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Orando con P. Emiliano Tardiff


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El P. Emiliano Tardif nació el 6 de junio de 1928 en un pueblo de Canadá llamado San Zacarias, en la provincia De Quebec, Canadá.

Desde joven profesó en los Misioneros del Sagrado Corazón. Una emotiva fiesta de cumpleaños en Santo Domingo, un largo viaje al Cono Sur con escala en Miami y el inicio de un retiro de 240 sacerdotes fueron los tres últimos actos de su vida en esta tierra.

El padre Ramiro Cantalamessa, predicador de la casa pontificia en el Vaticano, escribió: He tenido varias veces la dicha de ejercer mi ministerio junto con el padre Emiliano Tardif, de quien he admirado siempre, sobre todo, su sencillez de corazón; el padre Emiliano no se consideraba un santo ni un taumaturgo, sino simplemente uno que había recibido un carisma y lo ejercía ‘para utilidad de todos'.

Emiliano Tardif murío el 8 de junio de 1999, a los 71 años en Argentina, sumamente contento y en paz, horas después de cantar suavemente. Las dificultades no le abatieron, los elogios no lo hincharon, los éxitos no le embriagaron, los bienes de este mundo no lo distrajeron ni encadenaron.




Jesús esta vivo

Sugerimos que esta oración por la curación de nuestra memoria se haga en un lugar apartado, lejos de toda distracción. Recítese de manera lenta, en voz alta, haciendo suya cada palabra de la siguiente oración:

Padre de bondad, Padre de amor,
te bendigo, te alabo y te doy gracias
porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu
comprendemos que El es la luz, la verdad y el buen pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, me quiero presentar delante de Tí, como tu hijo.

Tú me conoces por mi nombre.Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida.

Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia.
Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho.
Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome.
Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.
Conoces los traumas y complejos de mi vida.

Hoy, Padre, te pido que por el amor que le tienes a Tu Hijo Jesucristo,
derrames Tu Santo Espíritu sobre mí,
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más íntimo de mi corazón.

Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas
sáname aquí y ahora de mi alma, mi mente,
mi memoria y todo mi interior.

Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa
donde estaban tus discípulos llenos de miedo.

Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"Paz a vosotros".
Entra en mi corazón y dame Tu paz.
Lléname de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.
Pasa por mi vida y sana mi corazón.
Sabemos, Señor Jesús,
que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estoy pidiendo con María mi Madre,
la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino
y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia mi corazón y dame un corazón generoso,
un corazón afable, un corazón bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz brotar en mí los frutos de tu presencia.

Dame el fruto de tu Espíritu que es amor, paz, alegría.
Haz que venga sobre mí el Espíritu de las bienaventuranzas,
para que pueda saborear y buscar a Dios cada día,
viviendo sin complejos ni traumas
junto a los demás, junto a mi familia, junto a mis hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en mi vida.
Te doy gracias de todo corazón porque Tú me sanas,
porque Tú me liberas, porque Tú rompes las cadenas y me das la libertad.

Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de Tu Espíritu
y este templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios.
Te doy gracias, Espíritu Santo, por la Fé.
Gracias por el amor que has puesto en mi corazón.
¡Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno!
Bendito y alabado seas, Señor.

..............................

 

Oración en Navidad.

 

Te damos gracias, Señor, 

Te damos gracias, Señor,
por ayudarnos a descubrir más y más el plan maravilloso
que tú tienes para cada familia nuestra.
Tú quieres que la familia sea en la tierra
el reflejo de la Trinidad de amor:
Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Te pedimos que sanes las heridas emocionales
de nuestros corazones que muchas veces
vienen a ser la raíz de nuestra agresividad,
de nuestra impaciencia, de nuestra falta de comprensión.
Sana los corazones de los padres y las madres
para que puedan imitar a José, a María y a Jesús en el hogar.
Te lo pedimos por los méritos de tu pasión.

Sana los corazones de hijos,
para que sepamos imitar a Jesús en el hogar de Nazaret
y ser obedientes y crecer en sabiduría
y amor con nuestros padres. Te lo suplicamos Jesús.

Tú que has tomado sobre ti todas nuestras dolencias.
Sana el corazón de tantas madres
afligidas por la falta de comprensión de su hijo, de su hija.
Llénalas de amor para que sean instrumentos tuyos
para sacar a sus hijos en sus corazones heridos. Te lo pedimos Jesús.

