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Orando con Teresa de Calcuta


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Agnes Gonxha Bojaxhiu nació en Skopje, actual Macedonia, en 1910 y muere en Calcuta en 1997. Religiosa albanesa, nacionalizada india. Nacida en el seno de una familia católica. Ingresó en la Congregación Mariana de las Hijas de María, donde inició su actividad de asistencia a los más necesitados.

Madre Teresa de Calcuta. Ejerció como maestra en la St. Mary's High School de Calcuta hasta 1948, año en que obtuvo la autorización de Roma para dedicarse al apostolado en favor de los pobres.  En 1950 la Madre Teresa de Calcuta fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad, lograron una rápida implantación en la India y en otros casi cien países del mundo.

En 1972 la Madre Teresa de Calcuta recibió el Premio Nobel de la Paz. En 1986 recibió la visita de Juan Pablo II en Calcuta como la Casa del Moribundo. Tras superar numerosos quebrantos de salud, falleció el 5 de septiembre de 1997 víctima de un paro cardíaco. Miles de personas de todo el mundo se congregaron en la India para despedir a la Santa de las Cloacas. Fue beatificada en 2003 por Juan Pablo II.




VENGO A TI

Vengo a Ti, Jesús,
para que me acaricies
antes de que empiece mi jornada.

Que tus ojos se posen
un instante en los míos.

Déjame que lleve
a mi lugar de trabajo
la certeza de tu amistad.

Llena mi espíritu
para que soporte
el desierto del ruido.

Que tu resplandor bendito
recubra la cima
de mis pensamientos
y concédeme la fuerza
para quienes necesitan de mí.

AMEN

............................

HAZ QUE ALCEN LA VISTA

Haz que alcen la vista
y dejen de vernos a nosotros,
para verte a Ti.

Quédate con nosotros,
y así empezaremos a resplandecer
como Tú resplandeces.

Resplandecer para ser una luz para los demás.
La luz Jesús, vendrá toda de Ti, no será nuestra;
Será tuya y resplandecerá
en otros a través de nosotros.

Déjanos adorarte del modo que más te gusta
resplandeciendo entre los que nos rodean.

Déjanos predicar sin sermones,
no mediante palabras sino con nuestro ejemplo,
por la fuerza contagiosa,
la influencia natural de lo que hacemos,
la plenitud evidente del amor
que nuestro corazón siente por Ti.

Amén.

.........................

 

IRRADIANDO A CRISTO

Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir tu fragancia
por donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente,
que mi vida entera sea un resplandor de la tuya.

Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí,
que cada alma con que me encuentre
pueda sentir tu presencia en la mía.

¡Permite que no me vean a mí sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,
a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti,
nada de ella será mía;
serás Tú quien resplandezca
sobre los demás a través de mi.

Brillando sobre quienes me rodean,
permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar,
no con palabras sino a través de mi ejemplo,
a través de la fuerza atractiva,
de la influencia armoniosa de todo lo que haga,
de la inefable plenitud del amor
que existe en mi corazón por Ti.

Amén.

.......................

 

LÍBRAME, JESÚS MÍO

Líbrame, Jesús mío,
del deseo de ser amada,
del deseo de ser alabada,
del deseo de ser honrada,
del deseo de ser venerada,
del deseo de ser preferida,
del deseo de ser consultada,
del deseo de ser aprobada,
del deseo de ser popular,
del temor de ser humillada,
del temor de ser despreciada,
del temor de sufrir rechazos,
del temor de ser calumniada,
del temor de ser olvidada,
del temor de ser ridiculizada,
del temor de ser acusada".

...................

 

OH JESÚS QUE SUFRES

Oh Jesús que sufres,
haz que hoy y cada día
yo sepa verte en la persona de tus enfermos
y que, ofreciéndoles mis cuidados, te sirva a Ti.

Haz que, aun oculto
bajo el disfraz poco atrayente de la ira,
del crimen o de la demencia,
sepa reconocerte y decir:
Jesús que sufres, cuan dulce es servirte.

Dame, Señor, esta visión de fe
y mi trabajo no ha de ser jamás monótono.

Encontraré alegría acunando
las pequeñas veleidades
y los deseos de todos los pobres que sufren.

Querido enfermo,
me resultas más querido
aun porque representas a Cristo.

¡Qué privilegio se me confiere al poderme ocupar de Ti!
Oh Dios, pues que Tú eres Jesús que sufre,
dígnate ser para mí también un Jesús paciente,
indulgente hacia mis faltas,
que no mira más que mis intenciones
que son de amarte y servirte
en la persona de cada uno de tus hijos que sufren.

Señor, aumenta mi fe.
Bendice mis esfuerzos y mi trabajo, ahora y siempre.

AMEN



   



 


Autor: Selección Equipo REDIMIS


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