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TEMA 1 MARIA DE NAZARET: UNA MUJER POBRE, MUJER DEL PUEBLO


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PRESENTACIÓN

Nuestro pueblo tiene muy presente a la Virgen María, a la Madre de Dios, a la Inmaculada, a la Virgen bajo diversas advocaciones (Coromoto, La Chiquinquirá, Guadalupe, Carmen, Fátima, del Valle...) a nuestra Madre.

"Sus misterios pertenecen a la identidad propia de estos pueblos y caracterizan la piedad popular" (Juan Pablo II, Homilía Zapopán, México, 30 enero 1979, 2 AASLXXI p. 28

Todo eso y más es la Virgen María. Esa es nuestra fe. Y hay que conservarlo. Pero si nos quedamos sólo en esa Virgen María tenemos el peligro, y caemos en él:

De divinizar a María, hacer de ella "La cuarta persona de la Santísima Trinidad". ¿No tratan algunas a la Virgen como si fuera más poderosa que Jesucristo, hasta como a una "Diosa" femenina al lado del Dios Trino y Uno?

De convertirla en mediadora sí, pero sólo entre un Dios exigente y altivo, y el pueblo que sufre y espera el perdón.

De quedarnos pasivos admirando a la Virgen, llenándonos la boca de sus grandezas, que nos quedan lejanas, inalcanzables. En todos esos dones, "gracias" que Dios ha concedido a María, ella es irrepetible, no la podemos "seguir". Y nos contentamos sólo con admirarla, alabarla, pedirle favores, remedios y pagarle promesas...

Así nos apartamos de lo que está en el origen de nuestra fe, de la fe de las primeras comunidades cristianas, de la fe que nos transmite el Nuevo Testamento. Tenemos que volver a él, sobre todo a los Evangelios, para comprobar que, para las primeras comunidades cristianas, "esa" Virgen María (la "Madre de Dios", la "Inmaculada", etc.) no es otra que MARIA DE NAZARET.

Y esa sí que está a nuestro alcance como la "primera cristiana", "seguidora de Jesús". María de Nazaret nos enseña a ser cristianos, comunidad cristiana, Iglesia-Pueblo-Dios. Ella sí que es una llamada, una exigencia para nuestro vivir diario.

Félix Moracho, S.J.




TEMA 1 MARIA DE NAZARET: UNA MUJER POBRE, MUJER DEL PUEBLO

Una situación.

Juan es un cura maduro, ya entrando en años. Me dice que en su mesa de trabajo tenía una fotografía de la imagen de la Virgen de su Colegio.

Le parecía bella con su corona de estrellas, con sus rasgos delicados, con sus ojos dulces, con su rostro "divino". Su cabello (estaba en "blanco y negro" pero era "rubia") le caía artísticamente sobre los hombros. Vestía túnica de lino y sus finas manos apretaban sobre el pecho los pliegues de su manto de púrpura.

Muchos años le acompañó esa imagen. Se sentía protegido por ella; para todo acudía a la Virgen, sobre todo antes cuando era muchacho.

Y María le ayudaba a elevarse sobre lo terreno, a sublimarlo.

Hace ya algún tiempo que Juan retiró de su mesa esa imagen. Se siente mal ante ella y con ella. Ahora anda buscando una buena imagen de María, una imagen que sea más fiel reflejo de María de Nazaret, mujer de pueblo, madre de Jesús, el Cristo.

 

  • ¿A qué "señora" corresponde la imagen de María que tenía Juan?
  • ¿Qué imagen de la Virgen te gusta más a tí? ¿Por qué?
  • ¿Cómo se da de hecho en tí, en tu comunidad, la devoción a la Virgen María?
  • ¿Qué rasgos tiene esa devoción? ¿A qué cosas dan Uds. más importancia en ella?
  • ¿Hemos pasado de un "divinizar" a María a un "olvidar" a María?
  • ¿Qué rasgos tiene ese "divinizar"? ¿Y ese "olvidar"?
  • ¿Por qué se ha dado ese paso?
  • ¿Lo del cura Juan es un "olvidar" a María?

 

Las Primeras Comunidades cristianas y la Virgen.

