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TEMA 9: MARIA DE NAZARET, UNA MUJER GLORIFICADA


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Ficha nueve, adaptada  del libro "La Virgen María es María de Nazaret", cuyo autor el Padre Félix Moracho, S.J. publicó por primera vez en Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, en Caracas, Venezuela en el año 1989 y ha sido motivo de varias reimpresiones.

TEMA 9: MARIA DE NAZARET, UNA MUJER GLORIFICADA




El pueblo latinoamericano, tan propenso a la devoción a "las ánimas", nunca ha pensado, orado o "visto" a la Virgen María reducida a "la ánima". Nunca habla de María como la "la finada", la "difunta". Y por ninguna parte venera sus restos. Para el pueblo de María está viva, vive, está muy cerca de Dios, es la Madre del Cielo. Y al mismo tiempo está como en todas partes. Dondequiera se la encuentra y se puede hablar con ella.

¿Por qué será esto así?

 

 

1 - LA DORMICION DE MARIA

Ya en el siglo V los cristianos celebraban la fiesta de la "dormición" de María. Así llamaban entonces la fiesta de la Asunción. Pero ya antes del siglo V el sentido común del pueblo cristiano nunca pudo admitir que María de Nazaret:

 

  • La mujer que es la madre del Hijo de Dios hecho hombre;
  • La mujer que jamás se contaminó con el más mínimo pecado;
  • La siempre Virgen;
  • La primera cristiana que siguió fielmente a Jesús, su Hijo, como mujer creyente, pobre, humillada, hasta la cruz:
  • Se corrompiera en el sepulcro como cualquier difunto, y su cuerpo fuera comido por los gusanos.
  • Tuviera que esperar hasta el final de los tiempos para su glorificación total, para estar en cuerpo y alma en el cielo, es decir: ella misma en persona.

 

Y esto ¿por qué?

El pueblo cristiano sentía y siente que el hijo de María, Jesús de Nazaret, hijo también de Dios, Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte, no se hubiera comportado como buen hijo si hubiera permitido que su madre se pudriera en el sepulcro, si la hubiera hecho esperar para hacerla feliz plenamente.

Para el pueblo cristiano la muerte de María había sido como un dormirse, una "dormición", y Dios se la había llevado inmediatamente, a toda ella, al Cielo, a la felicidad y gloria para siempre.

Ella había sido siempre, total y radicalmente de Dios: desde su Inmaculada Concepción hasta su Asunción a los Cielos.

Y eso es lo que el pueblo celebra el 15 de agosto: LA ASUNCION DE NUESTRA SEÑORA A LOS CIELOS.

 

 

2 - LA FE DE LA IGLESIA

La Biblia no habla de la Asunción de María. Pero el pueblo cristiano, de un modo u otro, a través de los siglos, ha creído y celebrado la Asunción de María.

El 1º de noviembre de 1950, el Papa Pío XII proclamó solemnemente la Asunción de María a los cielos, ratificando con su magisterio infalible el sentir común de la fe del pueblo cristiano:

"Proclamamos, declaramos, y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, Siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma".

Es decir:

"Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma":

La Asunción no es una opinión piadosa. Es una verdad que todos los hijos de la Iglesia debemos creer con firmeza y fidelidad.
"Divinamente revelado".

Esta no es una verdad de sólo sentido común. No es algo que pueda ser conocido con las fuerzas naturales. Es algo que proviene de Dios. No dice si explícita o implícitamente.

"La Inmaculada madre de Dios, Siempre Virgen María".

Se trata de María de Nazaret, la María del Evangelio.

"Cumplido el curso de su vida terrestre"

No afirma que murió. Tampoco lo niega. El dogma de la Asunción no incluye, ni excluye la muerte corporal de María.

"Fue llevada a la Gloria Celestial"

La Asunción tuvo lugar inmediatamente, después del fin de su vida terrestre. Sin esperar a la corrupción del sepulcro. Se trata de un cambio de estado, no solamente de cambio de lugar.

"En cuerpo y alma"

La totalidad del ser personal de María, toda ella., goza de la gloria y felicidad plena.

 

 

3 - LO QUE LA ASUNCION DE MARIA SIGNIFICA PARA NOSOTROS.

El aliento y consuelo para nuestra esperanza cierta.

El que María de Nazaret esté ya en el cielo:

Sin afanes, inseguridades, inquietudes, sufrimientos, soledades, muerte...
Con plenitud de vida, de felicidad, de alegría, amor...

Para siempre ("Nuestra Madre del Cielo", dice el pueblo).

¿Es privilegio exclusivo para María?

Los cristianos pedimos a Jesús como el buen ladrón: "Acuérdate de mí cuando vuelvas como Rey". Y escuchamos su respuesta: "Te lo aseguro. Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc. 23,42-43). El mismo Jesús lo ha pedido al Padre: "¡Padre, quiero que también ellos, los que me han entregado, estén conmigo donde yo estoy!" (Jn. 17,24).

