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¿Qué quiere decir ser mirados con amor por Jesús?


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Benedicto XVI: "Dios tiene un proyecto para la vida de cada uno"

Encuentro del Papa con los jóvenes de Roma Ofrecemos a continuación la transcripción del diálogo mantenido entre el Papa Benedicto XVI y los jóvenes de Roma, congregados en la Plaza de San Pedro para la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la primera Jornada Mundial de la Juventud.

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 26 de marzo de 2010




Pregunta de un joven: El Evangelio nos ha dicho que Jesús miró a aquel joven y le amó. Padre Santo, ¿qué quiere decir ser mirados con amor por Jesús; cómo podemos tener hoy también nosotros esta experiencia? ¿Es de posible vivir esta experiencia también en esta vida de hoy?

Contesta el Papa: Naturalmente diré que sí, porque el Señor está siempre presente y nos mira a cada uno de nosotros con amor. Sólo que nosotros tenemos que hallar esta mirada y encontrarnos con él.

¿Cómo hacer?

Diría que el primer punto para encontrarnos con Jesús, para tener experiencia de su amor, es conocerlo.

Conocer a Jesús implica varios caminos. Una primera condición es conocer la figura de Jesús como aparece en los Evangelios, que nos dan un retrato muy rico de la figura de Jesús, en las grandes parábolas, pensemos en el hijo pródigo, en el samaritano, en Lázaro, etc. En todas las parábolas, en todas sus palabras, en el sermón de la montaña, encontramos realmente el rostro de Jesús, el rostro de Dios hasta en la cruz, donde, por amor a nosotros, se da totalmente hasta la muerte y puede, al final, decir En tus manos Padre entrego mi vida, mi alma (cfr Lc 23,46).

Por tanto: conocer, meditar a Jesús junto con los amigos, con la Iglesia y conocer a Jesús no sólo de una forma académica, teórica, sino con el corazón, es decir, hablar con Jesús en la oración.

A una persona no se la puede conocer de la misma forma como puedo estudiar matemáticas. Para las matemáticas es necesaria y suficiente la razón, pero para conocer a una persona, es más, la gran persona de Jesús, Dios y hombre, es necesaria también la razón, pero al mismo tiempo, también el corazón. Sólo con la apertura del corazón a él, sólo con el conocimiento del conjunto de cuanto ha dicho y cuanto ha hecho, con nuestro amor, con nuestro ir hacia él, podemos poco a poco conocerle cada vez más y así tener la experiencia de ser amados. Por tanto: escuchar la Palabra de Jesús, escucharla en la comunión de la Iglesia, en su gran experiencia y responder con nuestra oración, con nuestro coloquio personal con Jesús, en el que le decimos lo que no podemos entender, nuestras necesidades, nuestras preguntas. En un verdadero coloquio, podemos encontrar cada vez más este camino del conocimiento, que se convierte en amor. Naturalmente, no sólo pensar, no sólo rezar, sino hacer también una parte del camino hacia Jesús: hacer cosas buenas, comprometerse por el prójimo.

Hay diversos caminos; cada uno conoce sus propias posibilidades, en la parroquia y en la comunidad en la que vive, para comprometerse también con Cristo y por los demás, por la vitalidad de la Iglesia, para que la fe sea verdaderamente formadora de nuestro ambiente, y así de nuestra época.

Por tanto, diría estos elementos:

 

  • escuchar,
  • responder,
  • entrar en la comunidad creyente,
  • comunión con Cristo en los sacramentos,
  • donde se da a nosotros,
  • tanto en la Eucaristía como en la confesión, etc.,
  • y finalmente hacer, realizar las palabras de la fe
  • para que se conviertan en fuerza de mi vida
  • y aparezca verdaderamente a mí la mirada de Jesús
  • y su amor que me ayuda, me transforma.

 



   



 


Autor: Benedicto XVI: "Dios tiene un proyecto para la vida de cada uno"
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 26 de marzo de 2010

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