Vamos a ver qué pensaban las primeras comunidades cristianas de la Virgen María. Lo que el Nuevo Testamento (sobre todo Evangelios y Hechos de los Apóstoles) nos dicen sobre María de Nazaret responde a una realidad, está inspirado por Dios, no lo podemos devaluar, ni perder, debe estar en el centro, en la base, tiene que vivificar todo nuestro amor y devoción a María, a la Virgen María que no es otra que María de Nazaret.

¿Cómo veían, pues, las primeras comunidades cristianas a María? ¿Qué creían de ella?

 

 

1 - QUE DIOS SE HABIA HECHO HOMBRE EN MARIA.

Eso está muy claro para la comunidad: que María es la madre de Jesús de Nazaret, y que este Jesús, y no otro, es el Hijo de Dios que se hizo hombre en María.

Para los primeros cristianos, Dios Padre, por medio del ángel Gabriel, anunció a María, una jovencita en Nazaret, que iba a ser la Madre de su Hijo.

Se presentó Gabriel a María y le dijo:

"Alégrate tú, la Amada y favorecida, el Señor está contigo. Ella se turbó al oír esta palabras, preguntándose qué saludo era aquel. El ángel le dijo: Tranquilízate, María, que Dios te ha concedido su favor. Pues, mira, vas a concebir, darás a luz un hijo y le pondrás de nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su antepasado; reinará para siempre en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin. María le dijo al ángel: ¿Cómo sucederá eso si no vivo con un hombre? El ángel le contestó: El Espíritu Santo bajará sobre tí y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra: por eso al que va a nacer lo llamarán "Consagrado", Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel: a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y la que decían que era estéril está ya de seis meses; porque para Dios no hay nada imposible. María contestó: Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho. Y el ángel le dejó". (Lc. 1, 28-38)

 

 

2. QUE MARIA, LA MADRE DE JESUS, ES MUJER ANTES QUE MADRE.

María, antes que madre, fue mujer. Una mujer que consciente y libremente se arriesgó y asumió sus responsabilidades:

Ante Dios: dio su SI a Dios después de cerciorarse bien sobre lo que se le pedía (Lc. 1, 34-38)

Ante la sociedad: arriesgándose a ser criticada (Mt. 1,18).

Ante la historia: respondiendo a Dios con todo su yo humano, femenino, en la misión más importante encomendada por Dios a una persona (Lc. 1,31-33. 38; Jn.19,25).

María contó con un esposo, José, que la respetó (Mt. 1,18-19), creyó y confió en ella (Mt. 1,24-25), la defendió (Mt. 2,14).

 

 

3. QUE MARIA, LA MADRE DE JESUS, ES UNA MUJER POBRE, UNA MUJER DEL PUEBLO.

Dios fue enteramente libre para escoger a la madre de su Hijo. ¿A qué María escoge Dios, de entre tantas mujeres, para Madre de su Hijo hecho hombre? ¿A qué "señora" elige?

A UNA MUJER JUDIA. María pertenece al pueblo judío, un pueblo pequeño, entonces pobre, colonizado y ocupado militarmente por el Imperio Romano (Lc. 2,1-7).

María es de una región, Galilea, despreciada por los de la capital (Jn. 7,52), de un pueblito del que se dice "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" (Jn. 3,46)

A UNA MUJER POBRE. Esta es la realidad. Dios no escoge a una princesa, a una persona importante, Lo podía hacer. Pero María ni siquiera es la prometida de un sacerdote judío (y había 7.200 en aquella nación tan pequeña), ni de un doctor (escriba), ni siquiera de un piadoso fariseo. Mucho menos es la mujer de un hacendado, ganadero o comerciante judío. De una mujer pobre nació el Hijo de Dios en la tierra.

A UNA MUJER DEL PUEBLO. La madre de Dios es María de Nazaret, un pueblecito pequeño, más bien caserío. Es una mujer campesina. Como su hijo Jesús "el de Nazaret" (Cf. 1,45-46), nació y vivió pobre en medio de su pueblo.

Da a luz a su hijo en un establo y no tiene otra cuna para él que un pesebre de animales (Lc. 2,7-19).

Cuando su esposo José lo lleva por primera vez al templo, presentan la ofrenda de los pobres (Lc. 2,34; cfr. Lv.12,8).

