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TEMA 6: MARIA DE NAZARET, LA MUJER QUE ES MAS QUE MADRE


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Sexta ficha que hemos adaptado del libro "La Virgen María es María de Nazaret", cuyo autor el Padre Félix Moracho, S.J. publicó por primera vez en Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, en Caracas, Venezuela en el año 1989 y ha sido motivo de varias reimpresiones.

TEMA 6: MARIA DE NAZARET, LA MUJER QUE ES MAS QUE MADRE 

 




DE JESUS SEGÚN LA CARNE.

Ligia quiere mucho a "Mama Eña". Esta no la dio a luz. Ha sido siempre una señorita. Pero Eugenia es su madre de crianza y afecto.

Isbelia dice que no puede amar a su mamá. Ana Teresa le abandonó cuando tenía unos días de nacida, porque quería seguir "libre y suelta". Hoy, Isbelia, ya de 24 años, ha conocido a su madre según la carne, pero no le sale el afecto, el cariño. Dice que le es imposible quererla aunque sea su madre.

Mary Coromoto se siente más unida a su mamá Luisa que a su esposo. Claro que quiere mucho a Fernando, pero le tiene más cariño y más confianza a su mamá que a él. Lo peor es que muestra sus preferencias con frecuencia.

Xiomara quiere ser religiosa ("monjita"). Cuando lo dijo en su casa, sus padres le hicieron toda una escena. Y se han opuesto tenazmente a su vocación. No ha habido modo de hacerles cambiar de opinión. A la semana de haber cumplido sus 21 años, Xiomara, con lo puesto, tomó el bus y se fue al convento.

¿Qué piensas de las actitudes de Ligia, Isbelia, Mary Coromoto y Xiomara? ¿Y qué pensará Dios?

¿Hay lazos más fuertes que los de la carne y la sangre?

 

 

1. UN VINCULO Y UNA DICHA MAYOR

María engendró a Jesús: lo concibió en su seno, lo dio a luz, lo amamantó maternalmente. Es la maternidad biológica, natural. Jesús es su hijo, de su misma carne y sangre: parentesco humano.

María soportó el peso de la tarea continua que llevaba consigo la formación humana de Jesús, según iba creciendo de bebé a niño, de niño a adolescente, de adolescente a adulto.

Un día, cuentan los evangelios: "llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, le mandaron recado para llamarle. Tenía gente sentada a su alrededor, y le dijeron: Oye, tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera. El les contestó: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y pasando la mirada por los que estaban sentados en corro a su alrededor, dijo: Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. El que pone por obra el designio de Dios ése es hermano mío y hermana y madre" (Mc. 3,13-35).

Otro día, una mujer que escuchaba lo que decía Jesús entusiasmada le dijo gritando: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!" Eran palabras de alabanza, de bendición para la madre de Jesús según la carne. Pero Jesús responde como corrigiendo y orientando su espontaneidad: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen!" (Lc. 11,27-28).

¿Qué nos quiere decir Jesús con esas palabras? Son dos respuestas claras, rotundas, desconcertantes.

Para Jesús, lo más importante, lo que interesa ante todo y sobre todo no es la relación natural, biológica de parentesco, sino escuchar el mensaje de Dios y ponerlo por obra haciendo lo que Dios quiere. Ese es el vínculo mayor. Esa es la dicha y felicidad verdadera. La familia de Jesús la integran aquellos que cumplen la voluntad del Padre-Dios. ¿Por qué?

 

 

2. LA MATERNIDAD EN LA DIMENSION DEL REINO

Jesús viene al mundo con una misión, con una vocación. ¿Cuál? Jesús trae una "Buena Noticia": Que Dios es el Padre de todos y, por consiguiente, todos los hombres somos hermanos. La misión de Jesús, la vocación de Jesús, la causa por la que Jesús da su vida es el Reinado de Dios:

Que escucharemos la "palabra" del Dios solidario, del Dios de la vida que es El.
Que le queramos más que a todos y a todo, con todo el corazón, en toda la mente, con todas nuestras fuerzas.

Que pongamos por obra esa "Palabra de Dios" cumpliendo su voluntad: viviendo como hermanos de Jesús, como hermanos solidarios unos con otros, para así ser y vivir como hijos de Dios.

Eso no es ningún capricho suyo, ni ventaja para El. Eso es todo ventaja para los hombres: libertad, amor, solidaridad, fraternidad, justicia, reconciliación, felicidad...

Esa es la "Buena Noticia" del Reinado de Dios que trae Jesús.

Jesús no está contra la familia. Pero para Jesús la familia no es lo primero. Para Jesús lo primero es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en obra.

Por eso es por lo que Jesús no acepta sin más el elogio que hacen de esa su relación de parentesco con su propia madre: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!"

Sobre la relación familiar de carne y sangre, aun entre madre e hijo, está el escuchar la palabra de Dios y cumplirla: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen!".

