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Orando con Esteban Gumucio


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Esteban Gumucio Vives (1914-2001)

"Todo lo dicho del P. Esteban como ser humano, podemos decirlo también del P. Esteban como religioso y sacerdote, ya que fue un hombre íntegro, sin fisuras interiores. Una persona imposible de dividir en compartimentos aislados. Un hombre que en cada uno de sus momentos se entregaba por entero, dándonos la certeza de estar ante alguien sin dobleces, en el cual no cabía imaginar segundas intenciones. Esteban es un regalo de Dios para nosotros, y para la Iglesia entera. Es una de esas personas en las cuales Dios nos visita dejando entrever algo de su intimidad y hermosura.
(Eduardo Pérez-Cotapos L. ss.cc. Superior Provincial. 6 mayo 2003)

Esteban nació en Santiago de Chile, el 3 de septiembre de 1914. Curso sus estudios de humanidades en el Colegio los Sagrados Corazones de Alameda. Ingresó a la Congregación de los Sagrados Corazones a los 18 años de edad, comenzando su noviciado en Los Perales con la toma de hábito el 28 de febrero de 1932. Hizo su profesión religiosa perpetua en Valparaíso, el 22 de marzo de 1936. El 17 de diciembre de 1938 recibió en Valparaíso la Ordenación sacerdotal, de manos de Mons. Rafael Lira Infante.
En mayo de 2000 le fue diagnosticado un cáncer de páncreas, que lentamente fue carcomiendo su cuerpo, al mismo tiempo que realzaba su calidad interior. En la fiesta litúrgica del Buen Pastor, Domingo 6 de mayo de 2001, a las 18,20 hrs. el Señor lo recibió en sus brazos.




CARTA A JESÚS

Jesús,
Quisiera vivir de tal manera
que llegue a ser cristal transparente.
Que te vean en la sencillez de mi persona;
que haga aparecer tu misterio y tu gracia,

Jesús de Nazaret.
No, no es desde mi ventana
donde puedo escrutar los signos de tu venida hoy.

Es al caminar al interior de lo que cada día
le pasa a mi hermano y me pasa a mí;
le pasa a mi pueblo y me pasa a mí.

Vivir de tal manera
que suene a Buena Noticia.
Dame unos ojos alegres
que se iluminen desde la verdad de mi corazón.


Dame un corazón alegre
que te esté cantando siempre,
porque Tú eres maravillosamente amable.

Vivir de tal manera
que yo mismo y todo el mundo reconozca tu Espíritu,
ahora presente, dando vida, actuando.
Vivir de tal manera
que el Evangelio se refleje hasta en las manos operantes.

Haz de mí una parábola al alcance de los sencillos.
Vivir de tal manera
que me pregunten por Ti, mi amigo Jesús.

.......................


ORACIÓN DE CUARESMA

Cada año que pasa nos encuentras, Señor,
recomenzando nuestra necesaria Cuaresma.
Cada año nos encuentras recorriendo diferentes caminos,
diferentes etapas de nuestra vida.
A veces la vemos gris, dormida, sin sentido;
y de pronto vienes Tú a despertarnos,
a sacudir nuestra apatía.

Nos llamas Señor; pero estamos abatidos.
Envíanos tu Espíritu,
que Él nos lleve hasta el silencio de nuestra Verdad.
Nos llamas Señor, pero nuestras cadenas no nos dejan abrir la puerta,
ven Tú mismo a cortar nuestras ataduras:
pon en nosotros un corazón sincero.

Nos llamas Señor, nos hablas desde el otro lado de nuestra puerta,
nos pides pan en la voz quebrada de nuestro hermano pobre,
nos pides acogida para nuestro hermano sin vivienda,
nos pides compartir nuestro corazón
con el hermano en soledad;
nos pides que te escuchemos
en el llanto de nuestro pueblo.

Danos hoy vivir esta Cuaresma,
contigo y con la Iglesia,
para que sea verdadera conversión;
que a partir de mirarte de nuevo a Ti,
podamos mirar a nuestros hermanos en la verdad;
que al movernos de nuevo hacia Ti,
comencemos a caminar,
compartiendo el camino de todo nuestro pueblo;
enséñanos a dar de nuestro sustento
y a no contentarnos en regalar de lo superfluo.
Ayúdanos a ser fraternales, no sólo con nuestros amigos
sino también con los que piensan diferente
o son nuestros enemigos.

