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Orando con Helder Cámara


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Hélder Pessoa Câmara (*7 de febrero de 1909 en Fortaleza, en el nordeste de Brasil - † Recife, 27 de agosto de 1999) Obispo brasileño y teólogo.

"Obispo de los pobres", "voz de los sin-voz", "abogado del Tercer Mundo", "profeta de la Iglesia de los pobres", "apóstol de la no violencia activa", "obispo rojo", de innumerables maneras es conocido el obispo de la Iglesia católica, Helder Cámara.
"¡Dom Helder, hermano de los pobres y hermano mío!", así saludó al arzobispo local, un día de 1980 al descender del avión en el aeropuerto de Recife, el Papa Juan Pablo II, añadiendo a aquellas palabras el gesto de abrazarle largamente contra su pecho.




Guía mi mirada, Señor

Cuando tú mismo me hagas marchar
por entre la niebla más cerrada,
borrada toda vereda ante mi
por mucho que mi paso vacile,
haz que mi mirada,
tranquila e iluminada,
sea un testimonio viviente,
de que te llevo conmigo,
de que estoy en paz.

Cuando tú mismo
pongas a prueba mi confianza,
permitiendo
que el aire se vaya enrareciendo
y que me embargue la sensación
de que el suelo se está resquebrajando
bajo mis pies
que la mirada les recuerde a todos
que no hay nadie
que cuente con la fuerza suficiente
para arrancarme de tí
en quien caminamos
respiramos y somos.
Y si un día tu mismo permites
que el odio me salpique
y me prepare trampas,
y falsee mis intenciones,
y los desfigure
que la mirada de tu Hijo
vaya repartiendo
serenidad y amor
a través de mis ojos.

Amén.

.................

El puente

Para librarte de ti mismo,
lanza un puente
más allá del abismo de la soledad
que tu egoísmo ha creado.
Intenta ver mas allá de ti mismo.
Intenta escuchar a algún otro,
y sobre todo
prueba en esforzarte por amar
en vez de amarte a ti solo...
Si quieres ser,
perdona que te lo diga,
tienes que librarte ante todo
del exceso de poseer
que tanto te llena,
de pies a cabeza.

..................


No, no te detengas.
Comenzar bien
es una gracia de Dios.
Continuar por buen camino
y no perder el ritmo...
es una gracia todavía mayor.

Pero la gracia de las gracias,
está en no desfallecer,
con fuerzas todavía
o ya no pudiendo más,
hecho trizas o añicos,
seguir avanzando hasta el fin.

............

¡VEN, SEÑOR!
NO SONRÍAS DICIENDO
QUE YA ESTÁS ENTRE NOSOTROS.
SON MILLONES LOS QUE
NO TE CONOCEN TODAVÍA.
¿Y DE QUÉ SIRVE EL CONOCERTE?
¿PARA QUÉ TU VENIDA,
SI PARA LOS TUYOS LA VIDA PROSIGUE
COMO SI TAL COSA...?
¡CONVIÉRTENOS!
¡SACÚDENOS!
QUE TU MENSAJE SE HAGA
CARNE EN NUESTRA CARNE,
SANGRE DE NUESTRA SANGRE,
RAZÓN DE NUESTRA VIDA.
QUE NOS ARRANQUE DE LA TRANQUILIDAD
DE LA BUENA CONCIENCIA,
QUE SEA EXIGENTE, INCÓMODO,
PORQUE NO ES OTRO EL PRECIO
QUE HEMOS DE PAGAR
PARA ALCANZAR
LA PAZ PROFUNDA,
LA PAZ DIFERENTE: TU PAZ.



   



 


Autor: Selección Equipo REDIMIS


SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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