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TEMA 7 : MARIA DE NAZARET, LA MUJER QUE ES MADRE DE TODOS LOS HOMBRES, MADRE DE LOS CRISTIANOS, MADRE DE LA IGLESIA.


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Fichas tomadas del libro "La Virgen María es María de Nazaret", cuyo autor el Padre Félix Moracho, S.J. publicó por primera vez en Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, en Caracas, Venezuela en el año 1989 y ha sido motivo de varias reimpresiones. 

 TEMA 7 : MARIA DE NAZARET, LA MUJER QUE ES MADRE DE TODOS LOS HOMBRES, MADRE DE LOS CRISTIANOS, MADRE DE LA IGLESIA.




Una situación.

Estanislao de Kostka, nacido en Polonia en el año 1550, se aparta de su familia principesca, de su carrera diplomática y, liberado de los lazos familiares y sociales, camina cientos de kilómetros a través de Europa para ser admitido en la Compañía de Jesús, en Roma, por Francisco de Borja en 25 de octubre de 1567. El 15 de agosto del año siguiente, antes de terminar su primer año de noviciado, muere. San Estanislao de Kostka solía repetir: "LA MADRE DE DIOS ES MI MADRE". ¿Podemos decir nosotros lo mismo? ¿Lo digo yo?

El pueblo latinoamericano dice de la Virgen "mi madre", "nuestra madre" ¿En qué sentido dice eso el pueblo? ¿Cuál es la vivencia que tiene el pueblo de la maternidad? ¿Cómo se relaciona con la madre? ¿Qué relación hay entre el machismo y la madre?

 

 

1. UN ACTO DE PIEDAD FILIAL.

Dice el Evangelio de Juan:

"Estaban de pie junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Al ver a su madre y a su lado el discípulo a quien él quería, dijo Jesús: Mujer mira a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Mira a tu madre. Y desde aquella hora la acogió el discípulo en su casa" Jn. 19,25-27)

 

María de Nazaret tendría ya unos 50 años. Está junto a la cruz donde agoniza su hijo. Parada, firme, no le importa ya que la maten a ella también. Es la entereza de la madre consciente de la causa por la que Jesús ha luchado, por la que matan a su hijo, y totalmente de acuerdo con él.

Jesús agonizante se preocupa de que alguien cuide de su madre después de su muerte.

"Sin lugar a dudas se percibe en este hecho una expresión de la particular atención del hijo por la madre que dejaba con tan grande dolor". (Juan Pablo II, Encíclica "La Madre del Redentor", 23)

 

 

2. LA NUEVA MATERNIDAD DE MARIA

Hay algo más en este hecho que un acto de piedad filial del Hijo hacia la Madre.

El que muere en la cruz es nuestro Redentor, el Salvador de todos los hombres.

En su muerte y resurrección todos hemos sido salvados. Por todos los hombres muere Cristo, para que todos reconozcamos a Dios como Padre bueno y seamos hijos suyos viviendo como hermanos (Mt. 5,43-48; Lc. 6,31-36).

En esa muerte y resurrección en el bautismo, del agua y del Espíritu, nacemos los cristianos: hombre y mujeres "nuevos en Cristo" (Jn. 3,3-7).

Indudablemente es Jesús y sólo Jesús el que nos redime, salva, engendra a esta novedad de vida. Y de nadie tiene necesidad.

María ha estado siempre unida a Jesús. María quiere activamente que ser realice la misión de su hijo: el Reinado de Dios, la salvación. El sólo puede "reunir a los hijos de Dios dispersos" (Jn. 11,52). El designio del Padre es "que todo el que reconoce al Hijo tenga vida definitiva y lo resucite yo en el último día" (Jn. 6,40).

Por eso María está parada junto a la cruz totalmente unida a su Hijo, a su voluntad, a su amor redentor.

María sufre profundamente. ¡Es su Hijo, el único, el amado!, el que agoniza como si fuera un criminal, condenado a muerte por lo jefes religiosos y civiles del pueblo.

La fe, amor y entrega de María es total.

A Abraham., Dios le pidió la muerte de su hijo Isaac. Abraham aceptó la voluntad de Dios, respetó a Dios, y "porque no me has negado a tu hijo, tu único hijo", Isaac no murió sacrificado. (Gn. 22,1-31).

A María, en el camino de su fe, Dios le pide a su Hijo, el único, el amado..., sobre el que descansa toda "bendición" (El Reino, la salvación...). Y no hay ningún carnero que lo sustituya.

El amor del Padre parece ausente. La misión del Hijo termina en el fracaso de su muerte. El silencio de Dios resuena en el corazón de Cristo y de María: "Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?" (Mc. 15,34)

De pié, acompañando a su hijo crucificado, está su Madre María, clamando al Padre con su Hijo.