Señor, que caminando contigo esta subida hasta tu Pascua,
podamos con toda la Iglesia
convertirnos en servidores del mundo
por el testimonio de nuestra vida.

Amén.

........................

AMIGO DE PUBLICANOS

Señor de los afligidos,
Salvador de pecadores,
mientras aquellos señores
de solemnes encintados
llevan al templo sus dones,
con larga cara de honrados.

Ay que me gusta escucharte
cuando les dices:
La viuda con su moneda chiquita

ha dado más que vosotros,

porque ha entregado su vida.

Señor de las Magdalenas,
pastor de samaritanos,
buscador de perlas finas
perdidas en los pantanos,
cómo te quedas mirando
con infinita tristeza
al joven que te buscaba
y cabizbajo se aleja,
por quedar con su dinero.
¡Ay, que difícil que pase
por esta aguja un camello!

Amigo de los humildes,
confidente de los niños,
entre rudos pescadores
escoges a tus ministros;
parece que todo fuera
en tu Evangelio sorpresa;
Dices: felices los pobres
y los que sufren pobreza,
bendito son los que lloran,
los sedientos de justicia,
dichosos cuando os maldigan>>.

Amigo de publicanos,

como con mujeres perdidas,

el sábado no respeta
¿Dónde vamos a parar?


Si ha decidido sanar
a toda clase de gente.
¡Es un hombre subversivo!
Ante tanta confusión
yo me quedo con lo antiguo>>.


Ellos miraban al cielo
y Tú mirabas al hombre
cuando apartado en el monte
te entregabas a la oración;
sólo buscabas a Dios,
a tu Padre Santo y justo;
en el secreto nombrabas,
para que Tú los sanaras,
al hombre uno por uno,
y lo que el barro manchaba
tus ojos lo hicieron puro".

..............

MIRANDO EL PESEBRE

"Mirando el pesebre me gustaría poder gritar:
seguimos a un hombre que no tiene cuna de reyes,
sino brazos de un carpintero>>.

Sigo a un hombre que no es de mi raza,
ni es de mi siglo siquiera.

Sigo a un tal Jesús de Nazaret
que no ha escrito libros ni ha mandado ejércitos.
Todo lo que Él ha dicho es mi palabra y mi alimento.
Todo lo que Él ha hecho es lo que más quiero.
Y su camino es mi camino.
Y su Padre es mi Padre; y su causa es la mía.

Mi Madre, por Él, se llama también María.
De Él voy aprendiendo paso a paso la lección, la tarea. 

Sigo a un hombre que me cogió por el centro de la vida,
por mi profunda interior raíz, por lo mejor de mí mismo.
Sigo a un hombre que me quiere libre, sin cadenas.
Sigo a un hombre que, siendo mi Señor, es mi mejor amigo.

A Él le reconozco por el calor de la verdad, por su pecho herido,
entregado, abierto, que me hace vivir hermano de todos.
Sigo a un hombre por este pequeño sendero estrecho y frágil.
Sus huellas son tan únicas que caben los pasos de los grandes santos
y los pies de un niño.

Si ustedes han escuchado su voz o su murmullo;
su canto, su dura y suave verdad...
Si ustedes han divisado su gesto o han percibido su estilo
de hacer grandes cosas al tamaño de los pequeños...
Si ustedes han pedido perdón y han recibido a torrentes la paz
de un abrazo invisible...
Si ustedes han sentido un cierto perfume sobrio de esperanza,
y han gustado un pan con sabor a trabajo y a cansancio de pobres...
Si ustedes lo han divisado en la larga fila de los que lloran...
Si lo han encontrado entre los perseguidos, los postergados,
los desaparecidos, los exiliados, los marginados...

Si ustedes han tocado unas manos heridas, traspasadas de clavos,
pero llenas de la fuerza del Espíritu...
Déjenme que les diga: ese es Jesús, el Maestro, que nos llama.