Jesús no reconoce más familia que la familia de la fe formada por cuantos hacen la voluntad del padre: "Aquí tienen a mi madre y mis hermanos; el que pone por obra el designio de Dios, ése es hermano mío y hermana y madre" (Mc. 3.34-35).

Jesús antepone el seguimiento (el escucharle, quererle, seguirle cumpliendo la voluntad de Dios) a la familia (lee Mt. 10, 37-38: Lc. 14,25-27) Por eso Jesús se siente más vinculado a su comunidad de seguidores que a su familia humana.

 

 

3. MARIA DE NAZARET, LA MADRE QUE ESCUCHA LA PALABRA DE DIOS Y LA PONE EN PRACTICA.

En realidad nos encontramos que María está vinculada a Jesús con lazos más fuertes que los de la carne y sangre, por ser ella la primera entre aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (Lc. 11,28).

María es, pues, digna de bendición "Bendita tú entre las mujeres" (Lc. 1,42):

Por haber sido para Jesús Madre según la carne: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!" (Lc. 11,27).
Por haber acogido siempre la palabra de Dios: "la conservaba en su interior, meditando" (Lc. 2,19.51).

Por haber creído: "¡Dichosa tú que has creído!" (Lc. 1,45).

Porque fue obediente a Dios totalmente en su vida: "Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho" (Lc. 1,38).

Por "estar en las cosas del Padre", anunciando su reinado, el reinado del Dios que "desbarata los planes de los soberbios, derriba del trono a los poderosos y a los ricos los despide vacíos" (Lc. 1,51-53).

María fue Madre de Jesús, pero madre cristiana, no egoísta, no posesiva: no frenó, no puso dificultades a la misión, a la vocación de su hijo Jesús, aunque está llevase consigo la separación (Mt. 4,13: Mc. 1,9.14.21: 2,1).

María había renunciado a comprender los planes de su hijo que se le escapa para ocuparse de "sus cosas", que son las del Padre y de los hombres, pero lo acepta (Lc 2,41-51).

María, madre cristiana, se fió de Dios, viviendo impotente la lucha del hijo como tantas madres del pueblo, sin saber pero confiando (Mc. 3,21-22; Lc. 4,16-30; Jn. 7,1; Mc. 11,15-18; Mc. 12,13; Jn. 11,47.50.53.57; Jn. 19,5-7.12.14.15.25).

María, madre, acompañó como mujer del pueblo la lucha de su hijo, viviendo con él su fracaso y esperando ciegamente en Dios (Jn. 19,5-7.12.14.15.25).

En definitiva lo que cuenta en el proyecto de Jesús, en su seguimiento por el Reino. Lo que cuenta es el cumplir siempre la voluntad del Padre, el seguir a Jesús incondicionalmente. Familia de Jesús son los que le siguen y mantienen su adhesión a su persona. Es claro que el precio del seguimiento de Jesús, de la libertad evangélica será, muchas veces, la liberación real y efectiva de las ataduras familiares. Y esto es lo que entendió y vivió, como nadie, la misma María.

María es la primera entre los cristianos:

Por ir a la cabeza de aquellos que en todos los tiempos "escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen" (Lc. 11,28), de los que "ponen por obra el designio de Dios" (Mc. 3,35).

Por ser la "primera discípula" de su Hijo, la primera que respondió a su "sígueme" con toda su vida: "Desde el momento de la anunciación y de la concepción, desde el momento del nacimiento en la cueva de Belén, María siguió paso a paso tras Jesús en su maternal peregrinación de fe..." (Juan Pablo II, Carta Encíclica "La Madre del Redentor", 25/3/87, nn 20.26).

 

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1.Explica cómo la causa de la grandeza de María está, sobre todo, en el hecho de que ella había escuchado la "palabra de Dios" cumpliéndola siempre en su vida.
2.¿Puedes resumir en unas palabras, pronunciadas por las misma María lo que fue su vida toda?

3.Explica cómo María era de Dios.

4.Y tú, ¿eres de Dios como María? ¿Por qué?

5.¿Le fue a María fácil ser siempre de Dios? ¿Por qué?

6.Y a ti, ¿te es fácil? ¿Por qué?

7.Lo que María es y representa en la devoción del pueblo, ¿se refiere, ante todo, a su maternidad biológica? Explícate.

8.¿Por qué Jesús relativiza lazos de la sangre (Mc. 3,31-35) y no quiere representarnos en María un modelo en el que lo primario sean las vinculaciones de carne y sangre, de parentesco? Responde y lee Jn. 1,11-13.

9.Explica cómo María es madre fecunda, que engendra hombres y mujeres dispuestos a vivir, luchar y morir como Jesús.



   



 


Autor: "La Virgen María es María de Nazaret", Félix Moracho, S.J.
Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, Caracas, Venezuela 2009. Ilustración: Nuestra Señora de Suyapa, Patrona de Honduras

SE PUEDE usar este material con toda libertad, citando la fuente.




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