Entonces oye María las palabras que Cristo le dirige desde la cruz: "Mujer, mira a tu hijo".

Jesús agonizante pone ante los ojos de María a toda la humanidad, representada en Juan, a todos y cada uno de nosotros (también a los soldados que lo clavaron en la cruz y ahora están sorteando su túnica: Jn. 19,23-24; y a los sumos sacerdotes y letrados que se burlan del Hijo asesinado por ellos; Mt. 27,41-43;...) para que en su lugar (¡es el Hijo que muere en la cruz!) nos acepte como hijos suyos.

Entonces "un nuevo amor" madura en María: ¡es la última voluntad de su Hijo, de Dios!

Esta "nueva maternidad" de María, engendrada por la fe, es fruto del "nuevo amor", que maduró en ella definitivamente junto a la cruz, por medio de su participación en el amor redentor del Hijo (Juan Pablo II, Encíclica "La Madre del Redentor", n. 23).

 

 

3. LA MADRE DE TODOS LOS HOMBRES

En su casita de Nazaret aceptó María la "palabra de Dios": "Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho" (Lc. 1,38). Y María quedó embarazada de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre.

Al pie de la cruz, en las afueras de Jerusalén, acepta María la "palabra de Dios": "Mujer, mira a tu hijo" (Jn. 19,26). Y María queda de nuevo como embarazada por todos los hombres, amados por Dios (1 Jn. 4,9-10), salvados por él (Jn. 3,16-17), llamados a "nacer de nuevo" por esa muerte (y resurrección) de su Hijo Jesús (Jn. 3,3-5).

Al pie de la cruz, María:  Acepta la voluntad del Padre y entrega a su hijo, Jesús.

En su lugar acoge como hijos, con el mismo derroche de misericordia y ternura a todos los hombres pecadores que Jesús le presenta. En adelante, todos y cada uno de ellos serán su hijo, lo mismo que Jesús.

 

 

4. MARIA, LA MADRE DE LOS CRISTIANOS.

Cuando Jesús desde la Cruz dice: "Mujer, mira a tu hijo", tiene ante El a una persona concreta: el "discípulo a quien él quería" (Jn. 19,26).

Ese discípulo representa, como hemos dicho antes, a todos y a cada uno de los hombres.

Y más particularmente a los discípulos de Jesús, a sus seguidores, a los cristianos.

Es un discípulo sin nombre, porque Jesús, de su parte, los quiere a todos (Jn. 13,1; 15,13-15).

Por eso, todos y cada uno de los cristianos podemos decir con San Estanislao de Kostka: "La Madre de Dios es mi madre".

¿También los "malos" cristianos, los "pecadores"?

No sólo también, sino sobre todo ellos:

El Dios-Padre de Jesús, ¿No es el "que hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos" (Mt. 5.45). ¿No es María la madre de Jesús de Nazaret, el que afirma "no he venido a invitar a justos, sino a pecadores"? (Mt. 9,13).

 

 

5. MARIA, LA MADRE DE LA COMUNIDAD CRISTIANA, DE LA IGLESIA.

Este es un título que procede prácticamente del siglo pasado. Desde 1748 hasta 1961 sólo tres papas hablaron de María en ese sentido ( Benedicto XIV, León XII y Juan XXIII)

El Concilio Vaticano II evitó darle este título a pesar de los intentos del Papa Pablo VI porque la incluyese . La negativa a incluirlo era porque María no ha engendrado a la Iglesia, no está por encima de la Iglesia. María está en la Iglesia, es la primera cristiana. ¿En qué sentido podemos decir que María es Madre de la Iglesia?

Esto es lo que nos dice el Papa Juan Pablo II en su Encíclica "La Madre del Redentor" n. 24:

"Las palabras que Jesús pronuncia desde lo alto de la Cruz significan que la maternidad de su madre encuentra una "nueva" continuación en la Iglesia y a través de la Iglesia, simbolizada y representada por Juan"

 

 

6. LA HERENCIA QUE JESUS NOS DEJA

"Mira a tu madre" nos dice Jesús desde la cruz. María como Madre es la herencia del hombre, el don que Cristo hace personalmente a todos y a cada uno de los hombres. Y nosotros, los cristianos "lo sabemos".

"Y desde aquella hora la acogió el discípulo en su casa". Juan, en su papel de "hijo":

4 No solamente dio a María, su Madre, el mero alojamiento material.

4 Sino que la acogió, la respetó, tuvo en cuenta, la quiso, la cuidó, siguió sus consejos, como madre del "Maestro" amado: la tomó como madre propia.

 

 

7. EL TESTAMENTO QUE LA MADRE DEJA A SUS HIJOS

Juan escribió su evangelio unos 50, años o más después de la muerte de Jesús. En él nos transmite las últimas palabras que en los evangelios se conservan como dichas por María. Son, pues, como el testamento que ella, Madre, deja a sus hijos.