Uno de los nuestros, una mujer del pueblo, pobre y humillada, ha llegado a la meta, ha sido glorificada: una cristiana, la primera seguidora de Jesús. Ella ya llegó, pero:

Ese es nuestro destino feliz, último, definitivo. Esa es nuestra esperanza irrenunciable. Ese es estímulo para nuestro seguimiento a Jesús, nuestra entrega total a su causa.
Y la que llegó es nuestra madre también. Y desde allí nos ayuda (¡Somos sus hijos!) a encontrar a Jesús, a seguirle fielmente.

María es el fruto pleno y logrado de la resurrección de Cristo, de la predilección de Dios por los pobres y pequeños de este mundo.

Sólo resucita quien primero muere. María se desvivió por dar siempre su sí a Dios. Ese fue su morir diario.

La última palabra no la tienen los "ídolos de la muerte", sino que la tiene el Dios de la vida, el que siendo el primero está con los últimos.

 

 

4 - EL VALOR DEL SI

María de Nazaret está en cuerpo y alma en el cielo. ¿por ser la Madre de Dios, o por qué?

"¿Quién es mi madre y mis hermanos?" preguntó Jesús cuando le dijeron: "Oye, tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera". Y el mismo día la respuesta: "El que pone por obra el designio de Dios, ése es hermano mío y hermana y madre" (Mc. 3,31-35).

No está a nuestro alcance el ser "Madre de Dios", "Inmaculada", etc. Pero todo el que se esfuerce con la gracia y misericordia de Dios, por no oponer resistencia a Dios, por estar siempre a sus órdenes, por ser instrumento dócil en sus manos, por "bailar, en su vida, al son que EL marque", aunque no le sea nada fácil, es como María, que dijo siempre SI a Dios hasta el final.

La misericordia de Dios "llega a sus fieles generación tras generación"... "y exalta a los humildes" (Lc. 1,50.52) El que María sea la "llena de gracia" es obra de Dios. Y también el que nosotros podamos decir siempre SI a Dios.

 

 

5 - LA VERDADERA GLORIA

La propaganda de nuestra sociedad consumista "glorifica" a la mujer, como "reina" en los concursos de belleza, como "objeto sexual", seductor, que vende; con un igualitarismo reinvindicativo que no pocas veces se reduce a asumir lo peor del varón: su libertinaje. Por la injusticia de nuestra sociedad machista, otras ponen toda su esperanza y gloria en "conseguir un hombre y tener un hijo varón". ¿Es alguna de "esas" la gloria de María?

La "gloria" de María no es el poder ni la gloria de los reinos de este mundo (ver Lc. 4,5-8); no es tampoco la gloria que se dan los instalados y seguros (ver en Jn. 12,42-43).

La "gloria" de María que está a nuestro alcance es:

La fe en Dios: "¡Dichosa tú que has creído!" (Lc. 1,45)
El SI consecuente a Dios: "¡Dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen!" (Lc. 11,27-28)

El esforzarse diariamente por seguir a Jesús siendo "buenos del todo, como es bueno su padre del Cielo" (Mt. 5,48).

A éstos es a quienes el Poderoso, Misericordioso, el Santo, el Salvador glorifica, exalta, salva, resucita y sube a los cielos (Lc. 1,43-53).

María, humilde y pobre en el Señor, fue elegida por Dios. Dios tomó en cuenta la vida de María de punta a cabo, desde su Inmaculada Concepción hasta su Asunción a los Cielos. El Padre, por Jesús, su Hijo querido, la hizo grande y bella con la "gloria de su gracia".

Como a María, Dios sigue eligiendo a los humildes y pobres en el Señor, gratuita y generosamente, para ser también un "himno a su gloria" (Lee Ef. 1,4-7.12; Rom. 8,29-30).

El poder de la gracia de Dios ha sido efectivo en María, Inmaculada y Asunta al cielo, más poderoso que el pecado y la muerte. Si ello es verdad sobre una, es verdad sobre todos (lee Romanos 5,12-21). María, en la lucha contra el pecado y la muerte es una señal de esperanza segura.

Ya sabemos el camino, nos lo señala María: el ser de Dios siempre, total y radicalmente: "¡Dichosos ustedes los pobres, porque tienen a Dios por Rey!" (Lc. 6,20).

 

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1 - ¿Cuál es el dogma de la Asunción?
2 - ¿Qué te dice a ti la Asunción de María?

3 - ¿Cuál es la fe, la esperanza irrenunciable que a los cristianos comprometidos con el reinado de Dios, con la liberación de Dios, da coraje para continuar siempre en el esfuerzo, en la lucha sin odios, sin violencias, pero también sin entreguismo ni componendas, con Jesús, como Jesús, para hacer de todos los hombres, hermanos, amigos, verdaderos hijos de Dios?

4 - Según esto, ¿la lucha con el enemigo opresor es para destruirlo, o para convertirlo en el hermano y amigo, en el hijo de Dios, con el que se espera vivir en comunión de resurrección? ¿No somos todos, oprimidos y opresores, hijos de María, "nuestra Madre del cielo"?



   



 


Autor: "La Virgen María es María de Nazaret", Félix Moracho, S.J.
Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, Caracas, Venezuela 2009. Ilustración: Nuestra Señora de Chiquinquirá Patrona de Colombia

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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