡Franco! ¡Despierta! ¡Mira a tu alrededor! ¡Hay un mundo que te rodea!

De pronto, me di cuenta de lo absurdo de ese juego mortal. Y todo por una estupidísima carrera. Regresé a mi casa turbado; pero, al mismo tiempo, sentía que me había librado de una especie de esclavitud. Nunca más volví a poner el pie en ese camino. Poco a poco, comencé a retomar contacto con mis viejos amigos. Salí del aislamiento y reencontré la alegría de divertirme de una manera más sana y diferente. Ahora me dedico a otra pasión: el fútbol .

- Me llamo Luisa y tengo 26 años. Mi vida hasta agosto de hace dos años era un desastre, pero el Señor ha tenido misericordia de mí, me ha abierto los ojos y he entendido que la vida es un gran don de Dios. A la edad de 17 años comencé a drogarme. Mis padres no sabían nada. Todo ocurrió, porque mi padre siempre me decía que yo no servía para nada y que era una nulidad para todo. Por cualquier pequeño problema la tomaba conmigo y con mi madre, y nos amenazaba. Llegó a decir a sus amigos que yo, mi madre y mi hermana, no éramos su familia, que su verdadera familia eran los vicios, las diversiones y las mujeres.

En una ocasión, intenté suicidarme cortándome las venas, pero un amiga me vio y me ayudó. Al salir del hospital, caí de nuevo en las drogas y en el alcohol. Mi vida no tenía sentido. Pero un sábado, al llegar a una discoteca, vi a todos mis amigos preocupados, porque había ocurrido un accidente en la autopista y habían muerto 4 amigos míos, y el quinto estaba muy grave. El que estaba muy grave era el chofer del coche. En el momento del accidente, estaba preparando cocaína y no tenía las manos al volante, sino que conducía con las rodillas a 180 kms. por hora. Este accidente me hizo reflexionar seriamente y decidí cambiar de vida. Puse mucha fuerza de voluntad, porque no quise ir a ningún centro de desintoxicación. Y ya llevo dos años sin droga y estoy mucho mejor en todo sentido.

Ahora quisiera gritar a todos los jóvenes que buscan la felicidad, que la vida verdadera no es tener dinero, droga, alcohol..., sino amistad, amor a Dios y el descubrimiento de su amor y misericordia. Sin Él no somos nada y nuestra vida está vacía .

- Me llamo María. Me mudé de mi pueblo a una gran ciudad para estudiar, porque deseaba asistir a la universidad. Algunos días iba a la discoteca con mis compañeros de universidad.

Una noche, un joven me ofreció trabajo como cubista, bailando delante de la gente en una discoteca. Una amiga, que también fue invitada, me convenció y decidimos intentarlo juntas. Al principio, iba todo bien. Este trabajo nos ocupaba sólo algunas horas y nos permitía ahorrar un poco de dinero sin esforzarnos demasiado. Poco a poco, yo, que había sido tímida, empecé a sentirme orgullosa de lo que estaba haciendo. Me sentía orgullosa de que me miraran y hasta de que me desearan. Bailar sobre un cubo me hacía sentir fuerte y segura de mí misma.

La discoteca se había vuelto mi segunda casa, conocía a todos y todos parecían ser mis amigos... No me daba cuenta de que me estaba transformando. Comencé a dar una importancia exagerada a mi cuerpo. Siempre tenía que estar perfectamente maquillada y vestida con ropas provocativas. Me hice dos tatuajes y un piercing. Cada día buscaba un vestido nuevo, que pudiera impactar al público de la discoteca... Y empecé a descuidar mis estudios.

Tuve muchas historias con diferentes muchachos. Los cambiaba cada semana. Esto también era parte del juego, es decir, de mi juego de mujer fatal, deseada y amada por todos. En ese tiempo, me gustaba mucho la idea de poder cambiar mis parejas constantemente. Me hacía sentir poderosa. Podía tener a cualquier hombre que deseara. Nadie me decía que no. Y luego, después de haberlo usado, lo tiraba. Para mí era como una especie de colección. No le daba ninguna importancia a mis sentimientos. La única cosa que contaba era mi satisfacción personal... Después cambié de discotecas. Trabajé por lo menos en una decena de ellas... En algunas, circulaban drogas. La presencia de la droga me incomodaba. Estaba en contra de mi moral... Y la sensación de malestar se volvía cada vez más fuerte. Vivía exclusivamente de noche y mi mundo se reducía únicamente al cubo. Poco a poco, me di cuenta de que me estaba destruyendo. Había perdido por completo mi dignidad.

Por fin, lo dejé después de cinco meses, porque mi amiga, la que por primera vez me animó a trabajar allí, y lo había dejado al poco tiempo, me invitó a ir a un grupo parroquial. Era un grupo de oración. Gracias a la oración encontré la fuerza para cortar con esa vida mediocre y desordenada. Después, volví a estudiar y ahora tengo un noviazgo con un muchacho serio con el que espero casarme pronto. He comprendido que el verdadero amor es una cosa maravillosa. Y estoy feliz de ser realmente apreciada como persona y no como cuerpo .