Las dice María en las boda de Caná a la que María, Jesús y los discípulos de Jesús fueron invitados. Lee Jn, 2,1-11.

¿Cuáles son esas últimas palabras? "Cualquier cosa que les diga, háganla"

¿A quiénes se dirige María? A los sirvientes y en ellos a todos los hombres sus hijos.

¿Qué quiere decirnos María con estas palabras?

a - Que oigamos a Jesús por encima de cualquier otra voz.
b- Que nos fiemos de El, que le sigamos fielmente. Y por eso:

c - Que no nos contentemos con mirar, caer en la cuenta de las cosas, dejarlas pasar, sino "HAGAN": pongan por obra lo que Dios quiere (lee Mc. 3,35), que no se queden sólo en escuchar la palabra de Dios, ¡hagan lo que El dice! (lee Lc. 11,28). Siguiendo a Jesús, el Dios de la vida (lee Jn. 10,10), haciendo lo que él dice, el agua se convierte en vino, abundante y nuevo, el mejor, muestras clara de que Dios, bueno y generoso, sólo quiere nuestra felicidad.

"¿No estoy yo aquí soy tu madre?

¿No estás bajo mi sombra?

¿No soy yo tu salud?

¿No estás tú por ventura en mi regazo?

¿Qué más has menester?"

(Nican Mopohua, v.76)

 

Son las palabras que dice María de Nazaret cuando se aparece en el rostro mestizo de María de Guadalupe, en el cerro de Tepeyac al indio Juan Diego. Está naciendo esa nueva personalidad histórica que llamamos América Latina. Lee Puebla nn. 446, 282, 283, 168.

 

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1 - ¿Cuál es mi relación con María como Madre, la herencia, el don que Cristo me ha dejado personalmente?

2 - Alejado de ella, ¿Qué hago para entrar en el radio de acción de ese amor maternal con el que María, la Madre del Redentor, cuida de los hermanos de su Hijo que son sus hijos? (ver en Vaticano II. L.G. 62-26; Juan Pablo II, "La Madre del Redentor", nn. 44-45).

3 - En nuestra realidad latinoamericana machista, la madre, de una parte:

Es idealizada por sus hijos, la adornan con todas las virtudes, ocupa en su corazón un lugar extraordinario.
La miman, la festejan.

Los hijos la consideran cercana a su vida: la que siempre los comprende y perdona, última solución y esperanza, cuando ya no hay solución ni remedio.

Para los hijos tiene un rostro concreto, un nombre propio, una casa-hogar en la que recibe y acoge siempre a sus hijos.

Por otra parte:

Es objeto de las apetencias sexuales, prepotentes y dominantes de su hombre-macho.
Sufre sus arbitrariedades en el hogar porque "aquí se hace lo que yo mando".

Su dependencia económica de él es muchas veces humillante, de esclava.

Es celada por él hasta lo inverosímil.

Y víctima casi siempre de sus infidelidades, muchas veces de su abandono.

4 - ¿Qué tienen que ver estos aspectos de la relación hijos-madre, con la devoción que yo/nosotros tenemos a nuestra madre, la Virgen?

5 - ¿Qué hay en esta devoción de positivo? ¿Qué hay de negativo?

6 - ¿Dónde quedan en esta devoción:

La relación hombre-mujer (la mujer en cuanto tal y el varón en cuanto no es hijo).
La valoración más completa de la personalidad femenina.

La dimensión y responsabilidad de la mujer en el mundo de lo social, económico, político (que no puede reducirse a su responsabilidad de madre, de mujer del hogar)

7 - La devoción a la Virgen de nuestro pueblo machista, ¿no valora a la mujer exclusivamente por lo sexual-hogareño: De madre. De Virgen consagrada?

¿Eso es lo que quiere el Dios que hizo al "hombre" (es decir: varón y mujer) "a su imagen y semejanza": los dos con la misma dignidad, con responsabilidad equivalentes, iguales en relación a Dios, a la sociedad, a la Iglesia, a la Historia?

8 - Es indudable que María es Madre y es Virgen. Pero limitar prácticamente la devoción a María a lo que dice relación no más con estas dos realidades:

¿No limita la energía evangelizadora de María sobre la mujer?

¿No contribuye a acentuar la distinción entre el hogar y la sociedad, entre la fe y la vida? ¿Entonces...?

9 - ¿En qué sentido María es Madre de los oprimidos y Madre de los opresores?

10 - ¿Qué significa hoy el "cualquier cosa que les diga, háganla", para mí, para mi familia, para mi ciudad, etc...?



   



 


Autor: "La Virgen María es María de Nazaret", Félix Moracho, S.J.
Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, Caracas, Venezuela 2009. Ilustración: Inmaculada Concepción, Patrona de Nicaragua

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