Y ahora, a ponerlo todo arriesgadamente patas arriba...
lo grande a servir a lo pequeño...
el rico hecho pobre para vestir al desnudo...
el pan, para compartirlo...
y dejar de ser cada cual instalado en lo que era...
para ser cada cual mucho mejor que lo que era...
y mi barco y el tuyo, quilla al cielo, mástil al agua...
y el mundo transformado en casa para todos...
y hermanos tú y yo y ustedes todos".
....................

 

TE SENTÍ PASAR

Te sentí pasar a oscuras
por mi corazón.
Me decías:
«Busca, que a tu puerta estoy».

En mi sendero
caminabas Tú, Señor,
y en mi casa
me esperabas Tú, Señor,
a cenar contigo,
corazón amigo.

Te sentí llegar,
callado en mi soledad.
Me decías:
«Oye, que te quiero hablar».
En el silencio
me hablabas Tú, Señor.

Tu paciencia me esperaba,
¡Oh Señor!
a cenar contigo,
corazón amigo.
...........................

 

AÚN NO ME LLAMES DIOS

Aún no me llames Dios, espera.
Resiste un poco de tiempo contigo.
Tal vez un cuarto silencioso,
un sendero, un rincón tranquilo,
y calla, amigo, aún no me llames Dios.

Escucha, observa, aguarda y entraré,
oscuramente, acaso,
tan leve como el aire en silencioso paso.

Aún no me llames Dios, espera.
Déjame vestirte vacíos de hábitos sin nombres,
de sólo comienzos y rocíos,
de alturas y distancias,
de aguas infinitas, puras.

Aún no me llames Dios.
Acerca tu oído a mi palabra
y oirás de oídas en la humana voz del Hijo,
mis campanas, mis campanas.

..................

 

QUIERO SER TU AMIGO,  JESUCRISTO

Eres mi futuro y mi presente,
Jesucristo; mi horizonte sobre llanuras anheladas.
Desde ayer eres mi amigo: desde siempre.

En la noche extiendo mi mano adolescente,
toco tus ojos, adivino tu mirada.
Eres canto, rocío,
llamada que despierta lo mejor de mi secreto.

Eres la fuerza de ser libre;
contigo voy clavando pasos monte arriba,
y cuando todo mi contorno se estremece 

eres Tú el amigo, y permaneces.

Una música humana, cuajada de esperanza, Jesucristo.
Un fuego encendido y lumbre nueva, Jesucristo.
Eres pan de mis mañanas, eres pórtico y camino,
eres sol de mediodía y descanso que renueva.

Contigo es bueno sentir la juventud,
cantar el mismo canto, correr a los picachos,
bajar a las audacias.

Quiero oír tu voz de siempre,
Amigo, Señor y compañero, y encontrarme,
tal vez, sin bolsa ni bastón,
durmiendo por Ti al frescor de las estrellas.

Contigo quiero descubrir las cosas bellas:
vivir la transparencia, la verdad.
Quedarme a tus pies para guardar tu sueño
o salir a tus urgencias, al menor signo de tu mano.

Dame ser un corazón inquieto
al atisbo de pájaros y brisas y ventanas recién abiertas.

Quiero ser ojos que lo miren todo desde adentro,
desde tu presencia;
y quiero ser mano de niño afirmada en Ti,
sin dolor, sencilla, sin mentira;
y que me queden cortas las palabras cuando hable de Ti;

que me quede chico el corazón, incapaz de mis anhelos;
que me quede estrecho el mismo cielo,
cuando te busque a Ti.

Yo quiero ser tu amigo, Jesucristo,
yo quiero ser tu amigo:
que nunca jamás me doblegue la bajeza;
que no me venza la mentira y la tristeza.

Quiero ser chispa de tu fuego y gota de tu fuente y sal,
y levadura, y simiente sembrada por tu mano:
pensando poco en mí, mucho en mi hermano.

Que sea contigo justicia de pobres, respeto de débiles,
y vaya contigo, sin doblar la cabeza
a los amos del dinero y de la fuerza.

Yo quiero ser tu amigo, Jesucristo,
yo quiero ser tu amigo.
Encontrar tu yugo suave y tu carga ligera
y llevar por todas partes, en mi cuerpo y en mi alma,
tu vida en primavera.



   



 


Autor: Selección Equipo REDIMIS
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