Ven a fortalecer el amor del esposo y de la esposa
para que siempre y en todo busquen
ser testigos de tu presencia en el hogar.
Que el padre sea la imagen del Padre del cielo,
y la madre en el hogar imite a la Virgen María en Nazaret.

Te lo pedimos Jesús, todo, por que tú eres Jesús, y tú haz dicho:
Pedid y se os dará. Ve, Jesús,
cuántos problemas en nuestros matrimonios
en nuestras familias y tú has venido
a romper nuestras cadena a darnos la libertad,
a darnos vida y vida en abundancia.

Nos ponemos todos de acuerdo,
para pedir esta bendición para nuestras familias,
para que lleguemos a ser comunidades de amor,
donde tú eres el centro y la vida de nuestros hogares.

Te pedimos también que sanes a los que sufren en su cuerpo.
Tú eres la resurrección y la vida, Jesús.
Tú eres la plenitud de la vida.

Virgen María, tú eres la Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros. Intercede por nuestras familias,
como lo hiciste en Caná de Galilea,
cuando Jesús cambió el agua en vino por tu intercesión.
Intercede por nuestras familias,
para que todo lo que es agua se cambie en vino rico,
abundante, el vino del amor como en Nazaret.

Amén

 ................

Oración por Curación Física

Sugerimos que esta oración se lleve a cabo en un lugar solitario, apartado de toda distracción, teniendo la fe que el Señor nos escucha siempre que le hablamos. Récese de manera lenta, en voz alta, haciendo propia cada frase:

 

Señor Jesús, creo que estás vivo y resucitado.
Creo que estás realmente presente en el
Santísimo Sacramento del Altar
y en cada uno de los que en Ti creemos.

Te alabo y te adoro.
Te doy gracias, Señor,
por venir hasta mí
como pan vivo bajado del cielo.
Tú eres la plenitud de la vida.
Tú eres la Resurrección y la Vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.

Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades
porque Tú eres el mismo ayer, hoy y siempre
y Tú mismo me alcanzas hasta donde estoy.

Tú eres el Eterno Presente
y Tú me conoces... Ahora, Señor,
te pido que tengas compasión de mí.
Visítame a través de tu evangelio
para que todos reconozcan
que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy;
y que se renueve mi fe y confianza en Ti.
Te lo suplico, Jesús.

Ten compasión de mis sufrimientos físicos,
de mis heridas emocionales
y de cualquier enfermedad de mi alma.

Ten compasión de mí, Señor.
Bendíceme y has que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca
y me abra a las maravillas de tu amor,
para que también sea testigo
de tu poder y de tu compasión.
Te lo pido, Jesús,
por el poder de tus Santas Llagas,
por tu Santa Cruz y por tu Preciosa Sangre.

Sáname, Señor, sana mi cuerpo,
sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia.
Te lo pido por intercesión
de María Santísima, tu Madre,
la Virgen de los Dolores,
la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz.
La que fue la primera en contemplar
tus llagas y que nos diste por Madre.

Tú nos has revelado
que ya has tomado sobre Ti,
todas nuestras dolencias
y por tus santas llegas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te presento en fe todas mis enfermedades
y te pido que me sanes completamente.
te pido por la gloria del Padre del Cielo,
que también sanes a los enfermos
de mi familia y amigos.

Has que crezcan en la fe,
en la esperanza,
y que reciban la salud
para gloria de Tu Nombre.
Para que tu reino
siga extendiéndose más y más en los corazones,
a través de los signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pido, Jesús,
porque Tú eres Jesús.
Tú eres el Buen Pastor
y todos somos ovejas de tu rebaño.

Estoy seguro de tu amor
que aún antes de conocer el resultado
de mi oración, en fe, te digo:
Gracias Jesús, por lo que Tú vas a hacer
en mí y en cada uno de ellos.

Gracias por las enfermedades
que Tú estás sanando ahora,
gracias por los que Tú estás visitando
con tu misericordia.

Amén.

 

....................

 

 

 



   



 


Autor: la Comunidad Siervos de Cristo Vivo en Miami, U.S.A


SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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