- Me llamo Hugo y tengo veinticinco años. Todo comenzó el día en que conseguí mi licencia de conducir. Tenía diecinueve años y me sentía feliz de ser independiente y poder conducir un coche mío, pues mis padres me lo regalaron.

Al principio, iba con mis amigos a un pub a tomar cerveza y conversar horas y horas los fines de semana. Pero sentía el deseo de algo más y decidí alejarme de mis amigos y salir solo. Me fui a las discotecas para conocer gente nueva.

El primer día que fui a una discoteca tuve una emoción muy fuerte. Me parecía estar en el paraíso. Todo me parecía bello, especialmente las bellas jovencitas. Me parecían diferentes de aquellas que había frecuentado hasta entonces. Eran más libres y despiertas, vestían de modo provocativo... El primer día fue inolvidable. Conocí a una chica rusa, Irina, y me sorprendió la facilidad con la que la conocí. Para mí no había sido fácil entrar en comunicación con las chicas por mi timidez. Con Irina bailé, nos gustamos y hablamos. Después del baile, la llevé en el coche a su casa. Era un barrio aislado y me detuve a conversar un poco; comenzamos a besarnos y terminamos teniendo relaciones.

Después la vi un par de veces y pasó lo mismo que la primera vez. Pero yo sentía necesidad de cambiar. Fui a otra discoteca y conocí a una chica mejicana y pasó lo mismo. Salimos cinco o seis veces. Y después cambié de discoteca, buscando nuevos amores. Y así fui cambiando y cambiando, el sexo había comenzado a ser para mí como un juego. Me agradaba coleccionar mujeres, una por una. Para mí no eran seres humanos, sino objetos de placer. Las usaba y las tiraba como si fuesen pañuelos.

Esto ocurrió durante un año y con unas treinta chicas, en distintas discotecas. Me creía que era feliz así, pero ahora me doy cuenta de que mi condición era como la de un drogadicto, que no podía menos de hacerlo.

Para mis padres era un muchacho modelo. Durante cinco días a la semana iba a la universidad, y los fines de semana me iba a la discoteca. Pero todo cambió por una llamada telefónica. Un amigo me dijo que una compañera de estudios, que era muy bella, estaba enferma. Fuimos a verla. Sentí una sensación extraña y, por primera vez, veía una mujer con otros ojos, como un ser humano. Y me comencé a hacer preguntas sobre el sentido de la vida. Desde aquel día de la visita a mi compañera enferma, nunca más vi el sexo como un juego. Fui a la discoteca el sábado siguiente, pero me pareció un lugar extraño, veía todo con ojos diversos. No podía apartar de mi mente la imagen de mi compañera enferma. Y comencé a visitar a mis antiguos compañeros y a no ir más a las discotecas.

Ahora, ya soy profesional y estoy comprometido con una compañera de la universidad, esperando casarnos muy pronto. De mi pasado, siento un profundo pesar. Creo que perdí un año de mi vida. Ahora puedo decir que entre el sexo de "usa y tira" y el amor verdadero hay un abismo inmenso .

- Me llamo Daniel y, cuando tenía 16 años, tenía una gran pasión por las discotecas. Ningún sábado faltaba a mi cita con la discoteca con mis amigos. No sabía que esta pasión me iba a llevar por el camino del esoterismo. Un día trabé amistad con un grupo de jóvenes, que iban a menudo a unas fiestas especiales llamadas raves. En estas fiestas, el ambiente es más fuerte que en las demás discotecas. Y había también mucha más droga.

Empecé a ir a los raves y me entusiasmó este tipo de fiestas con droga. Me parecía un mundo realmente alucinante. Justamente, en estos ambientes, empecé a cultivar la pasión por el esoterismo. Algunas fiestas tenían como tema la magia. En las tarjetas de invitación se podían encontrar símbolos satánicos. Todo esto me cautivaba y me fascinaba. Mi familia era la discoteca, pues mis padres estaban separados.

Llevaba una vida desordenada y había dejado de ir a clase. Estaba completamente absorbido por los raves. Deseaba evadirme y escapar de mis problemas. Había mucho colorido y ropa extravagante: tatuajes, piercing... Y la gente estaba siempre alegre y eufórica. Un día el disc-jockey paró la música y pidió a todos que invocaran a Satanás. Podía parecer un juego estúpido, pero la gente se lo tomaba en serio. Todo el mundo estaba completamente fuera de sí. Unos lloraban, otros gritaban. Parecía un auténtico rito en mitad de la discoteca. Yo hasta me hice tatuar una cruz al revés (signo satánico). Yo no creía mucho en el diablo, pero me gustaba la idea del satanismo como filosofía de la vida. Es decir, llevar una vida desenfrenada sin control de nadie. Me estaba echando a perder y había tenido incluso problemas sexuales, de los cuales no quiero hablar.

Un día, un amigo, que conocía y veía a menudo durante los raves, murió de repente en un accidente de tráfico. Era un joven lleno de vida y muy alegre. Me pare



   



 


Autor: LIBRO: ¿ERES REALMENTE LIBRE? P. Ángel Peña O.A.R. LIMA – PERÚ 2007
Imprimatur Mons. José Carmelo Martínez Obispo de Cajamarca

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