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Certezas en medio del apostolado... cuando la noche, se hace día


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Era de noche, pero se me hizo día... es una experiencia personal de la superación de desánimo que en ocasiones nos puede surgir en nuestra tarea. Es vivir la consolación de la que habla San Ignacio... el superar el cansancio de los seguidores o apóstoles ... son reflexiones que surgen en esta noche, noche, que se hizo día, lindo día...





ERA DE NOCHE, PERO LLEGO EL DIA...

¿No te ha pasado que estando todo negro,
algo o alguien te ayuda a aclararlo
y transformarlo todo... o casi todo?

Es como la experiencia que vivimos
cuando la noche nos toma por entero en pleno día.

También existen también noches,
plenas de oscuridad y silencio,
que se transforman en días llenos de luz,
esperanza, armonía, decisiones.
Son esos día en que la vida deja de "llevarme",
de tirarme, deja de vivirme ella a mí,
para yo vivirla plenamente a ella.

Son las horas con un horizonte abierto,
a pies descalzos que se animan
a subir a toda cumbre que se interponga.
Son días de soluciones,
en que mi sal ya no es insípida,
en que con ella sazono a otros,
creo y recreo momentos de comunión y plenitud.

Son días en que me propongo
dejar de vivir "a medias tintas",
dar el testimonio que me pides,
abrir mi despensa y compartirla,
dar lo que más quiero,
recibir la queja sin molestarme,
reconocerte a TI, el Dios de mi vida,
en todo lo que has creado
y sigues creando ante mis ojos.

Cierto, era de noche, la más densa noche,
pero el día logró vencerla y el sol,
bendito sol que vence a las tinieblas,
iluminó mi camino en el que ya me creía perdido.

Allí el responder a tu llamado
de ser "luz y sal de la tierra"
cobra una fuerza efectiva, se hace real y dinámico, concreto y de empuje vital.

¡Qué enorme campo se ilumina,
cuando TU nos iluminas!

¿Cómo cambia mi vida,
cuando medito en TU vida, Señor?

No dejo de mirarlo y de verlo agradecido,
que allí la siembra que hice a oscuras,
hoy tiene brotecillos,
tímidas hojas que anuncian que el trabajo,
aún en nieblas y oscuridad,
va dando los frutos
que nos llamas a sembrar en esta tierra tuya,
pero plenamente nuestra.

Es cierto, era de noche,
pero me hizo plenamente de día,

en donde vuelve la energía que antes me empujaba,
y que me llama a salir y compartir.

Es cierto, se hizo de día, siendo noche,
volvieron las aguas perdidas de mi pequeño dique,

silentemente retornaba la esperanza,
esa dulce sensación
que va llenando todos los espacios.



   



 


Autor: Winston H. Elphick D.
Fotografia : Equipo REDIMIS

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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