María y José no tenían plata para dar estudios a Jesús:

"Los dirigentes judíos se preguntaban extrañados ¿cómo sabe éste tanto si no ha estudiado?" (Jn. 7,15)

Cuando Jesús vuelve a Nazaret, donde se había criado, como profeta que dice y hace cosas maravillosas, lo desprecian por ser hijo de una pobre mujer de pueblo: "El hijo de María" (Mc. 6,1-6).

 

 

4. QUE A ESA MARIA Y NO A "OTRA" ESCOGIO DIOS.

Los hijos queremos lo mejor para nuestras madres. Y lo mejor que quiso Dios, lo mejor que quiso Jesucristo para su madre es que ella fuese una mujer pobre, una mujer del pueblo, ¿por qué será?

Por supuesto que María era consciente de ser una mujer pobre, del pueblo, y lo aceptó, y lo quiso, y dio gracias por el hecho de que ella, siendo pobre y del pueblo, fuese la favorecida por Dios:

"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en su humilde esclava" (Lc. 1,46-48-49)

El buen hijo no se avergüenza de su madre. Dios, Jesús, no se avergüenza de María de Nazaret. ¿Y nosotros nos vamos a avergonzar de ella cubriéndola con galas que no van con una mujer del pueblo, con una mujer pobre? Dios la quiso con otras "prendas".

María de Nazaret, la única Virgen María que existe, no es un ídolo extraño, de otro mundo, con afeites, enjoyado, arrancada del pueblo, apartada, y sentada e identificada con los poderosos. Así no la quiso Dios. El único Dios vivo y verdadero, el Dios de Jesús, quiso y buscó a la madre de su hijo donde mejor, según El, podía estar al alcance de todos y ser buscada: en el pueblo pobre y humillado, donde todos, pobres y ricos, podían fácilmente encontrarla. Porque así es Dios.

'YO, EL SEÑOR, QUE SOY EL PRIMERO, YO ESTOY CON LOS ULTIMOS' (Is. 41.4)

 

 

5. MARIA DE NAZARET Y LA ESPERANZA DEL PUEBLO

El pueblo, la comunidad que es también popular, formada por gente del pueblo (1 Cor. 1,26-31), sabe que Dios escogió a María, mujer pobre y sencilla, para que naciese su Hijo en la tierra: ella es de los suyos, del pueblo. Y, precisamente por eso, de todos

Cuando la Virgen se ha querido mostrar a sus hijos (Guadalupe, Chiquinquirá, Coromoto, Lourdes, Fátima...), no ha acudido a Obispos, a hombres poderosos... Y ella no ha querido tener su casa entre los ricos (Guadalupe...) Esto también lo sabe el pueblo.

Y es por todo esto por lo que la Virgen María da tanta confianza al pobre para expresar sus penas y sus alegrías. Porque sabe que es de los suyos, que es suya, que está con él, siempre a su favor. Todo le puede fallar. Pero ella pobre y el Dios de ella, el de los pobres, no le van a fallar nunca.

El que quiera de veras a María de Nazaret, y al Dios de María y de Jesús, no puede ni debe amargar la vida al pueblo, le tiene que querer bien y solidarizarse con él, como Dios, como Jesús de Nazaret, como María (Lc. 1,51-55; Mt. 25,53-40)

 

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1 - ¿Cuáles fueron los criterios de elección que tuvo Dios para escoger a la madre de su Hijo?

2 - ¿Qué relación existe entre el hecho de que María, mujer que se sabe y siente pobre, se vea a sí misma favorecida por Dios, y lo que ella canta en el Magnificat (Lc. 1,48-53)

3 - ¿Qué nos dice a nosotros, a nuestra vida, ese amor preferencial de Dios por María de Nazaret, una mujer pobre, una mujer del pueblo, sencilla y humilde?

4 - ¿Qué "imagen" representará mejor a "esta" María, la única a quien Dios eligió para madre de su Hijo?

5 - ¿Qué nos quiere decir el Papa Juan Pablo II, en su Carta Encíclica "REDEMPTORIS MATER", del 25/3/1987; cuando afirma que "como enseña el Concilio, María sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de El esperan con confianza la salvación" (Vat. II, "Lumen Gentium, 55, n. 8)



   



 


Autor: "La Virgen María es María de Nazaret", Félix Moracho, S.J.
Ediciones S.A. Educación y Cultura Religiosa, Caracas, Venezuela 2009. Ilustración: Virgen de Caacupé (Paraguay)

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