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Orando con el Cardenal Newman


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John Henry Newman C.O.

Nace en Londres el 21 de febrero de 1801 fallece en  Birmingham, 11 de agosto de 1890).

Fue un presbítero anglicano convertido al catolicismo en 1845, más tarde fue elevado a la dignidad de Cardenal por León XIII y en 1991 fue proclamado "Venerable". En su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, el cual aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas. Sus estudios históricos le llevaron a convertirse a la fe de la Iglesia Católica. Durante ambos períodos, tanto como anglicano como católico, Newman escribió importantes libros, entre ellos Vía Media, Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, Apología Pro Vita Sua, y Grammar of Assent. Sus restos se encuentran actualmente enterrados en el pequeño cementerio de Rednal, cerca de Birmingham, Oratorio de la casa de campo, pero está previsto que sean inhumados de nuevo en el Oratorio de Birmingham. El 3 de julio de 2009 el Papa Benedicto XVI aprobó su beatificación. La ceremonia ha sido fijada para el 19 de septiembre de 2010. Tendrá lugar en el aeropuerto de Coventry y será presidida por el Papa Benedicto XVI en su primera visita a Gran bretaña. 




ORACION

Jesús mío, ayúdame a esparcir tu fragancia
dondequiera que yo vaya,
inunda mi alma con tu Espíritu y tu Vida;
penetra en todo mi ser
y toma posesión de tal manera,
que mi vida no sea en adelante
sino una irradiación de la tuya.

Quédate en mi corazón
con una unión tan íntima,
que las almas que tengan contacto con la mía,
puedan sentir en mí tu presencia y que, al mirarme, olviden que yo existo y no piensen sino en Ti.

Quédate conmigo.
Así podré convertirme en luz para los otros.

Esa luz, oh Jesús, vendrá de Ti;
ni uno solo de sus rayos será mío:
yo te serviré apenas de instrumento
para que Tú ilumines a las almas a través de mí.

Déjame alabarte en la forma que es más agradable,
llevando mi lámpara encendida
para disipar las sombras
en el camino de otras almas.

Déjame predicar tu Nombre
con palabras o sin ellas...
con mi ejemplo, con la fuerza de tu atracción,
con la sobrenatural influencia
evidentemente del amor
que mi corazón siente por Ti.


.................

ORACION POR LA IGLESIA


Que no olvide yo ni un instante

que tú has establecido
en la tierra un reino que te pertenece;
que la Iglesia es tu obra,
tu institución, tu instrumento;
que nosotros estamos bajo tu dirección,
tus leyes y tu mirada;
que cuando la Iglesia habla,
tú eres el que hablas.

Que la familiaridad que tengo con esta verdad
maravillosa no me haga insensible a esto;
que la debilidad de tus representantes humanos
no me lleve a olvidar,
que eres tú quien hablas
y obras por medio de ellos.

Amén.

...................


ORACION POR NUESTRA FAMILIA Y SERES QUERIDOS

Te suplicamos, Jesús,
por todos nuestros parientes
y seres queridos y te pedimos
estar siempre dispuestos a rogar por ellos.
Condúcelos a la luz de la verdad,
consérvalos siempre en esa verdad,
si por dicha y concédeles
el don de la perseverancia.

Te pedimos por nuestros parientes,
padres y madre; por nuestros hermanos y hermanas,
por cada uno de ellos en particular;
por nuestros primos y toda nuestra parentela;
por nuestros amigos más íntimos;
por nuestros maestros y alumnos,
por nuestros jefes y patrones,
por nuestros servidores y trabajadores;
por nuestros socios y compañeros de trabajo;
por nuestros vecinos y por nuestros superiores;
por todos aquellos que nos quieren bien
y por los que no nos quieren;
por nuestros enemigos;
por nuestros competidores y rivales;
por los que nos insultan y calumnian.

Te pedimos por ellos,
no sólo en esta vida,
sino también en su muerte,
para que tengan la dicha de morir en gracia de Dios,
para que Dios se digne admitirlos a su presencia.

Amén.

..................

TE ADORO

Te adoro, Creador incomprensible
Creador incomprensible,
yo te adoro.

Soy ante ti como un poco de polvo,
un ser de ayer, de la hora pasada.
Me basta retroceder sólo unos pocos años,
y no existía todavía...

Las cosas seguían su curso sin mi.
Pero tú existes desde la eternidad.

¡Oh Dios! Desde la eternidad
te has bastado a ti mismo,
el Padre al Hijo y el Hijo al Padre.
¿No deberías también poder bastarme a mí,
tu pobre criatura..

En ti encuentro todo cuanto puedo anhelar.
Me basta si te tengo...

¡Dáteme a mí como yo me doy a ti. Dios mío!
¡Dáteme tú mismo! Fortaléceme, Dios todopoderoso,
con tu fuerza interior;
consuélame con tu paz, que siempre permanece;
sáciame con la belleza de tu rostro;
ilumíname con tu esplendor increado;
purifícame con el aroma de tu santidad inexpresable; déjame sumergirme en ti
y dame de beber del torrente de tu gracia
cuanto puede apetecer un hombre mortal,
de los torrentes que fluyen del Padre y del Hijo:
de la gracia de tu amor eterno y consustancial.

.....................

NECESITO DE TI

Dios mío, tengo necesidad de Ti,
necesito que me instruyas cada día,
tal como lo exige la jornada.
Señor, ¡concédeme una conciencia iluminada,
capaz de percibir y comprender Tu inspiración!

Mis oídos están cerrados,
por eso no escucho Tu voz.

Mis ojos están tapados
y por eso no veo Tus signos.

Solamente Tú puedes
abrir mis oídos y curar mi vista,
puedes purificar mi corazón.

Enséñame a estar sentado a Tus pies,
y a escuchar Tu palabra.

No me has creado sin una finalidad.
Tengo que completar Tu obra.
En el puesto que me has señalado,
tengo que ser mensajero de paz.
..................


ORACION DE LA CONFIANZA

Tú y sólo tú, Dios mío eres infinitamente sabio. En tu sabiduría has determinado todos los acontecimientos de mi vida, del primero al último. Todo lo has determinado del modo más perfecto.

Tú sabes lo que me acaecerá, año tras año, hasta el fin; tú conoces la duración de mi vida y cómo será mi muerte. Todo lo has previsto y todo lo has querido, fuera del pecado. Todo suceso de mi vida es lo mejor que me puede suceder, porque procede de ti.

Tú me llevas adelante, año tras año, en tu maravillosa providencia, desde la juventud hasta la madurez, con la ciencia más perfecta y con el más profundo amor...

Sé, oh Señor, que como yo deseo con tu gracia cumplir mis compromisos contigo, no dejarás tú ciertamente de hacer otro tanto. Sé muy bien que no puedes olvidar a los que te buscan ni decepcionar a los que confían en ti. Pero sé también que con cuanta mayor insistencia yo pida tu protección, con mayor seguridad y plenitud la obtendré. Por eso te ruego ahora y te suplico que me libres de mí mismo y me impidas obedecer a una voluntad diferente de la tuya. Te pregunto también por qué motivo, en tu compasión infinita, quieres adaptarte a mi debilidad. Te pregunto por qué motivo no eres severo sino indulgente conmigo.

Ante las pruebas más duras, dame también más gracia; inúndame con la plenitud de tu fuerza y de tus consolaciones, para que esas pruebas no me sean ocasión de muerte, sino de vida y salvación.

(J. H. Newman, Madurez cristiana).

 



   



 


Autor: Búsqueda de Equipo REDIMIS


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